En su fase imperialista, el actual capitalismo moribundo al que nos enfrentamos continúa tenaz en su lógica criminal, aumentando la explotación y miseria sobre la clase obrera e incrementando sus ataques a los pueblos mediante el chantaje, las amenazas, el terrorismo y la guerra. La necesidad, cada vez mayor, de controlar recursos naturales, mercados para los grandes monopolios y zonas de influencia diversa, provoca necesariamente el aumento de los conflictos entre las grandes potencias imperialistas, aumentando así la inestabilidad y el sufrimiento de millones de hombres y mujeres trabajadores que sufren las consecuencias de la barbarie del imperialismo.

En los últimos años, el aumento de las agresiones a los pueblos se ha hecho tristemente patente  en Libia, en Siria, o Ucrania, y en estas mismas semanas estamos presenciando un incremento de la presión violenta sobre Corea y Venezuela. En sintonía con esta manera de proceder criminal, la OTAN anunciaba el año pasado la acentuación de las presiones militares contra Rusia, bajo el pretexto de reforzar su presencia avanzada en el flanco Este de la organización. En la última cumbre de la OTAN, celebrada en Varsovia, se acordó desplegar fuerzas militares, entre las que participa el ejército español, en los países bálticos y en Polonia; así como seguir proporcionando apoyo a Ucrania, Georgia y Moldavia, en las fronteras mismas con Rusia. El brazo militar del imperialismo, al aumentar la amenaza de guerra, está elevando sustancialmente las tensiones en esta nueva versión de la guerra fría, con atrevidos pasos sin retorno hacia un conflicto directo con Rusia.

En esta situación el PCPE, en línea con las Tesis de nuestro X Congreso, que ya anticipaban el actual escenario de guerra que arrastra a millones de hombres y mujeres a la más pura miseria y pérdida de todos los derechos, denuncia enérgica y firmemente a la OTAN y a la UE que, como brazos ejecutores del capitalismo, arrastran al género humano a la más catastrófica de las situaciones.

Denunciamos con la misma energía y firmeza al Estado Español, que desempeña plenamente su papel como potencia imperialista integrada en la OTAN y en la UE, aportando un contingente de 300 efectivos y 80  vehículos de combate, además de cinco cazas F-18, y 130 efectivos de las fuerzas aéreas, que se desplegarán en la base de Ämari (Estonia), demostrándose, una vez más, el importante papel que el Estado Español juega en la estrategia criminal del imperialismo, no solo como base de operaciones, sino aportando efectivos que participan directamente en las guerras actuales.

Por último, el PCPE denuncia enérgica y firmemente a todos los farsantes y demagogos que, en su papel de altavoces del sistema, trabajan para cubrir con mentiras y falsedades de todo tipo la estrategia homicida del imperialismo, utilizando, como siempre, a los propagandistas medios de comunicación que sirven de vehículo de los argumentos terroristas que se articulan contra los pueblos.

POR LA SALIDA DEL EURO, LA UE Y LA OTAN

POR LA PAZ, NO A LA GUERRA IMPERIALISTA

 

El PCPE  de Albacete estuvo presente en la manifestación del 1º de Mayo que como viene siendo habitual comienza en la Calle de la Feria y concluye en la Plaza de Gabriel Lodares , junto a la entrada principal del parque Abelardo Sánchez.

A lo largo de este recorrido no pudieron faltar consignas como "Luchar hasta vencer, luchar hasta llevar a la clase obrera al poder"; "No hay otra manera o con la patronal o con la clase obrera", "Unidad pero para luchar" y también " Sí hay solución, salida del € , la OTAN y la UE". Asimismo se repartieron panfletos con el lema "Nada avanza sin tu lucha. Este 1º de Mayo, ven con el PCPE".

 

 

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) presente en la manifestación del 1 de Mayo en Toledo. Con el lema ningún sacrificio para salvar al capitalismo todo el poder para la clase obrera.

Otro año mas luchando por unos salarios dignos por una educación y sanidad al servicio de la clase obrera y por la salida del EURO, la OTAN y la UE y con el objetivo final de la construcción del socialismo-comunismo.

 

 

The past 2nd of May the PCPE has received a communication, by e-mail, from the International Department of the KKE, taking over the authority of the Secretariat of the ICE, that communicates to our International Secretariat that to the activity of the next days 6th and 7th of May two PCPE delegations will be attending.

As a first position, just to make things clear, remark that under no circumstances the PCPE accepts such a manipulation, which is an unacceptable attack over the sovereignty of our Party and an interference in our internal issues. The PCPE rejects this blackmail and manipulative action.

The KKE has no right to decide issues relating to an ICE member who, in addition to this case, is a member of the Secretariat. It would be appropriate, in relationships of camaraderie and respect, to present any political debate that the comrades of the KKE have an interest to put over the table. But there is no space for impositions, and even less for the manipulation in correlation to a fraction, on which we have punctually informed to the brother Parties. It seems that the KKE, without even making a minimum consult to our CC, did not require a week to give a letter of legitimacy to the members of the fraction.

The KKE shouldn’t repeat the previous mistakes of the MCI that if in that time had the authority of a great Party in the power, the CPSU, today it doesn’t have a similar situation with authority and legitimacy to play the role of leader of the international revolutionary movement that it was in the past.

It is the ICE Secretariat and ultimately it’s Plenary who should discuss and, in his case, make decisions that affect to the member Parties. The revolutionary tradition has always had in the clear debate, the respect for the sovereignty of each Party, and the exchange of ideas the most successful way to solve the issues that the political fight has faced us. In this case none of this has been taken into account by the KKE and has chosen to promote and legitimize a servile fraction for their interests.

The history of the communist movement has a diversity of mistakes, in which the intervention on other parties, creating loyalties and submissions that have nothing to do with ideological firmness, was a serious damage to the international class struggle. Today those mistakes shouldn’t be repeated, the revolutionary essence forces us to learn from concrete facts, from successes, and also from mistakes. Organizing fractions of convenience never lead to anything good at MCI.

Working for the advance of a firm Leninist pole has nothing to do with intransigence and imposition, contrary is a conscious and sovereign commitment of each party . Neither the KKE nor anyone in the MCI can claim the role of share out quality stamps and legitimacy in reference to the ideological firmness and the consequent political revolutionary practice of each Party. It will be the debate between comrades, in the forums that are becoming concrete, and the practice as verification of truth, the way to define and improve the theoretical and practical body of what the revolutionary movement has to do today to get the recognition of the Working class and advance towards the way of the revolution.

The PCPE has shown since its trajectory, from its birth in 1984, its firm determination to build the Marxist-Leninist Party in our country. Corresponds to the working class to evaluate the work done. No one can come to break decades of work and development over the base of adventurous positions that have nothing to do with the militant commitment and political practice in the class struggle. Much less those who in absolute minority within the CC intend to encroach the legitimacy of the maximum organ between Congresses through an inside coup gestated for months.

The PCPE demands canceling any presence that does not conform to existing agreements in the bosom of the I-CWPE, underwritten by the PCPE right from the moment we laid the foundations of this instance.

The PCPE will be at the Berlin meeting, and will not accept as legitimate any other presence on behalf of our party.

Today, the tasks we face as revolutionary organizations are huge, at a time of extreme intensification of the international class struggle. Against these demands, it is not possible to act irresponsibly, damaging and deteriorating the positions of the revolutionary organizations that struggle against the ruling classes. There is nothing worse for the working class than damage their best tool: the Communist Party.

The PCPE expects prevail the reason, and solve immediately this unacceptable situation. This situation has been confirmed today with the public recognition of KKE to the fraction that tries to usurp the legitimacy of the CC of PCPE, its acronyms and political and economic patrimony. And serving, in any case, as an apprenticeship about how it must not be the intervention in relations between Communist parties.

The PCPE will continue working firmly for the advance of the international Leninist pole. It will do it, always, from loyalty and firmness of its revolutionary ethics.

 

 

Este pasado día 2 de mayo el PCPE ha recibido una comunicación, vía mail, del Departamento de Internacional del KKE que, arrogándose la autoridad del Secretariado de la ICE, comunica a nuestra Secretaría de Internacional que a la actividad de los próximos días 6 y 7 de mayo en Berlín asistirán dos delegaciones del PCPE.

Como primera posición, para dejar las cosas claras, decir que, bajo ningún concepto, el PCPE acepta una manipulación de este tipo, que es un ataque inaceptable a la soberanía de nuestro Partido y una injerencia en cuestiones internas. El PCPE rechaza esta actuación chantajista y manipuladora.

El KKE no tiene ningún derecho a decidir cuestiones relativas a un miembro de la ICE que, además, en este caso, se trata de un miembro del Secretariado. Cabría, en relaciones de camaradería y respeto, plantear cualquier debate político que los camaradas del KKE tengan interés en colocar sobre la mesa. Pero no cabe ninguna imposición, y menos la manipulación en relación a una fracción absolutamente minoritaria en el CC y en el conjunto de la militancia, sobre la que hemos informado puntualmente a los Partidos hermanos. Parece que el KKE, sin realizar si quiera una mínima consulta a nuestro CC, no ha necesitado ni una semana para dar carta de legitimidad a los miembros de la fracción.

El KKE no debe repetir anteriores errores del MCI en relación al respeto a la soberanía de los partidos. Errores que si entonces se justificaron por la autoridad de un gran Partido en el poder, el PCUS, hoy ni tan siquiera por esa razón puede permitirse que exista quien se abroga el papel de conductor del movimiento revolucionario internacional que sí hubo en épocas pasadas.

Es el Secretariado de la ICE y en última instancia su Plenario quién debe debatir y, en su caso, tomar decisiones que afecten a los Partidos miembros. La tradición revolucionaria siempre ha tenido en el debate claro, en el respeto a la soberanía de cada Partido, y en el intercambio de ideas el camino más acertado para resolver las cuestiones a las que la lucha política nos enfrenta. En este caso nada de eso ha sido tenido en cuenta por el KKE y se ha optado por promover y legitimar una fracción servil a sus intereses.

La historia del movimiento comunista cuenta con una diversidad de errores, en los que la intervención sobre otros partidos, creando fidelidades y sumisiones que nada tienen con la firmeza ideológica, supuso graves daños a la lucha de la clase obrera internacional. Hoy esos errores no se deberían repetir, la esencia revolucionaria nos obliga a aprender de los hechos concretos, de los aciertos y, también, de los errores. Organizar fracciones de conveniencia nunca llevó a nada bueno al MCI.

Trabajar por el avance de un firme polo leninista nada tiene que ver con la intransigencia y la imposición, muy al contrario es un compromiso consciente y soberano de cada partido. Ni el KKE, ni nadie en el MCI, pueden arrogarse el papel de repartir sellos de calidad y legitimidades en relación a la firmeza ideológica y a la consecuente práctica política revolucionaria de cada Partido.

Será el debate entre camaradas, en los foros que se van concretando, y la práctica como verificación de la verdad, el camino para definir y mejorar el cuerpo teórico y práctico de lo que el movimiento revolucionario tiene que hacer hoy para ganar el reconocimiento de la clase obrera y para hacer avanzar el camino de la revolución.

El PCPE ha demostrado con su trayectoria, desde su mismo nacimiento en 1984, su firme determinación de construir el Partido marxista-leninista en nuestro país. Corresponde a la clase obrera evaluar el trabajo realizado. Nadie puede venir a romper décadas de trabajo y de avances, sobre la base de posiciones aventureras que nada tienen que ver con el compromiso militante y con la práctica política en la lucha de clases. Mucho menos aún quienes en absoluta minoría dentro del CC pretenden usurpar la legitimidad del máximo órgano entre Congresos mediante un golpe palaciego gestado desde hace meses.

El PCPE exige que se cancele cualquier presencia que no se ajuste a los acuerdos existentes en el seno de la ICE, suscritos por el PCPE desde el mismo momento en que se pusieron los cimientos de esta instancia.

El PCPE estará en el Encuentro de Berlín, y no aceptará como legítima ninguna otra presencia en nombre de nuestro Partido.

Hoy son inmensas las tareas que enfrentamos las organizaciones revolucionarias, en un momento de agudización extrema de la lucha de clases internacional. Frente a esas exigencias no es posible actuar de forma irresponsable causando daños y retrocesos a las organizaciones que combatimos en primera línea frente a las actuales clases dominantes. Nada hay peor para la clase obrera que se dañe su mejor herramienta: su partido comunista.

El PCPE espera que se imponga la razón, y que esta situación inaceptable, confirmada hoy mismo con el reconocimiento público del KKE a la fracción que trata de usurpar la legitimidad del CC del PCPE, sus siglas y patrimonio político y económico, se resuelva de forma inmediata desenmascarando a quienes han decidido romper el MCI articulado en el EIPCO, sirviendo, en todo caso, como aprendizaje del cómo no se debe intervenir en las relaciones entre Partidos Comunistas.

El PCPE seguirá con firmeza trabajando por el avance del polo leninista internacional. Lo hará, siempre, desde la lealtad y la firmeza de su ética revolucionaria.

 

 
El presente artículo es la elaboración del camarada Alexis Dorta - Secretario del Área Ideológica del CC - presentada por el PCPE a la edición de la RCI en homenaje al Centenario de Octubre. La crítica a este artículo en el Consejo de Redacción  de la Revista Comunista Internacional por parte del PCM y el KKE fue la primera escenificación internacional del trabajo de una fracción propiciada e impulsada por estos dos partidos.
 
La utilización del cínico pretexto de cuestionarlo por calificar la  Revolución de Febrero como burguesa es la razón de la retirada del mismo por parte de la dirección del PCPE. A la vista de los acontecimientos el SP del PCPE entiende que ahora es el momento de hacerlo público.
 
Sean nuestros lectores y lectoras quienes lo valoren:
 
Lecciones de Octubre: El PCPE en el centenario de la Revolución de Octubre
 
La revolución proletaria de Octubre en Rusia, significa unos de los acontecimientos históricos más trascendentes. Pero su trascendencia no sólo se encuentra en que significó que por primera vez se diera un cambio radical en la correlación de fuerzas sociales y políticas que supuso la construcción histórica del poder político de los trabajadores, sino, porque su triunfo colocó al marxismo, y su aplicación práctica en el elemento fundamental de la transformación social.
 
La importancia histórica de la Revolución Soviética y las lecciones que podemos trascender de ella, colocan varios elementos prioritarios; para que una revolución se dé, se tiene que producir la combinación dialéctica de dos elementos esenciales: uno tiene que ver con el propio acontecer histórico y las condiciones objetivas de desarrollo de la sociedad, las fuerzas sociales que intervienen, el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, el nivel de acumulación de capital, la formación y madurez de la misma en la composición de las clases sociales. Todos ellos aspectos que podemos agrupar como elementos objetivos de las condiciones históricas de un proceso social. Pero a estas condiciones habría que sumar, como elementos de vital importancia, la capacidad de dirección del proceso social, su nivel de hegemonía cultural y política del destacamento de vanguardia, su implicación en la clase obrera, su enraizamiento como elemento propio en la clase obrera, la capacidad de iniciativa del partido, la organización y la cohesión interna del mismo.
 
Y este elemento, es tal vez, el principal a la hora de sacar lecciones actuales para el movimiento comunista, a partir del análisis dialéctico de la experiencia revolucionaria de Octubre. La capacidad que tuvo el destacamento bolchevique, sus dirigentes, sus cuadros, su estructura, para situar, en todo momento, los elementos movilizadores e impulsores de la iniciativa de la masas, entre todo el conjunto heterogéneo amplios y confusos de elementos que existían en un panorama tan dialéctico y dinámico como el contexto social, político y económico de la Rusia de principios del siglo XX. Y el poder situar esos elementos estuvo en la capacidad de la dirigencia bolchevique de tratar el marxismo, exactamente como lo que es, una ciencia social aplicada a un contexto histórico determinado en función de un análisis concreto en una situación determinada. El marxismo-leninismo no debe tratarse como un recetario general de aplicación mecánica a cualquier realidad, el marxismo-leninismo no como un elemento ideológico abstracto de aplicación universal en base a una repetición mecánica de elementos asumidos de forma acrítica y no dialéctica. Sino el marxismo-leninismo como elemento, como método, de análisis de la praxis histórica y como cosmovisión integral de carácter científico, como ideología del proletariado.

Ahora bien, si situamos la necesidad de concretar el análisis como un elemento esencial en la aplicación creadora y real del marxismo, sería interesante realizar un ejercicio básico de focalizar dicho análisis en el panorama ruso que hizo posible el triunfo revolucionario, como forma de demostración de la superioridad teórica y práctica de la dirigencia bolchevique en el movimiento revolucionario de la época.
 
Lo primero a tener en cuenta es que la Rusia de principios de siglo era una formación social donde convivían de manera contradictoria elementos modernos, de progreso que tenían que ver con el desarrollo capitalista de las fuerzas productivas, con elementos retrógrados que procedían de un pasado enquistado en las estructuras sociales y económicas de la sociedad rusa. Por tanto, los bolcheviques colocaron así, los elementos, que dentro de la correlación de fuerzas sociales jugaban un papel de progreso, de avance social. Había que favorecer el avance de dichas condiciones, que conforme a la fase histórica que se encontraba la sociedad rusa, significaba que había que favorecer los elementos de avance capitalistas. Pero aquí aparece la concepción teórica que permitió al Partido Bolchevique convertirse en vanguardia del proceso: el avance de los componentes capitalistas en la sociedad rusa estaban en función desde la perspectiva bolchevique, en que dichos componentes favorecían, a su vez, el desarrollo del proletariado, como agente social y fuerza material para conseguir el objetivo fundamental del partido como partido de la clase obrera; el socialismo y la destrucción del capitalismo. Es decir, los bolcheviques se proponían desarrollar los elementos del desarrollo capitalista en Rusia como factor principal de la base material que hiciera posible la destrucción de esos mismos elementos capitalistas a través de la acción política del proletariado. Y esto definiría el proceso revolucionario en Rusia; pero no a través de una aplicación mecánica y rígida del marxismo, donde aparentemente era lógico pensar, desde esta perspectiva, que si el objetivo del proceso revolucionario era el triunfo de los elementos capitalistas frente a los retrógrados y reaccionarios representados por el zarismo, correspondía a la fuerza social de la burguesía llevar la dirección política y social de dicho proceso, y por tanto, era el papel del proletariado y su organización política el acompañamiento, en todo caso, crítico en dicho proceso social. Los bolcheviques, realizando un concienzudo y científico análisis de la situación concreta de la sociedad rusa, llegaron a conclusiones y propuestas contrarias a éstas; era tarea principal del proletariado luchar decididamente contra los elementos reaccionarios y zaristas de la sociedad pero correspondía al proletariado no acompañar en dicho proceso a la burguesía, sino arrebatarle la dirección del mismo, combatiendo su concepción. Este planteamiento fue, de hecho, el que posibilitó la base teórica y práctica para el triunfo proletario de la revolución. Porque cuando en febrero de 1917, las fuerzas políticas de la burguesía se hicieron con la dirección del proceso revolucionario, los mencheviques y otras fuerzas revolucionarias se aprestaron a realizar un pacto social a través del cual, reconocían en la práctica, la dirección hegemónica de la burguesía asumiendo que en tanto esta revolución tenía un carácter burgués le correspondía a esta fuerza social la dirección de la misma. El enorme valor del bolchevismo fue imponerse a esta lógica, justificada desde el punto de vista teórico, y hacer del planteamiento independiente de la clase obrera el gran valor teórico de su fuerza social, de tal manera, que precisamente por tener este planteamiento, el bolchevismo se convirtió en vanguardia práctica y revolucionaria del proletariado ruso. El arrebatarle la dirección a la burguesía se convirtió en la identidad movilizadora de los bolchevique a través de la genialidad táctica expresada en las llamadas “Tesis de Abril”, donde Lenin realiza un enorme ejercicio de dominio dialéctico del marxismo, del análisis concreto de la correlación de fuerzas sociales y política y permite a la clase obrera disponer de un enorme patrimonio de propuestas teóricas y prácticas que le conducen hacia la victoria en octubre.

Lenin tuvo en cuenta, que en función del análisis de las condiciones, estableció la estrategia modular del proceso revolucionario en Rusia; por su contenido la revolución rusa era burguesa. Aunque aquí es absolutamente necesario matizar dicho planteamiento histórico; era burgués en su contenido inmediato, concreto, aquel que permitía un desarrollo de las fuerzas productivas, y de la propia productividad, que permitiesen un salto posterior hacia el socialismo. Pero lo realmente significativo de este planteamiento leninista no sólo era la imposibilidad de la propia burguesía rusa de desarrollar con entera capacidad el capitalismo en Rusia en función de su política de pacto con las fuerzas reaccionarias de la sociedad, en función de su temor por el avance organizativo y político de la clase obrera y el campesinado ruso, sino, y esto es lo realmente importante en el planteamiento leninista, el proceso revolucionario era percibido como un proceso continuo y permanente, en el que sólo el proletariado era capaz de tener esa visión estratégica del proceso, o más bien, el partido del proletariado. Y aquí aparece el elemento principal en el pensamiento de Lenin y de los bolcheviques; el partido como el centro y motor del pensamiento y el accionar del proletariado como fuerza social. Sólo el partido está en condiciones de diseñar una táctica que se corresponda con los aspectos estratégicos del proceso revolucionario y que permite dotar de coherencia y fuerza a la clase social que se erige en agente histórico. Y de ahí emana una relación dialéctica histórica; el partido desarrolla su capacidad de dirección revolucionaria en función de un análisis científico de la realidad concreta del proceso revolucionario, y dicho análisis se convierte en base material para la clase obrera movilizada que a través de su concienciación de esa realidad se convierte, a su vez, en base material de dicho proceso revolucionario. Es decir, el partido dota de alma, de conciencia, a la clase obrera y ésta es la corporeidad, el cuerpo social, que en su quehacer práctico cotidiano se convierte en fuerza revolucionaria capaz de llevar a cabo la transformación radical de la sociedad.
 
Esto tiene una particular importancia en la lucha de clases actual. Porque de lo que se debe extraer como lección de la revolución rusa, es precisamente la capacidad dialéctica que tuvo la dirección bolchevique para percatarse en todo momento de cuál era la línea roja de la historia a través de la cual situar a la clase obrera y al bloque histórico de alianza social de la misma a colocar los elementos movilizadores de ruptura con el pensamiento burgués, y por tanto, asegurar la independencia ideológica y organizativa de la clase obrera. Hoy el capitalismo enfrenta una aguda crisis en su proceso de acumulación de capitales. Un violento ataque a las conquistas obreras y populares marcan las características principales del momento social y político. Frente a ese violento ataque, organizaciones con cierta influencia política entre la clase obrera en los ámbitos nacionales y estatales, intentan enfrentarlas reproduciendo el mismo esquema con que enfrentó la Internacional Comunista la consolidación del fascismo en Europa: una política táctica de amplios frentes que permita afrontar con ciertas garantías este proceso de resistencia ante los ataques a las conquistas consolidadas; un frente amplio de alianzas que mitigue y atenúe las diferencias entre los componentes de la misma. La lógica de este planteamiento puede ser la siguiente; esos ataque son generalizados, no sólo afectan a la clase obrera, se extiende al conjunto de los sectores populares y las capas medias; profesionales, intelectuales, etc, por tanto, a un espectro amplio de la población que podemos catalogar de “ciudadanía”.
 
Estos ataques son llevados a cabo por un segmento limitado de la sociedad, aquellos sectores ligados a las parcelas especulativas del capital financiero, no productivo de la economía. Y no son productos de la marcha normal de la economía social de mercado, son producto de una gestión privada, especuladora y corrupta de la gestión política, no tienen que ver con la dinámica general de la economía de libre mercado. Esta es, grosso modo, la lógica que subyace tras el planteamiento de formaciones políticas como Podemos, Izquierda Unida, el Partido Comunista Francés o Reconstrucción Comunista en Italia.
 
Si aplicamos con rigor, sacando las necesarias lecciones de la experiencia de la revolución obrera y campesina en Rusia podemos señalar; Lo prioritario, lo esencial, lo importante de esta situación actual y en cualquier situación del partido de la clase obrera es asegurar el pensamiento y la acción política independiente de la clase trabajadora; por tanto, es totalmente necesario señalar que el momento político y social actual exige colocar claramente el carácter intrínsecamente capitalista de esta crisis, del carácter oligárquico de los ataques a la clase trabajadora, y que es precisamente hacia esta clase social donde está dirigido el ataque principal; en la necesidad del capital de devaluar el valor de la fuerza de trabajo como elemento esencial para remontar las ganancias capitalistas; es decir, se trataría para las fuerzas comunistas de colocar a la clase obrera como el centro social único capaz de poder históricamente dirigir un contraataque social y político dotándole de las señas de identidad ideológicas necesarias para convertir a la clase trabajadora en sujeto social activo y movilizado, capaz, a su vez, de tejer su política de alianza que permita la puesta en pie de un bloque histórico de poder frente y contra puesto al poder burgués.
 
Por tanto, el camino es el contrario a la disolución de la clase obrera en un cúmulo de fuerzas sociales amplios y difuso, apelando al concepto de ciudadanía, es precisamente todo lo contrario, o justamente, lo contrario; un concreto y determinado bloque de fuerzas sociales donde el protagonismo direccional recaiga en la clase obrera y principalmente en su organización política. Tal y como, en un contexto social y político diferente hicieron los bolcheviques hace justamente cien años; esa es la gran lección política que hoy está vigente de esa enorme Revolución social.
 
Hay otra lección importante que extraer de la experiencia de la revolución rusa y que tiene un significativo paralelismo con la situación actual en la lucha de clase; el planteamiento de Lenin en cuanto al cambio en la visión táctica del proceso revolucionario en función del análisis marxista concreto de la situación que determinó una reinterpretación en su concepción táctica y estratégica de la llamada “dictadura democrática de obreros y campesinos”. Y el factor determinante estuvo en el defensismo. Conforme a la analizada concepción del carácter burgués de la revolución en Rusia, Lenin señaló que el papel del proletariado junto al campesinado era el impulso de la revolución democrática, el peso abrumador de una población campesina, ansiosa por poseer la tierra a través de una profunda reforma agraria, hacía imprescindible una alianza social entre el proletariado y el campesinado para derrotar al zarismo. Cuando triunfa la revolución de Febrero y gracias, fundamentalmente a la movilización del campesinado a la guerra a través del ejército, se erigen los Soviets como espacios organizativos de la clase obrera y la pequeña burguesía, una parte de la dirección del partido Bolchevique plantea otorgar a los soviet, como materialización de esta política de alianza con la pequeña burguesía, el papel de presión sobre el gobierno provisional burgués para enfilar unas reformas más hacia la izquierda y hacia las masas populares.
 
El papel del partido de la clase obrera era reforzar la revolución democrática, orientar y presionar al gobierno para que realizara una política conforme a los intereses de la mayoría expresada en los Soviets, y defender las conquistas revolucionarias incipientes de febrero. Lenin se opuso vigorosamente a esa concepción. Percibió que la antigua doctrina de dictadura democrática de obreros y campesinos era la expresión más acabada de esa política de alianza expresada en la práctica a través de unos soviets conciliadores y pactistas, y determinó la necesidad de entrar en una nueva etapa revolucionaria. Situando una superación dialéctica entre reforma y revolución, conforme al análisis concreto de la situación revolucionaria; los soviets tendrían que ser la expresión material y social del salto cualitativo de la situación, ser la expresión de las masas trabajadoras hacia el poder proletario, hacia la aniquilación del poder burgués. Los soviets no serían el paso previo a la consolidación de las formas parlamentarias del poder burgués, sino el espacio organizativo, movilizador de las masas para crear su propio poder. Se necesitaba un combate decidido y decisivo en el seno del partido de la clase obrera para derrotar las concepciones defensistas, las concepciones democráticas, las que asumían que la cuestión del Poder no estaba en el orden del día del partido del proletariado, en tanto en cuanto, el poder estaba compartido entre la burguesía y las masas populares y éstas todavía estaban en condiciones de profundizar las reformas democráticas.
 
El planteamiento de Lenin hizo saltar esas concepciones conciliadoras por los aires en los debates partidarios colocando al partido en las condiciones necesarias para afrontar de manera decisiva el tema del poder y con él la cuestión de las reformas: La presión sobre el gobierno burgués es el camino de las reformas. Un partido marxista revolucionario no renuncia a ellas, aunque éstas se refieran a cuestiones secundarias y no a cuestiones esenciales. No se puede obtener el Poder por medio de reformas ni se puede, por medio de una presión, forzar a la burguesía a cambiar su política en una cuestión de la que depende su suerte. Precisamente por no haber dado lugar a esa táctica de crear una presión reformista, la guerra creó una situación revolucionaria, como un enfrentamiento abierto, nítido y virulento entre clases. Era necesario seguir a la burguesía hasta el fin o sublevar a las masas contra ella para arrancarle el Poder.
 
En el primer caso, podrían obtenerse ciertas concesiones de política interior, a condición de apoyar sin reservas la política exterior del imperialismo. Por eso se transformó abiertamente el reformismo socialista en social-imperialismo desde el principio de la guerra. Por eso se vieron obligados los elementos revolucionarios verdaderos a crear una nueva Internacional. Esto marcó en la práctica la división entre reforma y revolución como el elemento esencial en el combate al oportunismo y elemento central, así mismo, de la estrategia revolucionaria. Hoy en día el debate sigue en pie. La participación de las fuerzas comunistas en las instituciones burguesas y en las áreas de gobierno como elemento de avance en la política de reformas democráticas hacia el conjunto de las clases trabajadoras. La cuestión central aquí, como lo fue en el proceso revolucionario ruso, es la cuestión del poder. El Poder es único, no es ambivalente, se puede dar situaciones concretas de dualidad del mismo, como fue en el periodo de febrero a octubre, pero el poder de clase es excluyente. No debe existir ambigüedad ideológica frente a este problema. La participación en áreas y programas gubernamentales, en las instituciones, la defensa de las instituciones burguesas como democráticas, suponen una renuncia a la concepción de poder que hizo posible precisamente el primer Poder obrero en el mundo. El Poder es una cuestión de fuerzas sociales, es, por si misma una correlación dialéctica de fuerzas sociales, históricas y concretas. Es la lucha concreta de dos proyectos, de dos fuerzas básicas, que determinan por si mismas la dinámica de la formaciones sociales actuales en el mundo; la burguesía y el proletariado. Y ambas fuerzas son excluyentes, la fuerza de la clase obrera desaparece conforme asume como propia las instituciones que sirven, en el marco actual, para hacer posible el proceso de acumulación de capital. No se trata de la no participación de las fuerzas comunistas en las instituciones burguesas, se trata de cómo se participa en ellas; no para reforzarlas, no para aceptar la concepción democrática de que estas instituciones son la representatividad objetiva de las clases sociales en la sociedad capitalista, no en su concepción estática de la realidad, tal como una foto de la misma. Sino como elementos esenciales ideológicos y prácticos de la dominación burguesa; como elementos instrumentales al proceso nacional y estatal de acumulación de capital de la burguesía. Por tanto la política coherente es señalizar estas instituciones como consustanciales a su esencia de poder de clase y consecuentemente romper ideológicamente con la concepción “democrática” que a modo de cuña ideológica introduce la pequeña burguesía en el pensamiento y en la acción política del proletariado. Lenin fue pionero en esa lucha y de él debemos extraer toda la lección para los momentos actuales.
 
La lección más importante de la Revolución de Octubre es la que se deriva de su propio papel como partido, y que es extensible al papel de todo Partido Comunista; que consiste en la toma del Poder para proceder a la reconstrucción de la sociedad socialista hacia el comunismo.

En nuestro partido se ha hecho muy común la apelación a “bolchevizar” el partido. Se trata, en efecto, de una tarea urgente y apremiante, pero convendría señalar y delimitar que se entiende por “bolchevizar”. El bolchevismo no es una doctrina, o más bien, no sólo es una doctrina, sino un sistema integral de educación revolucionaria para llevar a cabo la revolución socialista. Qué significa, por tanto, bolchevizar al partido; significa educar a la militancia del Partido para que cuando tengan que transitar por los caminos de octubre, al igual que hicieron los bolcheviques, no flaqueen, no concilien, no capitulen. Hacer del marxismo-leninismo un arma teórica cargada de futuro, a través de una interpretación precisa, concreta, histórica, fehaciente y científica del pasado y sus lecciones, de las que las derivadas de la revolución de octubre se erigen como principales de nuestro patrimonio histórico.
 

 

La Coordinadora Sindical de Clase (CSC) que forma parte de la Federación Sindical Mundial (FSM) con la Plataforma Joven de la zona Oriental de Huesca y el PCPE convocaron la concentración del Primero de Mayo en Monzón (Huesca).

En el acto se leyeron comunicados y se exhibieron pancartas reivindicativas así como banderas de las organizaciones convocantes.

Además asistieron representantes de dos Asociaciones de Mali. Las radios de Monzón y Huesca compartieron la difusión del acto reivindicativo.

¡VIVA EL 1 DE MAYO!

¡TODO PARA LA CLASE OBRERA!

¡SIN REVOLUCIÓN NO HAY CAMBIO!

 

Un año más, nuestra presencia no ha faltado en Alcoi, que aunque marcada por dificultades imprevistas, el PCPE de l’Alcoiá dejó oír sus llamadas a la organización y la lucha de nuestra clase, en la capital de la comarca.

Este año ha sido peculiar, porque había convocada una concentración paralela del grupo neonazi "Lo nuestro" por lo que nuestras voces buscaban además de la unidad de la clase, crear un ambiente unitario, entre las organizaciones participantes, porque todos sabíamos que un enemigo común, andaba cerca.

La militancia, ya prepara sus próximas intervenciones en los diversos frentes de trabajo.

 

 

El embajador de la República Popular Democrática de Corea, Kim Hyok Chol, recibió a Víctor M. Lucas, responsable de la Secretaria Internacional del PCPE.
 
En la reunión mantenida el camarada Víctor M. Lucas confirmó al embajador la visita que una delegación oficial del PCPE encabezada por su Secretario General Carmelo Suárez realizará el próximo mes de septiembre a la RPD de Corea, para atender la invitación cursada por el Comité Central del Partido del Trabajo de Corea.
 
Entre otros asuntos relevantes, el embajador transmitió personalmente el reconocimiento y solidaridad del Partido del Trabajo de Corea con el PCPE y con Carmelo Suárez como Secretario General.
 
El PCPE y la embajada de la RPD de Corea, en nombre del Partido del Trabajo de Corea, se emplazan para aumentar y desarrollar las relaciones en todos los ámbitos relevantes de la lucha de clases.
 

 

Dos asesinatos más víctimas de la violencia de género, en esta ocasión, fue la ciudad de Alcobendas el escenario del crimen.

Una mujer y su hijo protagonizaron ayer el hecho luctuoso del día, el homicidio fue perpetrado por un machista, un indeseable, un ser despreciable, un asesino, del que todavía desconocemos su identidad.

Una mujer joven y un niño de 12 años asesinados de la forma más violenta y más desgarradora.

La violencia no tendrá fin dentro de este sistema capitalista que alimenta la discriminación, la opresión, el uso y la desigualdad entre hombres y mujeres. El sistema capitalista nunca dará respuesta a la violencia de género que se ejerce contra las mujeres, porque capitalismo y patriarcado caminan juntos y sólo serán erradicados en la nueva sociedad socialista.

El Partido Comunista de los Pueblos de España expresa su profundo dolor por este horrible crimen machista y la más fraternal solidaridad con la familia de la mujer y su hijo víctimas de la violencia patriarcal.

¡NI UNA MENOS!

¡BASTA YA DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES Y SUS HIJOS E HIJAS!

¡POR UNA SOCIEDAD SIN CAPITALISMO Y PATRIARCADO!

¡SOLIDARIDAD CON LAS MUJERES QUE SUFREN POR CAUSA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO!

 

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