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28 de Diciembre 2016

Por un 2017 de victorias

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Por un 2017 lleno de victorias.

¡Nuestra tarea es la Revolución!

Si algo está meridianamente claro es que el verano, para cada vez más trabajadores y trabajadoras, así como las épocas de festividades, no son días para descansar, relajarse, disfrutar del ocio o veranear. Son días para que nos exploten hasta la saciedad con contratos hiperprecarios y a contrarreloj.

Transcurrido el primer tercio de la temporada turística por excelencia, ni que decir que no hay EPA que por bien no venga para representantes y agentes comerciales del capital. La consigna que pretenden instalar en nuestras conciencias es que mejor trabajo sin derechos que paro. De ahí la celebración de esta última EPA. Pues bien, lo que ésta manifiestamente claro, es que el sistema ofrece trabajo temporal, sin derechos y paro. Todo ello al tiempo. Una cosa y otra son lo mismo en la medida en que las secuencias temporales entre una y otra cosa son tan breves como efímeras. Cuando no estamos en paro estamos con un empleo precario con fecha de caducidad (es decir, al borde del paro) y cuando estamos en el paro estamos al filo o los en días previos a ser víctimas de un contrato precario.

Al margen de toda la agitación y propaganda que despliega el poder burgués a través de portavocías oficiales y sus medios de comunicación capitalistas, la EPA da signos claros de la extraordinaria salud de “la clase capitalista”, del estancamiento y declinamiento general del capitalismo y de las condiciones de explotación cada vez más precarias y salvajes que sufrimos la clase trabajadora.

Este verano, como tantos otros, viene amenizado por la propaganda de la burguesía, contando muchos contratos (más que empleos), y sobre todo lanzando datos macroeconómicos con los que se pretende esconder el empleo en condiciones de sobreexplotación y con condiciones laborales absolutamente de miseria. 

La reducción de la tasa de paro, que nos venden, tiene su base fundamentalmente en el desguace del empleo con derechos y en su sustitución por empleo precario. También se ha basado en la caída de la población activa. Ésta todavía se mantiene por debajo del valor de hace 4 años. Si en 2011 la población activa alcanzaba la cifra 23.081.200 en 2016 se sitúa el 22.875.700.

No toda reducción de la tasa de desempleo se corresponde con una mayor tasa de ocupación, que en este último ciclo de la crisis capitalista o bien está en recesión o bien estancada.

Por sectores la última EPA deja a las claras a que se debe ese nuevo “milagro” económico veraniego (y pasajero). En los sectores de la construcción y la industria sigue la sangría con más destrucción de empleo con los que incrementar los beneficios capitalistas con una mayor explotación. No hay más que ver las últimas agresiones que sufre la clase trabajadora por parte de la patronal en la factoría Ford de Almussafes o el nuevo despido colectivo que presenta Iberia que afectaría 1000 trabajadores.

Los últimos datos de la EPA del segundo trimestre de 2016 muestran una significativa caída de la creación de empleo (y contratos) respecto a datos precedentes de 2014 y 2015, lo que deja a las claras la volatilidad del empleo y la incapacidad del sistema capitalista de ofrecer un trabajo con derechos y un horizonte laboral estable. Si en el segundo trimestre de 2014 se contabilizaron 402.400 empleos precarios, en 2015 411.800 y en 2016 271.400. Menos y peores empleos, esa es la tendencia.

Prácticamente 1 de cada 2 personas jóvenes está en paro. Pero puestos a empobrecer, a miserabilizar y a negar el pan y la sal, que sigue manteniendo tasas de sobreexplotación superiores entre las mujeres trabajadoras, el capital no entiende de edades, sexo, ni de sectores, ni de nada. Vuelve a caer el empleo público al recortar las políticas públicas de contratación y rescindir los contratos del personal eventual de la administración, que crece por encima de lo que lo hace el empleo fijo.

Y mientras, la riqueza social medida en términos de PIB crece, y sobre todo crece el reparto de la tarta en favor de la oligarquía. Para que extraigan suculentos y extraordinarios beneficios, las condiciones de trabajo en coherencia se precarizan al extremo, laminando o suprimiendo cualquier derecho obrero en la guerra general y sin cuartel del capital contra el trabajo. La inmensa mayoría de los contratos laborales están en fraude de ley con la normativa legal vigente, que vela por los intereses capitalistas. Pero se ve que, al capital, ese conocido vampiro, no le basta, pues su objeto es exprimir al máximo nuestra capacidad para trabajar y poder apropiarse gratuitamente, robando como pueda, el máximo de la riqueza que la clase obrera produce. En el sector servicios especialmente, con un puesto de honor para la hostelería, cada vez cobran mayor importancia los contratos a tiempo parcial para jornadas laborales a tiempo completo con horas extras ilegales, de las cuales además, la mayoría - o todas- ni se pagan. En fin…, trabajo precario, trabajo sin derechos en múltiples formas y por encima de cualquier otro aspecto: más y más explotación.

Ya no son tiempos para prometer ni tan siquiera el falso pleno empleo. Son tiempos de la plena precariedad. El sistema capitalista es la evidencia manifiesta de la necesidad de explotar cada vez más a la clase trabajadora, al tiempo que expulsa a amplias capas de la clase trabajadora del acceso a condiciones de subsistencia elementales.

Por más que aplauda el capital y sus gestores ante un puñado de empleos veraniegos (precarios y pasajeros), la EPA vuelve a poner de manifiesto que hoy más de millón y medio de hogares obreros cuentan con todos sus miembros en paro. Un motivo más de rabia y furia obrera. Un motivo más para luchar y organizarse en la tarea revolucionaria de liquidar un sistema capitalista que se basa en la explotación del hombre y por el hombre y, en apostar colectivamente por su transformación en un modo de producción comunista sin clases, sin opresión y sin explotación.

                                Quique MC y Paco Q.

EL SECRETARIADO POLÍTICO DEL PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA, ANTE LOS ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS…

Los resultados de este 26J ponen de manifiesto, en primer lugar, la continuidad de las dificultades del actual bloque de poder burgués para legitimarse a través del mecanismo electoral. El mismo incremento de la abstención también es expresión de esta situación de crisis en la legitimación del sistema de dominación. Los resultados siguen dejando dejan un escenario de difícil gestión para la formación de Gobierno.

Estos resultados expresan la debilidad política en que se encuentra el Estado Español para dotarse de la representación política que el capital necesita para desarrollar las políticas, que precisa con urgencia, para tratar de remontar su difícil situación económica.

Descartada la posibilidad de unas terceras Elecciones, por el alto coste que tendrían para la misma credibilidad del sistema, ahora entrará en juego la politiquería burguesa que considerará todo tipo de pactos para remontar esta situación desfavorable para sus intereses.

Ninguna de las posibles opciones de Gobierno responderá a los intereses de la clase obrera. Cualquier pacto que dé origen a un nuevo Gobierno se dará marcado por la dictadura de los monopolios, dando continuidad a la guerra general que la burguesía desata contra la clase obrera.

Es necesario que la clase obrera, y los sectores populares, den prioridad a una estrategia de reagrupamiento de sus fuerzas combatientes en un amplio frente obrero y popular por el socialismo, que cree las condiciones para organizar su contraataque en esta situación de guerra de clases.

El Partido Comunista de los Pueblos de España -que sigue teniendo un resultado electoral muy insuficiente-, seguirá estando a la cabeza en todas las luchas para cambiar la actual desfavorable correlación de fuerzas y llevar a las trabajadoras y los trabajadores a una situación mejor para la defensa de sus intereses de clase en la lucha por el poder obrero y por el socialismo.

Este resultado, de la consulta sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, es la expresión de las contradicciones internas del imperialismo inglés. En términos políticos el referéndum lo ha ganado el sector que tiene intereses económicos más enfrentados con los monopolios de la UE, que ha tenido la habilidad de apoyarse en sentimientos populares diversos, algunos progresistas y otros profundamente reaccionarios.

El resultado supone serias dificultades para la estabilidad del proyecto imperialista de la UE. Produce un escenario, no previsto, con la salida de un país de esa importancia del proyecto imperialista europeo, y conlleva un fuerte impacto económico que debilitará a la UE en la violenta pugna interimperialista.

El resultado del referéndum no se corresponde con la propuesta política que el PCPE viene impulsando desde hace años -por la salida del euro, de la UE y de la OTAN-, que es una propuesta de carácter antiimperialista y de lucha por la sociedad socialista. Pero evidentemente ese resultado debilita al enemigo al que combatimos y, en cierta medida, crea mejores condiciones para hacer avanzar nuestras posiciones.

El voto al PCPE fortalece a la clase obrera desde el mismo momento en que…

Hace un año el Comité Central del Partido Comunista de los Pueblos de España abría un proceso de debate interno que culmina este fin de semana en Madrid: el X Congreso del Partido Comunista. El Congreso es la máxima expresión democrática para nuestro partido en el cual, a través de la participación colectiva de toda la militancia, se desarrolla nuestra estrategia política, se elige a la nueva dirección y se aprueban los Estatutos.
Bajo el lema “Fortalecer al Partido, organizar la Revolución” encaramos este Congreso con el objetivo de poner a punto la herramienta política de la clase obrera para la defensa de sus derechos y la conquista del Socialismo: su Partido Comunista.
En el día de ayer comenzó la sesión plenaria del X Congreso con la asistencia de los delegados y delegadas elegidas en las células del Partido, invitados, prensa y delegaciones internacionales. Una vez iniciado oficialmente el Congreso quedó disuelto el anterior Comité Central, por lo que se pasó a la elección de la Mesa del Congreso.
Tras esto, Carmelo Suárez presentó el Informe Político y de Rendición de Cuentas donde delegados y delegadas expresaron sus valoraciones a todo el trabajo realizado durante este último período.
Durante este día nos expresaron su saludo internacionalista el embajador de Cuba en España que agradeció la solidaridad del PCPE con la Revolución Cubana y por la liberación de Los Cinco y el representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina que enfatizó el apoyo del FPLP al PCPE como su partido referente en España, denunció la situación de su Secretario General preso en las cárceles israelíes y felicitó la solidaridad del PCPE con la causa palestina.
El debate continuará el día de hoy con la presentación de las tesis políticas.

 

 

 

El IX Congreso del PCPE se celebró, en diciembre de 2010, en un momento marcado por el estallido de la crisis capitalista. La magnitud de la misma y la profundidad de sus implicaciones para la clase obrera española y mundial obligaron a que el PCPE dedicara una parte fundamental de los documentos del IX Congreso a su análisis.

La caracterización de la crisis capitalista fue la base sobre la que, en todo el período posterior hasta este X Congreso, nuestro Partido ha podido desarrollar una posición a la ofensiva en los planos político e ideológico, a la que hay que añadir un seguimiento del desarrollo de la crisis y de toda una serie de fenómenos que se han ido produciendo en el mundo y que hoy nos permiten tener una visión más afinada y más completa sobre las tareas a desarrollar por el PCPE.

La Tesis I del IX Congreso, en sus líneas esenciales, sigue vigente. La Tesis 1 del X Congreso coloca sobre la mesa varias ideas centrales sobre las que el conjunto del Partido debe discutir para mejorarlas y completarlas, haciéndolas así mucho más útiles para nuestro trabajo político.

Las ideas centrales a debate.

En el plano internacional, la Tesis parte de la base de que la formación socio-histórica capitalista está agotada, lo que se visualiza con claridad en la incapacidad que tiene para resolver los problemas de la Humanidad y para seguir desarrollándose si no es mediante el recurso continuo a la violencia y la guerra. El capitalismo se ha convertido en un corsé que impide la satisfacción de las necesidades de la población mundial y que, constantemente, precisa de la destrucción de fuerzas productivas arrasar las condiciones de vida y trabajo de las mayorías trabajadoras.

El imperialismo, como capitalismo parasitario, agonizante y en descomposición, configura un mundo caracterizado por la interdependencia económica desigual entre países, donde el grado de explotación de la clase obrera se eleva dramáticamente a todos los niveles y donde se multiplica el peligro de la guerra generalizada derivada de la agudización de las contradicciones inter-imperialistas, que se sustancia de forma altamente inestable en un marco de unidad y lucha entre potencias y alianzas interestatales de carácter imperialista.

Lenin señalaba que lo que caracteriza al capitalismo moderno, en el que impera el monopolio, es la exportación de capital. Efectivamente hoy el capital puede circular por el mundo con prácticamente absoluta libertad e inmediatez. Esta exportación de capital, que además es un medio para estimular la exportación de mercancías, que se lleva a cabo en nuestros días mediante diversos mecanismos como la Inversión Extranjera Directa (IED) y otros, se caracteriza además por ser multidireccional, es decir, los capitales no se exportan sólo a partir de las potencias que ocupan los eslabones más fuertes de la cadena imperialista, sino que todos los países capitalistas son exportadores e importadores de capitales.

Esta realidad genera dos consecuencias inmediatas. En primer lugar, la socialización creciente del trabajo y la producción a nivel mundial hace que los monopolios de cualquier país estén hoy más cerca que nunca de poder explotar a la clase obrera de cualquier otro país o, dicho de otra forma, toda la clase obrera mundial puede ser objeto de explotación por parte de los capitalistas de todos los países.

En segundo lugar, el constante flujo multidireccional de capitales y la socialización de la producción, permite afirmar que las relaciones económicas entre países se caracterizan por un alto grado de interdependencia, que es es necesariamente desigual porque los monopolios se benefician de la operatividad de la ley de desarrollo desigual imperante en el capitalismo.

No obstante, el problema es que esta interdependencia económica no suprime las contradicciones en el seno del sistema imperialista, sino que agrava y agudiza las rivalidades interimperialistas, tal como hemos podido observar en los últimos 30 años.

Esta agudización no es un hecho coyuntural, sino que es un fenómeno propio del imperialismo que se vio acelerado tras el triunfo de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en el campo socialista europeo. Hasta entonces, y durante buena parte del siglo XX, la existencia de un bloque socialista mundial hizo que las contradicciones en el seno del campo capitalista se modularan y se subordinaran a la lucha contra el enemigo principal y común que era el conjunto de países que construían el Socialismo.

En nuestros días, ya sin el dique de contención que eran los países socialistas, las dificultades que tienen los capitalistas para proceder a la reproducción ampliada de capital generan una competencia creciente entre las potencias, que buscan favorecer a “sus” monopolios mediante dos vías principales: el incremento de la tasa de explotación de la clase obrera y el control de los recursos y los mercados.

La pertenencia a alianzas imperialistas de Estados, cuyo ejemplo más avanzado es la Unión Europea, permite, además, que los monopolios puedan desarrollarse en nuevos mercados y acceder a fuerza de trabajo más barata que la de sus países de origen. La escasez de recursos, la creciente importancia de sus rutas de transporte y la necesidad de mercados donde realizar el valor del capital, multiplican los enfrentamientos entre grupos monopolistas y sus estructuras político-militares, que se materializan en forma de guerras comerciales, conflictos armados a escala regional, intervenciones militares, derrocamientos de gobiernos y todo tipo de injerencias y peligrosas maniobras que hacen más cercano el peligro de una guerra imperialista generalizada.

De ahí que la lucha contra la guerra imperialista sea uno de los ejes centrales de trabajo en el próximo período, desmarcándonos del pacifismo burgués, que no ataca a las verdaderas causas de la guerra, y partir de la concepción de que la lucha contra la guerra imperialista es inseparable de la lucha contra el sistema que la genera.

Pero la generalización de la violencia no se da exclusivamente en el plano de relaciones entre países, sino que también se acrecienta en los marcos estatales. Dada la necesidad de la oligarquía por legitimar su posición de dominio y por afianzas su hegemonía ideológica entre todas las capas y sectores sociales, incluso los más explotados, se constata una tendencia generalizada a la reacción, que vulnera constantemente los principios que dicen defender los sistemas democrático-burugeses.

En esta línea tenemos ejemplos como el creciente control de las comunicaciones y la limitación paulatina de la legislación burguesa en cuanto a las libertades de expresión, reunión y asociación, incluso las detenciones preventivas sin acusación, todo ello mediante el uso de los mecanismos que confiere el derecho burgués y la utilización masiva de recursos como la “lucha contra el terrorismo”.

La lucha ideológica se convierte así en un elemento central del próximo período. La manipulación ideológica, favorecida desde los centros de poder y ejecutada por los medios de comunicación burgueses y el resto de aparatos ideológicos vinculados al Estado o al capital monopolista, generan desinformación, deformaciones y sientan las bases para la legitimación de los ataques a la clase obrera y los pueblos del mundo por parte del capitalismo español y sus aliados.

Por otra parte, la Tesis I entra también a analizar el desarrollo creciente y acelerado, aunque no exento de problemas, de alianzas estatales de carácter imperialista en un mundo en el que los Estados Unidos, siendo la principal potencia, va viendo socavada su hegemonía por la aparición y fortalecimiento de nuevas potencias.

Se va configurando una nueva correlación de fuerzas en el plano internacional que es altamente volátil en un mundo en el que se multiplican las agresiones a terceros países y se refuerzan estructuras de cooperación supraestatal a todos los niveles y en todas las regiones del planeta.

Va conformándose así una nueva política de bloques caracterizada por la relativa debilidad de las alianzas, por la ausencia de un bloque socialista y por la aceptación generalizada de las leyes de desarrollo capitalista, lo que sitúa a los y las comunistas ante la responsabilidad de analizar adecuadamente la correlacíón de fuerzas en cada momento y el papel de cada potencia, evitando caer en la trampa de favorecer a unas u otras potencias imperialistas, evitando colocar a la clase obrera mundial ante la disyuntiva de elegir entre un imperialismo u otro.

La crisis general del capitalismo.

Todos los elementos señalados hasta el momento son los que caracterizan, de forma general, el escenario en el que se ha ido desarrollando la crisis de sobreproducción y sobreacumulación capitalista que analizamos en nuestro anterior Congreso.

La gestión de la crisis capitalista realizada por los distintos gobiernos burgueses, con un impacto tremendamente negativo en las condiciones de vida y trabajo de la mayoría obrera y popular, ha puesto de manifiesto los limites históricos del sistema capitalista y hace que sea posible afirmar hoy que el sistema capitalista en su conjunto se halla sumido en una crisis general. Esta crisis general se expresa en su alto grado de parasitismo y en la descomposición que, cada vez con mayor frecuencia, desata crisis de sobreproducción y sobreacumulación que se ven agravadas por otros factores como los energéticos, los alimentarios o los medioambientales.

La crisis capitalista ha mostrado que no existe en el sistema capitalista margen para nuevas concesiones a las masas trabajadoras, a pesar de que el carácter cíclico de las crisis conduzca a períodos de crecimiento económico, antesala de nuevas crisis. Esta idea es fundamental para la elaboración de una táctica y una estrategia del PCPE en el próximo período.

Ante esta situación, se ve con claridad que las posibilidades de gestión burguesa de la situación actual son tremendamente limitadas. En casos como el de Grecia, con el gobierno de Syriza, se comprueba que, para la clase obrera y los sectores populares, no caben soluciones de ningún tipo en el seno del capitalismo ni utilizando los mecanismos económicos del capitalismo.

La Tesis I sitúa con claridad que el sistema capitalista está llevando al planeta a una situación gravísima que ya sólo es posible resolver mediante un cambio revolucionario, mediante el derrocamiento del poder burgués y la construcción del poder obrero y popular, el socialismo. Debemos tener en cuenta que el capitalismo actual cada vez asienta con mayor firmeza las bases materiales de la sociedad socialista: el desarrollo exponencial de las comunicaciones, el progreso científico y técnico a todos los niveles, las posibilidades técnicas que facilitan la planificación económica y el reparto de la producción social, así como la capacidad productiva en todo el planeta, permitirían hoy la satisfacción de todas las necesidades de la Humanidad en su conjunto si desapareciesen las relaciones capitalistas de producción.

De ahí surge la necesidad de la socialización de los medios de producción y la planificación centralizada y democrática de la economía como mecanismos que adecuen el desarrollo de las fuerzas productivas y la base material que se va desarrollando. Por ello, independientemente de la correlación de fuerzas que pueda existir en un momento u otro de la fase imperialista de desarrollo capitalista, el objetivo de la construcción socialista no puede desaparecer ni del discurso ni de la práctica de los partidos comunistas y obreros.

En cuanto a nuestro trabajo internacional para el próximo período, la Tesis considera que los debates en el seno del Movimiento Comunista Internacional deben enfocarse a obtener una posición lo más unificada posible frente a fenómenos de crucial importancia para la clase obrera mundial: la caracterización del imperialismo como sistema, no como política exterior de una u otra potencia; la guerra imperialista y sus consecuencias; la política de alianzas y la vía revolucionaria para la toma del poder político por la clase obrera.

El PCPE, que apuesta por la unificación política e ideológica del MCI sobre la base del marxismo-leninismo, se fija una serie de ejes de intervención y se marca como objetivo la potenciación de los mecanismos de tipo político e ideológico de cooperación que actualmente existen, así como el desarrollo de las relaciones bilaterales con el resto de partidos comunista y obreros.

Por último, la Tesis realiza una referencia al trabajo en la lucha antiimperialista y por la paz, dado que  una de las ideas esenciales del documento es que la lucha de la clase obrera y los pueblos del mundo contra las expresiones de la barbarie imperialista debe constituir uno de los ejes esenciales del trabajo político-ideológico en el próximo período.

Nuestra concepción leninista del imperialismo como fase específica del desarrollo capitalista implica que nuestro trabajo antiimperialista no debe centrarse únicamente en la solidaridad internacionalista, sino configurarse como una lucha frontal contra las distintas expresiones de violencia y dominación imperialista, y por tanto abarca un espectro más amplio que la solidaridad con países agredidos.

El PCPE apuesta por crear estructuras antiimperialistas que cuenten con objetivos concretos, mantengan su independencia ideológica frente al pensamiento burgués, una base clasista y clara orientación de masas, lo que permitirá el desarrollo de un fuerte movimiento popular que aportará una faceta más a la alianza social que se articula en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

Sin duda alguna, las aportaciones de las células a los planteamientos de la Tesis la harán un documento sólido y útil para el trabajo en el futuro. Buen debate.

El capitalismo español se encuentra en su fase superior y última, en la época de transición revolucionaria del capitalismo al socialismo-comunismo, en la época de la revolución proletaria. Desde el punto de vista de las condiciones materiales, el socialismo-comunismo es más necesario que nunca a lo largo de la historia. La revolución en España será socialista.
El objetivo no es otro que la preparación del factor subjetivo de la revolución socialista-comunista (Partido, clase obrera, alianzas…), en el camino de conducir al país a una situación revolucionaria que abra las posibilidades para la toma del poder.

TESIS II DEL X CONGRESO: La Revolución Socialista en España y las tareas del PCPE.

Ideas centrales de la tesis.

En el periodo 2008-2014 se desarrolló la más larga y profunda crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capitales desde el periodo de postguerra, marcada por dos fuertes ciclos recesivos. Desde finales de 2014 se observa cierto cambio de tendencia, con un débil crecimiento económico sustentado, fundamentalmente, en la drástica reducción del precio de la fuerza de trabajo y en el bajo precio de las materias primas. Pero la amenaza de un tercer ciclo recesivo continúa presente, atendiendo a las débiles bases sobre las que se asienta la estrategia del bloque dominante, y al estancamiento o débil crecimiento de los principales países de la Eurozona y de América Latina, y a las amenazas que se ciernen sobre las economías de Rusia y de China.
Las crisis cíclicas de sobreproducción y sobreacumulación de capital contemporáneas se desarrollan en condiciones de agotamiento y de crisis general del capitalismo, lo que dificulta que las políticas de gestión burguesa logren mantener ciclos estables de reproducción ampliada del capital. La economía capitalista está sometida a amenazas crecientes, se intensifican las contradicciones y se acortan los periodos entre una crisis y la siguiente, aumentando su intensidad y su potencial destructivo en todos los órdenes. Incluso en el hipotético caso de que el capitalismo español lograse emprender un ciclo de cierto crecimiento, no mejorarían sustancialmente las condiciones de vida de la mayoría obrera y popular. Es más, las medidas antipopulares y el ataque contra los derechos de la clase obrera continuarán y se intensificarán en un futuro.

Sin embargo, el grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas en España permitiría satisfacer las necesidades de nuestro pueblo, entrando en contradicción antagónica con las relaciones de producción capitalistas levantadas sobre la propiedad privada de los medios de producción. Así, en todos los aspectos de la vida económica y social del país, se manifiesta intensamente la contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación capitalista privada de la mayor parte de sus resultados. Se intensifica y generaliza la necesidad de la propiedad social, de la planificación central de la economía y del poder obrero.

El capitalismo español se encuentra en su fase superior y última, en la época de transición revolucionaria del capitalismo al socialismo-comunismo, en la época de la revolución proletaria. Desde el punto de vista de las condiciones materiales, el socialismo-comunismo es más necesario que nunca a lo largo de la historia. La revolución en España será socialista.

Crisis capitalista y crisis en la cúspide.

La crisis económica ha tenido un claro reflejo en el plano de la superestructura. El aparato estatal de dominación, forjado en su manifestación contemporánea durante la transición del fascismo a la democracia burguesa, se ha erosionado y se intensifican las contradicciones en el seno del bloque dominante oligárquico-burgués. Se ha resentido notablemente el grado de legitimación social con que se ejerce la dictadura capitalista, como consecuencia del imparable crecimiento de la miseria y de las desigualdades sociales, y al hacerse patente la inmensa red de corrupción inherente al sistema. Por todas partes aumenta la desafección a las instituciones y organizaciones fundamentales sobre las que se ha asentado la dictadura de clase del capital desde el franquismo: monarquía, sistema parlamentario bipartidista, modelo territorial, etc.

“Los de arriba” no pueden seguir dominando como antes. Se desarrolla una crisis en la cúspide que obliga al bloque dominante a actualizar el sistema político burgués y, como consecuencia, se abre el debate sobre una reforma constitucional dirigida a renovar los consensos sociales esenciales sobre los que se pretende asentar la dictadura capitalista durante las próximas décadas.
Las clases dominantes tratan de recomponer su hegemonía política impulsando una operación de alto calado estratégico, demostrando una enorme flexibilidad a la hora de introducir las reformas necesarias para perpetuar la dominación capitalista. El hartazgo expresado durante los últimos años por amplias masas obreras y populares es reconducido a un debate que propone básicamente la elección entre dos formas de gestión capitalista: la liberal y la socialdemócrata.

Se configura un polo de centro-derecha, representado por Partido Popular y Ciudadanos, y un polo de centro-izquierda, representado por PSOE y Podemos con un papel residual de Izquierda Unida, que persiguen atrapar a la clase obrera y a los sectores populares en la elección entre dos formas concretas de gestión de la explotación capitalista, tratando de evitar que la crisis en la cúspide se transforme en una crisis política del capitalismo, que conduzca a una situación revolucionaria en la que el proletariado pueda llegar a disputar el poder político.

Luchamos en condiciones no revolucionarias.

La clase obrera ha luchado y está luchando. Pero lo hace mayoritariamente bajo pabellón ajeno, sin un proyecto propio basado en la independencia de clase. El Partido trabaja, por tanto, en condiciones no revolucionarias, en las que la gran mayoría de la clase obrera y de los sectores sociales aliados se encuentran atrapados entre los dos polos de gestión capitalista descritos.

En estas condiciones es preciso que el PCPE intensifique sus esfuerzos para levantar un polo revolucionario, lo que implica, en primer lugar, reagrupar al movimiento obrero y popular en una línea de ruptura que, bajo dirección proletaria, pueda acumular fuerzas en un frente obrero y popular capaz de superar la actual fase de retroceso o de mera resistencia y de emprender una contraofensiva en todos los terrenos con el objetivo de la conquista del poder y de la construcción del socialismo-comunismo en España.

El objetivo no es otro que la preparación del factor subjetivo de la revolución socialista-comunista (Partido, clase obrera, alianzas…), en el camino de conducir al país a una situación revolucionaria que abra las posibilidades para la toma del poder. Para ello la actividad del Partido debe orientarse hacia una serie de tareas estratégicas concretas:

  • La agrupación revolucionaria de la gran mayoría de la clase obrera en torno al PCPE.
  • La alianza de la clase obrera con los sectores populares oprimidos por el capitalismo, para que en unos casos actúen en sentido revolucionario y, en otros, al menos, sean neutralizados.

Esos objetivos revolucionarios hacen imprescindible concentrar las fuerzas militantes en tres direcciones principales:

  • La preparación del Partido para luchar en todas las condiciones y con la mayor eficacia, a lo que se dirige específicamente la tesis III.
  • El trabajo comunista hacia la clase obrera.
  • El trabajo comunista con los sectores populares oprimidos con los que debe forjarse la alianza social del proletariado.

 

El trabajo hacia la clase obrera.

El Partido debe guiar al proletariado a la toma del poder, dotando a esta afirmación de un contenido práctico, de un contenido concreto que coloque a la clase obrera en el centro de la estrategia política. Ese giro obrero implica adoptar un plan estratégico que unifique el trabajo sistemático y profesional de todas nuestras organizaciones y de todo el activo militante del PCPE y de los CJC entre la clase obrera en la siguiente perspectiva:

  • La organización de células en los centros de trabajo, empresas y polígonos industriales estratégicos: energía, minería, transporte, telecomunicaciones, manufactura, enseñanza y sanidad.
  • La afiliación masiva de la militancia comunista a los sindicatos, tratando de aglutinar en ellos, como organizaciones de masas de la clase obrera, al mayor número posible de trabajadoras y trabajadores.
  • La agrupación del mayor número de trabajadores y trabajadoras avanzadas, con una clara perspectiva del sindicalismo que propugnamos, en Comités para la Unidad Obrera que impulsen el sindicalismo de clase y la unidad obrera, enfrentando la preeminencia de las posiciones oportunistas y amarillas hoy predominantes, consolidando los comités existentes, desarrollando los grupos promotores y dando un nuevo impulso a su coordinación por sectores productivos y a escala territorial.

El objetivo es convertir cada centro de trabajo estratégico en un bastión comunista, en fortalezas revolucionarias en las que cada instrumento organizativo de la clase obrera (asambleas, sindicatos, comités de empresa y delegados y delegadas sindicales y de personal, comités para la unidad obrera…) juegue su papel específico bajo orientación comunista en las siguientes direcciones:

  • Organizar la lucha masiva de la clase obrera contra la patronal de forma planificada, empresa a empresa y sector a sector, en función de prioridades. Una lucha caracterizada por su contundencia para repeler la ofensiva del capital, recurriendo a las formas de lucha que sean necesarias en cada momento (asambleas, concentraciones, manifestaciones, huelgas, etc.).
  • Extender la democracia obrera en el seno del movimiento sindical y en las empresas, enfrentando con determinación toda conciliación y justificación de la lógica capitalista y las prácticas cupulares, denunciando sin contemplaciones, toda corrupción sindical; defendiendo el papel de la asamblea obrera y el carácter vinculante de sus acuerdos, la amplia participación de las plantillas en la toma de decisiones, el sometimiento de la representación sindical a la asamblea y su constante rendición de cuentas (incluida la revocación de mandato en su caso).
  • Intensificar la lucha política de la clase obrera y de su movimiento contra las políticas aprobadas por los gobiernos capitalistas de uno u otro color, contra el régimen capitalista en general y contra las alianzas imperialistas en que participa el capitalismo español. Ampliar y elevar la conciencia de la clase obrera mediante nuestra actividad y mediante una agitación multilateral, abarcadora de todo el sistema de explotación y opresión.
  • Unificar las luchas de empresas y sector en todos los ámbitos en que sea posible, desde una concepción integral de la lucha de la clase obrera basada en la solidaridad de clase.
  • Extender la conciencia y la práctica internacionalista proletaria en el seno de la clase obrera, organizando la solidaridad con las luchas obreras de todos los países e impulsando acciones prácticas que tengan en cuenta el trabajo de la Federación Sindical Mundial.

El trabajo hacia los sectores populares.

La militancia del PCPE interviene en cada contradicción, en cada problema popular, con la orientación clara de organizar y movilizar un polo revolucionario (enfrentado al polo capitalista que se articula en eje centro-derecha y centro-izquierda) integrado por los sectores obreros y populares en los lugares de residencia, tejiendo en todo momento la alianza de esos sectores con la clase obrera combatiente. Es necesario realizar una política específica dirigida a todos los sectores llamados a conformar la alianza social, el polo revolucionario que denominamos Frente Obrero y Popular.

El PCPE propone articular el movimiento de masas, a escala territorial, en Comités Populares que tendrán como núcleo central a las organizaciones obreras, y en primer lugar, a los Comités para la Unidad Obrera. También se integrarán en los mismos, de forma natural, otros colectivos según el desarrollo de las luchas: la juventud organizada contra el paro, organizaciones estudiantiles, los sectores sociales que luchan contra la militarización, los colectivos que luchan por los derechos de la mujer, en defensa de la educación pública y la sanidad, etc.

La Tesis II marca la línea táctica del Partido en el trabajo con una serie de sectores sociales particulares:

  • La juventud de extracción obrera y popular.
  • Los sectores profesionales y autónomos.
  • El pequeño campesinado y los trabajadores y trabajadoras del campo.

En lo referente al trabajo por la liberación de la mujer, tras el debate desarrollado a lo largo de 2015 en el conjunto de las células del Partido y colectivos de la Juventud, sobre el documento del Comité Central “La lucha por la emancipación de la mujer y las tareas del Partido Comunista de los Pueblos de España”, se someten a debate del X Congreso las principales conclusiones tácticas alcanzadas y una actualización de la tabla reivindicativa del Partido. Se trata de dar un fuerte impulso al trabajo comunista, a la movilización general de las mujeres y a la lucha por su emancipación en el proceso revolucionario, hasta la completa erradicación de toda forma de explotación y opresión que caracterizará a la sociedad comunista por la que luchamos.

Hacia la toma del poder.

El PCPE es el continuador de la heroica lucha del Partido Comunista de España que, bajo el impulso de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, se organizó bajo las banderas de la Internacional Comunista. Con el triunfo del eurocomunismo en España la clase obrera sufrió una grave derrota, pero sólo temporal. La respuesta de la militancia comunista al revisionismo y su papel activo en todos los órdenes de la lucha de clases, permitieron que en el Congreso de Unidad de 1984 se levantasen organizadamente las banderas del marxismo-leninismo, incluso en pleno desarrollo de una contrarrevolución mundial, convirtiendo al PCPE en el hilo rojo que une las luchas del pasado y del presente de nuestra clase obrera hasta llegar a este X Congreso, forjando un Partido y una Juventud dispuestos a dirigir la Revolución Socialista en España y a luchar, en todas las condiciones, por la victoria del socialismo-comunismo.

En esa revolución el poder pasará a manos del proletariado, que organizará su dictadura en forma de Estado Socialista regido por los principios del centralismo democrático. Los sectores fundamentales de la producción serán socializados y puestos bajo control obrero, bajo los principios de la planificación económica; se declarará la ruptura unilateral de todo vínculo con la Unión Europea y la OTAN, se procederá al cierre de las bases militares estadounidenses, se ordenará la vuelta a casa de los efectivos militares que cumplen misión imperialista fuera de nuestras fronteras.
Como resultado del triunfo de la revolución socialista en España la clase obrera en el poder dará nacimiento a una nueva forma de Estado que, en su proceso de formación, enfrentará la cuestión del Estado plurinacional sobre la base del ejercicio del derecho de autodeterminación de las naciones, desde la concepción de unión voluntaria de pueblos libres, que inician el proceso de construcción del socialismo en nuestro país.

Tras la toma del poder será necesario desatar una intensa lucha de clases que, al mismo tiempo en que defiende el poder obrero con la intensa implicación de las masas movilizadas, venza toda resistencia y acorrale planificadamente los residuos en que pervivan las relaciones mercantiles hasta el completo triunfo de las relaciones comunistas de producción. Sobre esa nueva base se librará una lucha sin cuartel contra toda forma de opresión, avanzando hacia una sociedad de personas libres e iguales en derechos y deberes, convirtiendo la sociedad socialista en paradigma en el que las mujeres trabajadoras se emanciparán de la doble opresión que vive bajo el régimen capitalista, conquistando unas condiciones de libertad e igualdad jamás conocidas en la historia de nuestro país.

Nuestra revolución, aun habiendo triunfado el socialismo-comunismo en un solo país o grupo de países, es parte de la revolución mundial. Por tanto el Estado socialista, que proclamará su amistad con todos los pueblos del mundo y la renuncia a la guerra como instrumento de política exterior, será fiel aliado de la clase obrera de todos los países en su lucha revolucionaria contra el imperialismo, haciendo del internacionalismo proletario bandera y guía de la política exterior de nuestra Revolución.

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