Actualidad

En la primera sesión del V Pleno del CC del día 22 de Abril, tras…
28 de Diciembre 2016

Por un 2017 de victorias

Escrito por

 

Por un 2017 lleno de victorias.

¡Nuestra tarea es la Revolución!

Si algo está meridianamente claro es que el verano, para cada vez más trabajadores y trabajadoras, así como las épocas de festividades, no son días para descansar, relajarse, disfrutar del ocio o veranear. Son días para que nos exploten hasta la saciedad con contratos hiperprecarios y a contrarreloj.

Transcurrido el primer tercio de la temporada turística por excelencia, ni que decir que no hay EPA que por bien no venga para representantes y agentes comerciales del capital. La consigna que pretenden instalar en nuestras conciencias es que mejor trabajo sin derechos que paro. De ahí la celebración de esta última EPA. Pues bien, lo que ésta manifiestamente claro, es que el sistema ofrece trabajo temporal, sin derechos y paro. Todo ello al tiempo. Una cosa y otra son lo mismo en la medida en que las secuencias temporales entre una y otra cosa son tan breves como efímeras. Cuando no estamos en paro estamos con un empleo precario con fecha de caducidad (es decir, al borde del paro) y cuando estamos en el paro estamos al filo o los en días previos a ser víctimas de un contrato precario.

Al margen de toda la agitación y propaganda que despliega el poder burgués a través de portavocías oficiales y sus medios de comunicación capitalistas, la EPA da signos claros de la extraordinaria salud de “la clase capitalista”, del estancamiento y declinamiento general del capitalismo y de las condiciones de explotación cada vez más precarias y salvajes que sufrimos la clase trabajadora.

Este verano, como tantos otros, viene amenizado por la propaganda de la burguesía, contando muchos contratos (más que empleos), y sobre todo lanzando datos macroeconómicos con los que se pretende esconder el empleo en condiciones de sobreexplotación y con condiciones laborales absolutamente de miseria. 

La reducción de la tasa de paro, que nos venden, tiene su base fundamentalmente en el desguace del empleo con derechos y en su sustitución por empleo precario. También se ha basado en la caída de la población activa. Ésta todavía se mantiene por debajo del valor de hace 4 años. Si en 2011 la población activa alcanzaba la cifra 23.081.200 en 2016 se sitúa el 22.875.700.

No toda reducción de la tasa de desempleo se corresponde con una mayor tasa de ocupación, que en este último ciclo de la crisis capitalista o bien está en recesión o bien estancada.

Por sectores la última EPA deja a las claras a que se debe ese nuevo “milagro” económico veraniego (y pasajero). En los sectores de la construcción y la industria sigue la sangría con más destrucción de empleo con los que incrementar los beneficios capitalistas con una mayor explotación. No hay más que ver las últimas agresiones que sufre la clase trabajadora por parte de la patronal en la factoría Ford de Almussafes o el nuevo despido colectivo que presenta Iberia que afectaría 1000 trabajadores.

Los últimos datos de la EPA del segundo trimestre de 2016 muestran una significativa caída de la creación de empleo (y contratos) respecto a datos precedentes de 2014 y 2015, lo que deja a las claras la volatilidad del empleo y la incapacidad del sistema capitalista de ofrecer un trabajo con derechos y un horizonte laboral estable. Si en el segundo trimestre de 2014 se contabilizaron 402.400 empleos precarios, en 2015 411.800 y en 2016 271.400. Menos y peores empleos, esa es la tendencia.

Prácticamente 1 de cada 2 personas jóvenes está en paro. Pero puestos a empobrecer, a miserabilizar y a negar el pan y la sal, que sigue manteniendo tasas de sobreexplotación superiores entre las mujeres trabajadoras, el capital no entiende de edades, sexo, ni de sectores, ni de nada. Vuelve a caer el empleo público al recortar las políticas públicas de contratación y rescindir los contratos del personal eventual de la administración, que crece por encima de lo que lo hace el empleo fijo.

Y mientras, la riqueza social medida en términos de PIB crece, y sobre todo crece el reparto de la tarta en favor de la oligarquía. Para que extraigan suculentos y extraordinarios beneficios, las condiciones de trabajo en coherencia se precarizan al extremo, laminando o suprimiendo cualquier derecho obrero en la guerra general y sin cuartel del capital contra el trabajo. La inmensa mayoría de los contratos laborales están en fraude de ley con la normativa legal vigente, que vela por los intereses capitalistas. Pero se ve que, al capital, ese conocido vampiro, no le basta, pues su objeto es exprimir al máximo nuestra capacidad para trabajar y poder apropiarse gratuitamente, robando como pueda, el máximo de la riqueza que la clase obrera produce. En el sector servicios especialmente, con un puesto de honor para la hostelería, cada vez cobran mayor importancia los contratos a tiempo parcial para jornadas laborales a tiempo completo con horas extras ilegales, de las cuales además, la mayoría - o todas- ni se pagan. En fin…, trabajo precario, trabajo sin derechos en múltiples formas y por encima de cualquier otro aspecto: más y más explotación.

Ya no son tiempos para prometer ni tan siquiera el falso pleno empleo. Son tiempos de la plena precariedad. El sistema capitalista es la evidencia manifiesta de la necesidad de explotar cada vez más a la clase trabajadora, al tiempo que expulsa a amplias capas de la clase trabajadora del acceso a condiciones de subsistencia elementales.

Por más que aplauda el capital y sus gestores ante un puñado de empleos veraniegos (precarios y pasajeros), la EPA vuelve a poner de manifiesto que hoy más de millón y medio de hogares obreros cuentan con todos sus miembros en paro. Un motivo más de rabia y furia obrera. Un motivo más para luchar y organizarse en la tarea revolucionaria de liquidar un sistema capitalista que se basa en la explotación del hombre y por el hombre y, en apostar colectivamente por su transformación en un modo de producción comunista sin clases, sin opresión y sin explotación.

                                Quique MC y Paco Q.

EL SECRETARIADO POLÍTICO DEL PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA, ANTE LOS ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS OCURRIDOS EN TURQUÍA 

DECLARA

 

1.       Hace cuatro meses la Unión Europea suscribió un acuerdo con el Gobierno turco de Ergodan, sobre la base de declarar a Turquía un “país seguro” y, con ello, aprobar una serie de medidas para expulsar a ese país a los cientos de miles de personas refugiadas que llegaban desesperadas a las puertas de la Unión Europea. Es en ese “país seguro” en el que se acaba de producir un golpe de Estado militar, que según se informa ha fracasado. Estos hechos ponen de manifiesto el cinismo de la UE y su responsabilidad criminal con la situación de esas miles de personas refugiadas, que ha sido expulsadas a Turquía en estos meses.

2.       Los hechos ocurridos en relación a este intento militar, ponen de manifiesto los conflictos internos en Turquía entre fracciones de sus clases dominantes, como expresión de la tensa situación geopolítica, relacionada con los intereses imperialistas en la zona del Medio Oriente y el pasillo eurosiático, y con las contradicciones entre esas potencias imperialistas, vinculadas al control de las materias primas y de las estrategias de dominación militar.

3.       Hoy esos conflictos, en lo particular, enfrentan a la UE, a EE UU y a Rusia. El golpe militar, con una u otra orientación, entra dentro de la lógica del enfrentamiento entre esas potencias. Las intervenciones del imperialismo, desarrollando todo tipo de acciones violentas en la zona, es una constante histórica, que sufrió una intensificación después de la Conferencia de Bandung en 1955, que las potencias imperialistas occidentales entendieron como una seria amenaza a sus intereses expoliadores, y de dominación del mundo. Como consecuencia de décadas de intervención imperialista hoy la mayoría de esos países se encuentran en situaciones de grave crisis interna, con violentos enfrentamientos armados, y con una subordinación casi absoluta de todos sus sistemas económicos a los intereses imperialistas externos.

4.       Que estos acontecimientos se hayan dado en un país miembro de la OTAN, y, por tanto, protagonizados por militares que están bajo esa disciplina, viene a ser una expresión más de que esa estructura militar de ninguna manera se sustenta en cualquier principio de base democrática o de respeto a una legalidad establecida, sino que la OTAN es una estructura militar imperialista, que actuará siempre bajo la guía de las grandes potencias, y de los grandes monopolios, sin respeto a ninguna norma democrática básica.

5.       El actual gobierno del AKP no es otra cosa que la expresión de la dictadura del capital, en las condiciones concretas del proceso de acumulación capitalista en Turquía, y sujeto a asociaciones diversas con las potencias imperialistas, y también a las contradicciones internas entre esas potencias imperialistas.

6.       La clase obrera turca no tiene que elegir entre una u otra expresión de la dictadura del capital, pues con ninguna de ellas tiene nada que ganar. La clase obrera turca ha de luchar por  su emancipación, por avanzar en el poder obrero hacia la construcción de la sociedad socialista en Turquía. Será sobre la base de la lucha de la clase obrera turca por su emancipación revoucionaria, en las condiciones concretas de su país, y fortalecida también por la consecuente práctica del internacionalismo proletario por el Movimiento Comunista Internacional, como se abrirá en Turquía el camino hacia el fin de la explotación y el inicio de una sociedad con justicia social, el socialismo.

 

SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA CON LA LUCHA REVOLUCIONARIA DE LA CLASE OBRERA TURCA

SOBRAN LOS CAPITALISTAS, TODO PARA LA CLASE OBRERA

El Presidente de los EE UU, uno de los mayores criminales vivo, viene a España del 9 al 11 de julio. La finalidad de este viaje es:

Revalidar el viaje que, también, hizo su antecesor George W. Bush, hace quince años, para dar continuidad a la injerencia yanqui en nuestro país.

Regresando de la cumbre de la organización terrorista OTAN, en Varsovia, asegurarse de que en España se aplican los criminales acuerdos que se tomen en esa reunión.

Visitar la Base de Rota, sede del mando del AFRICOM.

Revalidar, una vez más, la ocupación militar de nuestro país, visitando las ilegales bases militares hoy existentes.

Un periplo de guerra y destrucción en el que, como corresponde al Presidente de la mayor potencia imperialista, no dejará pasar la oportunidad para  evidenciar, aún más, la subordinación total del territorio nacional, y del gobierno, a las necesidades militares del imperialismo yanqui; así como su superioridad militar respecto a la Unión Europea, con la que, en el marco de la confrontación interimperialista, mantiene una relación llena de intereses contradictorios. 

La cesión de las bases de Rota y Morón, con más de 3.500 militares estadounidenses en su interior,  que están destinadas a albergar tanto el escudo antimisiles de la OTAN, como la Fuerza de Respuesta de Crisis del Cuerpo de Marines para África y el Mediterráneo, junto al envío indiscriminado de tropas españolas (hijos e hijas de la clase obrera) a multitud de agresiones imperialistas, constituyen el aporte que la oligarquía española realiza a la OTAN para el sostenimiento de la guerra y la defensa de los intereses del imperialismo.

El presidente Obama, que programó hace meses este viaje,  viene a lo que considera tierra conquistada y sometida. A reafirmar y a exigir el sometimiento absoluto a su dictado, lo cual haría igualmente con cualquier nuevo gobierno que se hubiera formado tras las elecciones.     

Visita España un criminal de guerra, un torturador y un terrorista, que se disfraza con el cínico Premio Nobel de la Paz, con la complicidad del imperialismo internacional.

Obama tiene el despreciable mérito, durante sus ocho años de mandato, de ser quien firma los asesinatos extrajudiciales que a diario ejecuta la CIA a lo largo y ancho del Planeta, y todas y cada una de las órdenes que, promoviendo la guerra y el terror,  han seguido imponiendo a sangre y fuego los intereses imperialistas en el mundo.

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), rechaza en los términos más absolutos la presencia de Obama en España. Y llama a organizar todo tipo de movilizaciones de masas para expresar el rechazo de nuestro pueblo a su presencia aquí.

Esta es una posición consecuentemente revolucionaria que, de ninguna de las maneras expresará el Presidente del Gobierno del PP, ni mucho menos  el  atlantista PSOE, pero que tampoco ejercitará  ninguno de los representantes de la oposición parlamentaria de  Unidos Podemos que,  tras aceptar la OTAN en el punto 327 de su programa electoral, lo único que les preocupa de las bases militares estadounidenses en nuestro territorio es que,  como exigiera la portavoz de Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, se “cree en ellas  más empleo nacional”.

OBAMA GO HOME

HOY Y SIEMPRE, OTAN NO, BASES FUERA

VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO

Los resultados de este 26J ponen de manifiesto, en primer lugar, la continuidad de las dificultades del actual bloque de poder burgués para legitimarse a través del mecanismo electoral. El mismo incremento de la abstención también es expresión de esta situación de crisis en la legitimación del sistema de dominación. Los resultados siguen dejando dejan un escenario de difícil gestión para la formación de Gobierno.

Estos resultados expresan la debilidad política en que se encuentra el Estado Español para dotarse de la representación política que el capital necesita para desarrollar las políticas, que precisa con urgencia, para tratar de remontar su difícil situación económica.

Descartada la posibilidad de unas terceras Elecciones, por el alto coste que tendrían para la misma credibilidad del sistema, ahora entrará en juego la politiquería burguesa que considerará todo tipo de pactos para remontar esta situación desfavorable para sus intereses.

Ninguna de las posibles opciones de Gobierno responderá a los intereses de la clase obrera. Cualquier pacto que dé origen a un nuevo Gobierno se dará marcado por la dictadura de los monopolios, dando continuidad a la guerra general que la burguesía desata contra la clase obrera.

Es necesario que la clase obrera, y los sectores populares, den prioridad a una estrategia de reagrupamiento de sus fuerzas combatientes en un amplio frente obrero y popular por el socialismo, que cree las condiciones para organizar su contraataque en esta situación de guerra de clases.

El Partido Comunista de los Pueblos de España -que sigue teniendo un resultado electoral muy insuficiente-, seguirá estando a la cabeza en todas las luchas para cambiar la actual desfavorable correlación de fuerzas y llevar a las trabajadoras y los trabajadores a una situación mejor para la defensa de sus intereses de clase en la lucha por el poder obrero y por el socialismo.

Este resultado, de la consulta sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, es la expresión de las contradicciones internas del imperialismo inglés. En términos políticos el referéndum lo ha ganado el sector que tiene intereses económicos más enfrentados con los monopolios de la UE, que ha tenido la habilidad de apoyarse en sentimientos populares diversos, algunos progresistas y otros profundamente reaccionarios.

El resultado supone serias dificultades para la estabilidad del proyecto imperialista de la UE. Produce un escenario, no previsto, con la salida de un país de esa importancia del proyecto imperialista europeo, y conlleva un fuerte impacto económico que debilitará a la UE en la violenta pugna interimperialista.

El resultado del referéndum no se corresponde con la propuesta política que el PCPE viene impulsando desde hace años -por la salida del euro, de la UE y de la OTAN-, que es una propuesta de carácter antiimperialista y de lucha por la sociedad socialista. Pero evidentemente ese resultado debilita al enemigo al que combatimos y, en cierta medida, crea mejores condiciones para hacer avanzar nuestras posiciones.

El voto al PCPE fortalece a la clase obrera desde el mismo momento en que ésta decide dar su apoyo a nuestra opción en las urnas.

Al día siguiente de las elecciones la cantidad de votos que obtengan nuestras candidaturas determina directamente la situación de las luchas obreras. Mientras más votos obtienen las candidaturas  del PCPE, más fuerte estará la clase obrera para enfrentar la dominación del capital. 

El enemigo de clase es consciente de que el despertar de la conciencia de la clase obrera es el factor que más influye en la correlación de fuerzas entre capital y trabajo. El aumento de votos al Partido Comunista es directamente proporcional a ese despertar de la conciencia de lucha irrenunciable por la emancipación.

Quienes, en esta ocasión especialmente, optan por el voto al PCPE demuestran un alto grado de independencia de su pensamiento. Porque no se dejan seducir por los cantos de sirena de las distintas socialdemocracias, ni consideran un avance para sus intereses la instalación de las opciones reformistas y oportunistas en el poder.

El avance electoral de la nueva, o de la vieja, socialdemocracia, y su posible entrada en el gobierno, no significa una situación mejor para la clase obrera. El capital recibirá un balón de oxígeno si el próximo gobierno está formado por las organizaciones que más capacidad tienen para engañar a la clase obrera, y distraerla del camino revolucionario hacia su emancipación.

En estos últimos años la operación política fraguada en torno a la nueva socialdemocracia de Podemos (electoralmente IU-Podemos) ha conseguido amortiguar la lucha de clases, y garantizar al capital un ambiente caracterizado por la paz social. Se pasó, con ello, de las convocatorias de sucesivas huelgas generales en todo el Estado a arrinconar esta herramienta de lucha fundamental de la clase obrera, en favor de las marchas y de las mareas. Convocatorias claramente interclasistas, hegemonizadas por la pequeña burguesía, y situadas dentro de la aceptación de los límites del capitalismo.

El agotamiento, y el descrédito, del bipartidismo plantearon a la burguesía la necesidad de buscar con urgencia un artificio nuevo para tratar de mantener la legitimación de su injusto y violento sistema social. PP y PSOE habían agotado un ciclo, y la burguesía necesitaba un nuevo Consejo de Administración en la Moncloa, más creible, para la gestión de sus intereses. Los candidatos y candidatas rápidamente formaron cola, y la burguesía eligió a quién consideró con más capacidad de engaño: Pablo Iglesias.

Este 26J la clase obrera tiene la oportunidad de visibilizar la existencia de un sector más avanzado de las trabajadoras y de los trabajadores que, apoyando con su voto al Partido Comunista de los Pueblos de España, deposita la confianza en el camino del avance organizado hacia el poder obrero y la revolución socialista. Mientras más importante sea dicho sector, más fuerte estará la clase obrera al día siguiente para organizar el contraataque en la guerra general que la burguesía le declaró desde el mismo inicio del estallido de la actual crisis capitalista de sobreacumulación.

El trabajo realizado por las organizaciones del PCPE en esta campaña electoral ha sido de gran importancia en este camino. Un discurso claro y directo ha llegado a la clase obrera, en cientos de centros de trabajo y barrios populares, sin ningún tipo de autocensuras o de concesiones con el prepotente discurso hegemónico del capital.

A pesar de los intentos de silenciar nuestras propuestas políticas por la institucionalidad burguesa, por las Juntas Electorales o por los grandes medios de manipulación de masas, el PCPE ha roto el cerco y ha llegado al pueblo con sus propios medios, con su compromiso militante y con sus técnicas de agitación de masas. En uno de esos barrios, donde el Partido celebró uno de sus mítines, días después uno de los vecinos decía con gran orgullo: “Es la primera vez que se canta la Internacional en nuestro barrio, y eso es muy importante”. Ese es el objetivo de nuestro trabajo electoral, cambiar la subjetividad de la clase y avanzar en la fusión del Partido con las masas, como concluyó nuestro X Congreso.

Por ello el PCPE pide el voto a la clase obrera para este 26J, para ser más fuertes, para avanzar en la lucha por emancipación de la dominación capitalista, y para caminar hacia la revolución socialista en toda España.

Carmelo Suárez. Secretario General del PCPE

Hace un año el Comité Central del Partido Comunista de los Pueblos de España abría un proceso de debate interno que culmina este fin de semana en Madrid: el X Congreso del Partido Comunista. El Congreso es la máxima expresión democrática para nuestro partido en el cual, a través de la participación colectiva de toda la militancia, se desarrolla nuestra estrategia política, se elige a la nueva dirección y se aprueban los Estatutos.
Bajo el lema “Fortalecer al Partido, organizar la Revolución” encaramos este Congreso con el objetivo de poner a punto la herramienta política de la clase obrera para la defensa de sus derechos y la conquista del Socialismo: su Partido Comunista.
En el día de ayer comenzó la sesión plenaria del X Congreso con la asistencia de los delegados y delegadas elegidas en las células del Partido, invitados, prensa y delegaciones internacionales. Una vez iniciado oficialmente el Congreso quedó disuelto el anterior Comité Central, por lo que se pasó a la elección de la Mesa del Congreso.
Tras esto, Carmelo Suárez presentó el Informe Político y de Rendición de Cuentas donde delegados y delegadas expresaron sus valoraciones a todo el trabajo realizado durante este último período.
Durante este día nos expresaron su saludo internacionalista el embajador de Cuba en España que agradeció la solidaridad del PCPE con la Revolución Cubana y por la liberación de Los Cinco y el representante del Frente Popular para la Liberación de Palestina que enfatizó el apoyo del FPLP al PCPE como su partido referente en España, denunció la situación de su Secretario General preso en las cárceles israelíes y felicitó la solidaridad del PCPE con la causa palestina.
El debate continuará el día de hoy con la presentación de las tesis políticas.

 

 

 

El IX Congreso del PCPE se celebró, en diciembre de 2010, en un momento marcado por el estallido de la crisis capitalista. La magnitud de la misma y la profundidad de sus implicaciones para la clase obrera española y mundial obligaron a que el PCPE dedicara una parte fundamental de los documentos del IX Congreso a su análisis.

La caracterización de la crisis capitalista fue la base sobre la que, en todo el período posterior hasta este X Congreso, nuestro Partido ha podido desarrollar una posición a la ofensiva en los planos político e ideológico, a la que hay que añadir un seguimiento del desarrollo de la crisis y de toda una serie de fenómenos que se han ido produciendo en el mundo y que hoy nos permiten tener una visión más afinada y más completa sobre las tareas a desarrollar por el PCPE.

La Tesis I del IX Congreso, en sus líneas esenciales, sigue vigente. La Tesis 1 del X Congreso coloca sobre la mesa varias ideas centrales sobre las que el conjunto del Partido debe discutir para mejorarlas y completarlas, haciéndolas así mucho más útiles para nuestro trabajo político.

Las ideas centrales a debate.

En el plano internacional, la Tesis parte de la base de que la formación socio-histórica capitalista está agotada, lo que se visualiza con claridad en la incapacidad que tiene para resolver los problemas de la Humanidad y para seguir desarrollándose si no es mediante el recurso continuo a la violencia y la guerra. El capitalismo se ha convertido en un corsé que impide la satisfacción de las necesidades de la población mundial y que, constantemente, precisa de la destrucción de fuerzas productivas arrasar las condiciones de vida y trabajo de las mayorías trabajadoras.

El imperialismo, como capitalismo parasitario, agonizante y en descomposición, configura un mundo caracterizado por la interdependencia económica desigual entre países, donde el grado de explotación de la clase obrera se eleva dramáticamente a todos los niveles y donde se multiplica el peligro de la guerra generalizada derivada de la agudización de las contradicciones inter-imperialistas, que se sustancia de forma altamente inestable en un marco de unidad y lucha entre potencias y alianzas interestatales de carácter imperialista.

Lenin señalaba que lo que caracteriza al capitalismo moderno, en el que impera el monopolio, es la exportación de capital. Efectivamente hoy el capital puede circular por el mundo con prácticamente absoluta libertad e inmediatez. Esta exportación de capital, que además es un medio para estimular la exportación de mercancías, que se lleva a cabo en nuestros días mediante diversos mecanismos como la Inversión Extranjera Directa (IED) y otros, se caracteriza además por ser multidireccional, es decir, los capitales no se exportan sólo a partir de las potencias que ocupan los eslabones más fuertes de la cadena imperialista, sino que todos los países capitalistas son exportadores e importadores de capitales.

Esta realidad genera dos consecuencias inmediatas. En primer lugar, la socialización creciente del trabajo y la producción a nivel mundial hace que los monopolios de cualquier país estén hoy más cerca que nunca de poder explotar a la clase obrera de cualquier otro país o, dicho de otra forma, toda la clase obrera mundial puede ser objeto de explotación por parte de los capitalistas de todos los países.

En segundo lugar, el constante flujo multidireccional de capitales y la socialización de la producción, permite afirmar que las relaciones económicas entre países se caracterizan por un alto grado de interdependencia, que es es necesariamente desigual porque los monopolios se benefician de la operatividad de la ley de desarrollo desigual imperante en el capitalismo.

No obstante, el problema es que esta interdependencia económica no suprime las contradicciones en el seno del sistema imperialista, sino que agrava y agudiza las rivalidades interimperialistas, tal como hemos podido observar en los últimos 30 años.

Esta agudización no es un hecho coyuntural, sino que es un fenómeno propio del imperialismo que se vio acelerado tras el triunfo de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en el campo socialista europeo. Hasta entonces, y durante buena parte del siglo XX, la existencia de un bloque socialista mundial hizo que las contradicciones en el seno del campo capitalista se modularan y se subordinaran a la lucha contra el enemigo principal y común que era el conjunto de países que construían el Socialismo.

En nuestros días, ya sin el dique de contención que eran los países socialistas, las dificultades que tienen los capitalistas para proceder a la reproducción ampliada de capital generan una competencia creciente entre las potencias, que buscan favorecer a “sus” monopolios mediante dos vías principales: el incremento de la tasa de explotación de la clase obrera y el control de los recursos y los mercados.

La pertenencia a alianzas imperialistas de Estados, cuyo ejemplo más avanzado es la Unión Europea, permite, además, que los monopolios puedan desarrollarse en nuevos mercados y acceder a fuerza de trabajo más barata que la de sus países de origen. La escasez de recursos, la creciente importancia de sus rutas de transporte y la necesidad de mercados donde realizar el valor del capital, multiplican los enfrentamientos entre grupos monopolistas y sus estructuras político-militares, que se materializan en forma de guerras comerciales, conflictos armados a escala regional, intervenciones militares, derrocamientos de gobiernos y todo tipo de injerencias y peligrosas maniobras que hacen más cercano el peligro de una guerra imperialista generalizada.

De ahí que la lucha contra la guerra imperialista sea uno de los ejes centrales de trabajo en el próximo período, desmarcándonos del pacifismo burgués, que no ataca a las verdaderas causas de la guerra, y partir de la concepción de que la lucha contra la guerra imperialista es inseparable de la lucha contra el sistema que la genera.

Pero la generalización de la violencia no se da exclusivamente en el plano de relaciones entre países, sino que también se acrecienta en los marcos estatales. Dada la necesidad de la oligarquía por legitimar su posición de dominio y por afianzas su hegemonía ideológica entre todas las capas y sectores sociales, incluso los más explotados, se constata una tendencia generalizada a la reacción, que vulnera constantemente los principios que dicen defender los sistemas democrático-burugeses.

En esta línea tenemos ejemplos como el creciente control de las comunicaciones y la limitación paulatina de la legislación burguesa en cuanto a las libertades de expresión, reunión y asociación, incluso las detenciones preventivas sin acusación, todo ello mediante el uso de los mecanismos que confiere el derecho burgués y la utilización masiva de recursos como la “lucha contra el terrorismo”.

La lucha ideológica se convierte así en un elemento central del próximo período. La manipulación ideológica, favorecida desde los centros de poder y ejecutada por los medios de comunicación burgueses y el resto de aparatos ideológicos vinculados al Estado o al capital monopolista, generan desinformación, deformaciones y sientan las bases para la legitimación de los ataques a la clase obrera y los pueblos del mundo por parte del capitalismo español y sus aliados.

Por otra parte, la Tesis I entra también a analizar el desarrollo creciente y acelerado, aunque no exento de problemas, de alianzas estatales de carácter imperialista en un mundo en el que los Estados Unidos, siendo la principal potencia, va viendo socavada su hegemonía por la aparición y fortalecimiento de nuevas potencias.

Se va configurando una nueva correlación de fuerzas en el plano internacional que es altamente volátil en un mundo en el que se multiplican las agresiones a terceros países y se refuerzan estructuras de cooperación supraestatal a todos los niveles y en todas las regiones del planeta.

Va conformándose así una nueva política de bloques caracterizada por la relativa debilidad de las alianzas, por la ausencia de un bloque socialista y por la aceptación generalizada de las leyes de desarrollo capitalista, lo que sitúa a los y las comunistas ante la responsabilidad de analizar adecuadamente la correlacíón de fuerzas en cada momento y el papel de cada potencia, evitando caer en la trampa de favorecer a unas u otras potencias imperialistas, evitando colocar a la clase obrera mundial ante la disyuntiva de elegir entre un imperialismo u otro.

La crisis general del capitalismo.

Todos los elementos señalados hasta el momento son los que caracterizan, de forma general, el escenario en el que se ha ido desarrollando la crisis de sobreproducción y sobreacumulación capitalista que analizamos en nuestro anterior Congreso.

La gestión de la crisis capitalista realizada por los distintos gobiernos burgueses, con un impacto tremendamente negativo en las condiciones de vida y trabajo de la mayoría obrera y popular, ha puesto de manifiesto los limites históricos del sistema capitalista y hace que sea posible afirmar hoy que el sistema capitalista en su conjunto se halla sumido en una crisis general. Esta crisis general se expresa en su alto grado de parasitismo y en la descomposición que, cada vez con mayor frecuencia, desata crisis de sobreproducción y sobreacumulación que se ven agravadas por otros factores como los energéticos, los alimentarios o los medioambientales.

La crisis capitalista ha mostrado que no existe en el sistema capitalista margen para nuevas concesiones a las masas trabajadoras, a pesar de que el carácter cíclico de las crisis conduzca a períodos de crecimiento económico, antesala de nuevas crisis. Esta idea es fundamental para la elaboración de una táctica y una estrategia del PCPE en el próximo período.

Ante esta situación, se ve con claridad que las posibilidades de gestión burguesa de la situación actual son tremendamente limitadas. En casos como el de Grecia, con el gobierno de Syriza, se comprueba que, para la clase obrera y los sectores populares, no caben soluciones de ningún tipo en el seno del capitalismo ni utilizando los mecanismos económicos del capitalismo.

La Tesis I sitúa con claridad que el sistema capitalista está llevando al planeta a una situación gravísima que ya sólo es posible resolver mediante un cambio revolucionario, mediante el derrocamiento del poder burgués y la construcción del poder obrero y popular, el socialismo. Debemos tener en cuenta que el capitalismo actual cada vez asienta con mayor firmeza las bases materiales de la sociedad socialista: el desarrollo exponencial de las comunicaciones, el progreso científico y técnico a todos los niveles, las posibilidades técnicas que facilitan la planificación económica y el reparto de la producción social, así como la capacidad productiva en todo el planeta, permitirían hoy la satisfacción de todas las necesidades de la Humanidad en su conjunto si desapareciesen las relaciones capitalistas de producción.

De ahí surge la necesidad de la socialización de los medios de producción y la planificación centralizada y democrática de la economía como mecanismos que adecuen el desarrollo de las fuerzas productivas y la base material que se va desarrollando. Por ello, independientemente de la correlación de fuerzas que pueda existir en un momento u otro de la fase imperialista de desarrollo capitalista, el objetivo de la construcción socialista no puede desaparecer ni del discurso ni de la práctica de los partidos comunistas y obreros.

En cuanto a nuestro trabajo internacional para el próximo período, la Tesis considera que los debates en el seno del Movimiento Comunista Internacional deben enfocarse a obtener una posición lo más unificada posible frente a fenómenos de crucial importancia para la clase obrera mundial: la caracterización del imperialismo como sistema, no como política exterior de una u otra potencia; la guerra imperialista y sus consecuencias; la política de alianzas y la vía revolucionaria para la toma del poder político por la clase obrera.

El PCPE, que apuesta por la unificación política e ideológica del MCI sobre la base del marxismo-leninismo, se fija una serie de ejes de intervención y se marca como objetivo la potenciación de los mecanismos de tipo político e ideológico de cooperación que actualmente existen, así como el desarrollo de las relaciones bilaterales con el resto de partidos comunista y obreros.

Por último, la Tesis realiza una referencia al trabajo en la lucha antiimperialista y por la paz, dado que  una de las ideas esenciales del documento es que la lucha de la clase obrera y los pueblos del mundo contra las expresiones de la barbarie imperialista debe constituir uno de los ejes esenciales del trabajo político-ideológico en el próximo período.

Nuestra concepción leninista del imperialismo como fase específica del desarrollo capitalista implica que nuestro trabajo antiimperialista no debe centrarse únicamente en la solidaridad internacionalista, sino configurarse como una lucha frontal contra las distintas expresiones de violencia y dominación imperialista, y por tanto abarca un espectro más amplio que la solidaridad con países agredidos.

El PCPE apuesta por crear estructuras antiimperialistas que cuenten con objetivos concretos, mantengan su independencia ideológica frente al pensamiento burgués, una base clasista y clara orientación de masas, lo que permitirá el desarrollo de un fuerte movimiento popular que aportará una faceta más a la alianza social que se articula en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

Sin duda alguna, las aportaciones de las células a los planteamientos de la Tesis la harán un documento sólido y útil para el trabajo en el futuro. Buen debate.

Página 1 de 2