11 de Diciembre 2015

Porque una economía socializada y planificada es la única que puede ser sostenible con el medio ambiente

Escrito por  Comité de campaña
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No cabe hablar de un futuro para la clase obrera y los sectores populares si no existen unas condiciones generales de vida dignas. La protección del medio ambiente de las acciones depredadoras y parasitarias del capital privado es una prioridad en el trabajo del PCPE.
  • Planificación de la economía y la producción en función exclusiva de la satisfacción de las necesidades objetivas de la inmensa mayoría social, combatiendo el consumismo consustancial al sistema capitalista y garantizando una vida digna para todo el pueblo trabajador, en que una ciencia y una cultura libres de las ataduras de los monopolios se orienten al pleno desarrollo individual y colectivo.
  • Hacia la soberanía energética, priorización de los recursos energéticos propios en el marco de una producción basada en la satisfacción de las necesidades populares y no de los monopolios.
  • Defensa de la continuidad de la minería del carbón, mediante la nacionalización del sector, como fuente de generación eléctrica autóctona y con claro carácter estratégico, sustituyendo las explotaciones a cielo abierto por unidades productivas de interior, manteniendo el empleo, garantizando la estabilidad del sector, y asegurando la estricta aplicación de todas las medidas de control medioambiental.
  • Control, vigilancia y verificación de las emisiones contaminantes de las instalaciones industriales, dotando del personal técnico suficiente a las administraciones públicas para la realización de las inspecciones necesarias.
  • Paralización de la construcción de centrales hidroeléctricas superfluas y atentatorias contra el medio ambiente.
  • No a la depredadora especulación urbanística que, a la vez que genera un inmenso parque de viviendas infrautilizadas, destruye ecológica y paisajísticamente tanto el litoral como nuestros bosques, y condena al desahucio a cientos de miles de familias trabajadoras. 
  • Potenciación real del transporte colectivo de titularidad y gestión públicas, planificado al servicio de las/os trabajadores, priorizando las comunicaciones de cercanías y a precios bajos o incluso gratuito para jóvenes, parados/as y pensionistas. 
  • Socialización de todas las zonas ecológicas consideradas de interés. Propiedad del Estado de ríos y todo el litoral. Prohibición en todo el territorio y costas de la extracción de hidrocarburos por la técnica del “fracking”.
  • Protección del mar y de las costas contra las catástrofes petroleras. Reglamentación del tráfico marítimo por aguas jurisdiccionales reduciendo el peligro de accidentes costeros. Prohibición de aproximación para los navíos que no cumplan con las normas existentes. Profundización progresiva de esta normativa. 
  • Socialización y gestión estatal de todas las fuentes de energía: diversificación y descentralización de la producción energética e impulso de la investigación, desarrollo e implantación de las energías renovables.
  • Socialización de los recursos hídricos y gestión planificada y científica de las formas y métodos de cultivo: planificación de los cultivos en función de las necesidades alimentarias del pueblo garantizando la soberanía alimentaria. Oposición al Plan Hidrológico Nacional y a los trasvases tal como están planteados.
  • Planificación de la producción atendiendo a la satisfacción de las necesidades sociales reales, y no a las inducidas por los monopolios para el creciente incremento de su tasa de ganancia.
  • Reindustrialización orientada a la producción basada en los recursos locales y, consecuentemente, priorización del consumo de productos locales o de cercanía. 
  • Pesca y piscicultura sostenibles y acordes con las necesidades populares. 
  • Apoyo a la agricultura ecológica. 
  • Apertura del debate sobre los transgénicos y su imposición por los monopolios de la industria alimentaria.
  • Impulso presupuestario a la repoblación del campo y restablecimiento de las actividades agropecuarias. 
  • Promoción de un uso productivo y sostenible de los montes y campos, en coordinación con las Comunidades de Montes u otras estructuras democráticas con raigambre histórica, con un adecuado sistema de rendición  de cuentas en su gestión. 
  • Impulso a la recuperación de las prácticas tradicionales de cooperación en las tareas agrícolas.
  • Política inflexible, preventiva, a lo largo de todo el año, de limpieza, vigilancia y demás medidas de protección del monte contra el fuego. 
  • Dotaciones idóneas para los parques de bomberos. Desarrollo adecuado y suficiente del apoyo aéreo a la extinción. 
  • Fabricación y diseño de productos con la máxima durabilidad y funcionalidad que el desarrollo tecnológico permita en cada momento, combatiendo la obsolescencia programada y reduciendo al mínimo los productos de usar y tirar.
  • Reducción progresiva de la utilización de bolsas de plástico de un solo uso hasta su prohibición definitiva.
  • Sistematización de la recogida de residuos reparables o reutilizables, confrontando con los monopolios de las bebidas interesados en la utilización de envases desechables. 
  • Reducción, recuperación y reciclaje de residuos. 
  • Eliminación progresiva del vertido e incineración de residuos mediante la aplicación de los conocimientos científico-tecnológicos a su reutilización y reciclado. 
  • Saneamiento integral de las rías y ríos. Penalización severa contra su polución por la industria o por particulares. Prevención y penalización de todo tipo de contaminaciones. 
  • Cierre de las centrales nucleares e inmediata aplicación de planes de empleo estable para las plantillas afectadas, vinculados a planes de reactivación económica para las comarcas afectadas.
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