LA PROPUESTA DEL PCPE PARA LA CLASE OBRERA TAMBIÉN LO ES PARA LA CLASE OBRERA EN PARO
El sistema capitalista en plena vorágine de su crisis estructural cuenta ya con cinco millones de personas en situación de desempleo. Por si ello no fuese ya escalofriante todo hace apuntar que hacía el primer trimestre del año que viene la situación aún se agrave más, con nuevas incorporaciones a la lista de quienes decide prescindir un sistema que se dice campeón de la libertad y los derechos humanos.
Es lógico por lo tanto que la clase obrera y en particular la parte de la misma que sufre el desempleo (cinco millones según cifras oficiales) se puedan preguntar que hacer, máxime cuando estamos en periodo electoral y parece que todos los partidos políticos tienen la solución al problema del paro y la van a poner en práctica tan pronto sean colocados en el gobierno.
Los diferentes partidos ya han prometido de todo, planes especiales de empleo, planes de choque, activación de medidas de estímulo a la contratación, atención especial al empleo femenino, al juvenil, al de mayores de 45 años, al de los menores de 30, a los de en riesgo de exclusión, etc. Un buen montón de palabras huecas sin efecto alguno sobre la creación de empleo y que sólo disfrazan medidas de mayor precarización.
Pero las leyes que rigen los procesos económicos, por más que se nos oculten o pretendan escamotearse o disfrazársenos, operan en todas las esferas. Y aunque sigan consiguiendo que una parte importante de la clase obrera siga confundiendo los sintomas con la enfermedad, las causas objetivas de los graves problemas que estructuralmente trae consigo el modo de producción capitalista no pueden ser enfrentados uno a uno con diversos parches sin poner en cuestion el motivo principal de su existencia que es el propio sistema. Y esta verdad incuestionable acaba generando conflicto.
Ante ello la burguesía, como clase, actúa para conseguir un pueblo desorientado y sin dirección política propia. Un pueblo desarticulado que no se oponga a sus planes y que le permita poner en marcha todos los elementos políticos y legislativos con los que garantizar la supervivencia del capitalismo aún sobre la ruina y la miseria del pueblo trabajador.
En la legislación burguesa, y en su Constitución, el derecho al trabajo, al igual que el de a la vivienda, a la educación, a la sanidad, a la enseñanza, etc. son meros elementos de la retórica del derecho burgués siempre condicionados al sacrosanto derecho a la propiedad privada (de los medios de producción) y a la libertad (de esos propietarios).
La burguesía sabe también que sólo la legislación no sirve para calmar y evitar que el descontento se aglutine y llegue a reforzar, como así lo está haciendo ya aunque aún lentamente en el Estado español, la opción comunista. Y contra ello cuentan no sólo con los clásicos dos zapatos del mismo pie si no también con toda una colección de alpargatas aparentemente más cómodas pero que tienen también fuertes cordones con los que seguirnos manteniendo bien amarrados a la noria de la explotación capitalista y por ende al sufrimiento de todas sus lacras.
Y es que al igual que no existe lobo vegetariano no existe tampoco capitalismo humano. Por ello ninguna de las expresiones políticas basadas en diferentes formas tramposas de mostrarnos la verdadera naturaleza del capitalismo solucionarán nuestro problema.
Ni la derecha política que escasamente disimula sus ansias de gobierno para volver a ejercer de legítimo representante de la burguesía, ni la socialdemocracia neoliberal con quien se va alternando en la formación de gobiernos al servicio de la oligarquía, nos traerán nada diferente que el seguir profundizando en las recetas de más recortes de derechos para la clase obrera y los sectores populares. Mientras seguimos esperando ese prometido futuro mejor que ha de surgir de apretarnos el cinturon y que nunca llega.
Pero hay más en este circo sin fin del panorama político, quienes con propuestas razonadamente lógicas juegan a mantener su hueco en el parlamentarismo burgués desde posiciones de supuesta izquierda. Esto sucede con la socialdemocracia reformista y su concepto del reparto del trabajo.
El reparto del trabajo que representa la visión lógica de por donde se debe empezar a poner coto a la violencia extrema que sufren los parados y paradas, tiene un límite marcado por la estructura económica del sistema. El Capitalismo no produce para satisfacer las necesidades de la población si no para satisfacer las necesidades de acumulación de capital. En esta lógica lo que pasa de ser una reivindicación lógica pasa a convertirse en un slogan de campaña de carácter meramente oportunista. Es con ese tipo de mensajes con los que la socialdemocracia lleva muchos años intentando confundir al conjunto de la clase trabajadora, haciéndoles ver que un capitalismo basado en una visión humana de la sociedad sería posible.
Para ello el esquema es siempre el mismo: propuesta de medidas imposibles de materializar y mientras tanto métodos paliativos. En el caso del paro la propuesta de 35 horas por ley que propone la socialdemocracia reformista la nombran así pero en realidad tiene apellidos, con lo que su nombre completo es “35 horas por ley dentro del Capitalismo”. En un momento en que la crisis estructural del capitalismo está obligando a este a acometer una serie de medidas que permitan una mayor sobreexplotación de la fuerza de trabajo lo de las 35 horas dentro del capitalismo suena a sarcasmo.
Máxime cuando vemos que ese concepto de sobreexplotación, lejos de ser sólo una palabra se convierte en manos de los sucesivos gobiernos de la burguesía en legislación: jubilación a los 67 años, aumento del periodo necesario de cotización para una pensión digna, aumento de la carga impositiva a las rentas del trabajo, etc. En pocas palabras sobreexplotar la fuerza de trabajo significa trabajar más y cobrar menos con lo que ello tiene de efecto negativo también en el desempleo.
Vivimos en un periodo innegable de crisis estructural del capitalismo que impide una salida socialmente favorable a los intereses de la clase trabajadora dentro del propio sistema. Por ello no podemos desde la izquierda avalar las mentiras dirigidas a la clase obrera y a los sectores populares poniéndoles sobre la mesa la supuesta oportunidad de buscar una salida que tenga por finalidad mejorar sus condiciones de vida dentro del capitalismo. El capitalismo en su crisis estructural no puede hacer otra cosa que responder a su problema de acumulación de capital con una mayor sobreexplotación de la fuerza de trabajo, con el robo de los bienes de la clase obrera y el saqueo de países enteros mediante la ocupación y la guerra imperialista.
Por ello en el Programa político del PCPE no se olvidan propuestas concretas para un sector cada vez mayor de la clase obrera como lo son las personas en paro. Propuestas que sabemos chocan frontalmente con los rígidos niveles de maniobra que le quedan al sistema capitalista en su crisis, pero que estamos dispuestos a promover y luchar por ellos en el marco de la lucha por el socialismo.
Los parados necesitan subsidios, no limosnas, pero sobre todo quieren trabajar y contribuir con ese trabajo a producir los elementos materiales y no materiales que satisfagan las necesidades del conjunto de la población de acuerdo a las circunstancias históricas de cada momento. Y a la vez que producen, el propio proceso ayuda a la creación de individuos física e intelectualmente sanos en el marco de una sociedad colaborativa e inclusiva que no margina ni en el plano de la producción ni en el del reparto.
Las experiencias de construcción del Socialismo en Europa durante el siglo pasado demuestran la superioridad del concepto no mercantil de la producción siendo capaz de generar una sociedad sin paro y donde la jubilación era a los 60 años para los hombres y a los 55 para las mujeres.
El PCPE es, por tanto, el voto coherente de los trabajadores y trabajadoras en paro que están dispuestos a conquistar sus derechos junto al resto de la clase obrera y los sectores populares en el camino hacia el Socialismo.
Severino Menéndez - PCPE










































