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La planificación de los debates electorales de cara al 20 de Diciembre, así como el espacio mediático puesto a disposición de los partidos capitalistas, expresan con contundencia los límites de la democracia burguesa. 

Los partidos políticos que, con sus matices, defienden este sistema explotador y que por tanto representan a la clase capitalista, a sectores de la misma, o trabajan al servicio de sus intereses, se ven favorecidos por el inmenso aparato mediático conformado por empresas de la comunicación tanto públicas como privadas.

La organización de debates electorales en diversos formatos, a los que son invitados exclusivamente PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, con la participación residual de otras fuerzas, quiebran absolutamente la igualdad de posibilidades entre las distintas fuerzas que concurrirán a esta Elecciones Generales. Y si hay una fuerza excluida de todo espacio, esa fuerza es el Partido Comunista de los Pueblos de España, en la medida en que aspira a representar en las instituciones la voz de la clase obrera y de todos los sectores de nuestro pueblo sometidos a las más variadas formas de opresión y explotación. 

Todos los recursos públicos y privados se ponen al servicio de las fuerzas capitalistas para evitar que las masas trabajadoras y populares conozcan la existencia de una alternativa real que les permita emplear el voto como arma contra las miserables condiciones de vida a las que se les condenan. Así, garantizan que el poder continúe en manos de la misma clase y, además, lo hacen tratando de dar una apariencia democrática a la dictadura capitalista en la que vivimos.

Pero las cosas pueden cambiar. Frente a sus poderosos medios de manipulación contamos con nuestra militancia, con nuestro compromiso revolucionario y con la solidaridad y simpatía de miles y miles de trabajadores y trabajadoras. 

Trabajadores y trabajadoras, estudiantes, trabajadores y trabajadoras del campo, profesionales empobrecidos:

¡Difundid por todos los medios a vuestro alcance la propuesta del Partido Comunista!

¡Romped el cerco mediático con el que los capitalistas pretenden silenciaros!

¡Que no haya ni un centro de trabajo o estudio sin propaganda electoral del PCPE!

Madrid, Diciembre de 2015.

El aniversario de la proclamación de la Constitución monárquica de 1978 viene a enmarcarse en esta ocasión en precampaña electoral, dejando todavía si cabe más al descubierto la victoria de la burguesía sobre la clase obrera que supuso la llamada Transición española, mutando la anterior forma de dictadura del capital bajo el franquismo a una nueva dictadura bajo la forma de monarquía parlamentaria. Se daba continuidad así a la dominación del capitalismo y a la continuidad de la explotación que habría garantizado el franquismo en el período anterior. Esta operación cosmética dejó inalterados los elementos de dominación: cuerpos represivos que no respondieron por sus crímenes, fortunas ganadas del expolio a las republicanos y republicanas, la judicatura, la Iglesia y, en definitiva, dejó refrendados todos los intereses del capital monopolista, que en ese momento se servían mejor desde la democracia burguesa.

El PCPE, y también los CJC, hemos denunciado siempre la Transición como una traición a los intereses de la clase obrera y los sectores populares, donde la participación de las fuerzas oportunistas fue esencial para garantizar el éxito de la misma. Y, ahora,  denunciamos también el proceso de Segunda Transición abierto por el mismo bloque dominante frente a la profunda crisis capitalista que no es capaz de resolver, que pretende buscar legitimación y amparo en nuevos consensos que perpetúen los privilegios de su dominación. Las fuerzas que se denominan progresistas y de izquierda, que en este proceso están defendiendo los intereses del bloque oligárquico-burgués vuelven nuevamente como antaño a contribuir al engaño de los explotados, de las capas populares y de los más desfavorecidos. Esas fuerzas no defienden los intereses de la clase obrera, defienden los intereses de la burguesía como colaboradores necesarios, creando la ilusión de que los trabajadores y las trabajadoras tenemos alguna intervención en sus Instituciones. 

Desde sus Instituciones, y desde sus instrumentos de poder, la crisis capitalista se gestiona de la misma forma. El capitalismo no da respuesta a las necesidades más básicas de la clase obrera y los sectores populares; al contrario, destruye todos nuestros derechos para aumentar sus beneficios, reduciendo salarios de forma general -pero especialmente a jóvenes y mujeres trabajadoras-, abaratando y facilitando el despido, eliminando o recortando sanidad, educación, derechos sociales ganados con el esfuerzo y la lucha de la clase obrera. Al mismo tiempo subiendo astronómicamente la luz y el gas, y permitiendo su desabastecimiento a las familias con dificultades, desahuciando a las personas con menos recursos; todo ello en beneficio de los grandes monopolios. En el plano político recortando libertades que nunca tuvieron un contenido real en la democracia burguesa, como la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal. Todo ello al amparo de la Constitución monárquica como estructura legitimadora para cometer todas estas tropelías contra el pueblo y la clase obrera. 

Nunca esta Primera Transición reconoció el derecho de autodeterminación de los pueblos, en un Estado plurinacional como el español. Respondiendo siempre con la violencia y la represión a quienes, especialmente desde Cataluña y Euskadi, han luchado por avanzar en el objetivo del ejercicio de este derecho.

Vivimos en la etapa histórica de transición del capitalismo al socialismo, en la que se han de dar las importantes revoluciones socialistas que lleven a la clase obrera al poder. Ya se acabó el tiempo del avance de reformas democráticas dentro del capitalismo. Después de los atentados de París se expresa en los gobiernos europeos su deriva hacia formas propias de una dictadura militar-policial. Se agudiza la lucha de clases- Nuestro objetivo hoy es la República Socialista de carácter Confederal, a través de una amplia lucha de masas y de la construcción del poder obrero.

El poder obrero que nacionalizará los sectores estratégicos como la banca, la energía, las comunicaciones, etc., y que se va organizando día a día y lucha a lucha, que se organiza en los barrios obreros, avanzando en la creación de Comités Populares, que defiendan la vivienda, la educación, la sanidad; se organiza también con los y las estudiantes de extracción obrera y popular, con la mujer trabajadora, en los centros de trabajo con los Comités para la Unidad Obrera. Este amplio y complejo proceso de acumulación de fuerzas articulará una amplia alianza social que se concretará en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo que, con la intervención decidida del Partido Comunista,  avanzará para poner en manos de la clase trabajadora y de las capas populares la dirección de su propio futuro. 

 

Contra la Constitución monárquica construyamos revolución

Por la salida del euro, la UE y la OTAN

Por el Frente Obrero y Popular por el Socialismo

Por el socialismo y por el Comunismo

Por el derecho de autodeterminación de los pueblos

Por la República Socialista de carácter Confederal

 

TODO PARA LA CLASE OBRERA

SI TODO LO PRODUCIMOS, TODO LO DECIDIMOS

 

El PCPE deja constancia de su más absoluto rechazo de las criminales acciones violentas ocurridas en París el pasado sábado, y expresa su solidaridad con las víctimas y sus familias, así como su mas profunda solidaridad con la clase obrera y el pueblo frances. 

Estas acciones criminales son un episodio más en el escenario mundial de violencia que genera en diversos escenarios el imperialismo internacional en su guerra generalizada contra la clase obrera y contra los pueblos. En una situación así son varias las cuestiones que se plantean en relación a la autoría, a los responsables intelectuales, y al oculto juego de intereses que los motivan, organizan y promueven. Estos episodios serán utilizados por las actuales clases gobernantes para dar nuevos pasos en la consolidación de su dictadura contra la clase obrera.

Los gobiernos imperialistas de los EEUU, la UE y, especialmente el propio gobierno francés, han financiado y armado a las fuerzas islamistas reaccionarias desde hace años, en su intento de desestabilizar la zona  de Oriente Medio y el norte de África, y así poder situar a gobiernos afines en la region. Las consecuencias de esta y otras agresiones imperialistas se ven a diario: miles de muertos en Siria y otros países, y miles de refugiados, ante los cuales se levantan los muros de la Europa fortaleza.

Hacemos un llamamiento a la clase francesa, y a la obrera internacional, a no dejarse manipular y engañar en esta situación, y a no actuar como comparsas legitimadoras de quienes están detrás de estas acciones. Estos actos de terrorismo pretenden manipular la conciencia de la clase obrera y los sectores populares para empujarlos a apoyar acciones contrarias a sus intereses. Mientras el imperialismo planifica las guerras, la clase obrera y los pueblos sufren las muertes. Los trabajadores y los pueblos deben avanzar en la lucha contra las guerras y agresiones imperialistas.

La clase obrera y los pueblos han de organizar su lucha diaria por la salida de la OTAN y la UE, así como por la defensa de la soberanía y la libertad de los pueblos para elegir su propio camino.

El bloque oligárquico-burgués, ante la profunda crisis de su sistema de dominación, trata de consolidar su poder absoluto abriendo un proceso de Segunda Transición

Hoy, como ayer, la clase obrera ha de luchar contra ese proceso de colaboración de clases y organizar sus filas para seguir su propio camino de forma independiente

 

LA CRISIS ECONÓMICA SE CONVIRTIÓ EN CRISIS EN LA CÚSPIDE

Toda crisis que ocurre en la base económica se convierte, antes o después, en crisis de la superestructura. El actual camino, emprendido por un sector de la burguesía catalana, ha añadido un factor más que profundiza la actual crisis política del sistema de dominación en España. Esta situación el PCPE la ha caracterizado, hace tiempo, como crisis en la cúspide. Las clases dominantes de nuestro país, siguiendo su conocida línea pragmática, optan por aprovechar esta situación de conflicto para abrir camino a los consensos sociales necesarios que le permitan dar salida a su difícil situación sin perder la hegemonía.

Así, la agudización de la confrontación política y social en Catalunya, se va desarrollando en estos días hacia un claro avance en el reforzamiento de las posiciones más reaccionarias y autoritarias del dominante bloque oligárquico-burgués, cuyos intereses defiende y representa el actual Estado Español.

Asistimos a un claro cierre de filas de las fuerzas sistémicas en la defensa de la integridad territorial de la nación española como recurso político fundamental para mantener una dominación de clase que, como consecuencia de la crisis general del capitalismo, se ejerce cada día de forma más violenta, restrictiva de las libertades, y sustentada en lo económico en una brutal sobreexplotación de la fuerza de trabajo. El paro, la miseria, la desigualdad y la violencia del Estado golpean cada día con más fuerza a la clase obrera y a los sectores populares.

La férrea defensa de la unidad  del mercado, como mejor garantía de la supremacía de los monopolios, y una posición de encadenamiento a la UE son, junto a la necesidad de las clases dominantes de sacar del debate político y electoral los recortes sociales y la creciente pobreza, el paro y la precariedad laboral, muestra inequívoca del carácter clasista de esta estrategia. Estrategia que tiene el objetivo de alcanzar el máximo consenso político y social en defensa de lo que el actual gobierno de España presenta como “un acuerdo sobre la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de todos los españoles y el cumplimiento de la ley”.

 

BUSCANDO UNA SALIDA EN LA SEGUNDA TRANSICIÓN

A estas alturas del siglo XXI ee agotó el efecto balsámico que la Primera Transición tuvo sobre el desarrollo de la lucha de clases en España, que facilitó la recomposición del capitalismo en nuestro país a la salida de la dictadura anterior.

Hoy es el mismo bloque dominante de siempre el que hace un insistente llamamiento político destinado, en última instancia, a dar cobertura legal e institucional al ya iniciado proceso de la Segunda Transición, y a la búsqueda de unos nuevos Pactos de la Moncloa. Proceso en el cual el bloque oligárquico-burgués trata de integrar a una amplia variedad de fuerzas políticas y sociales, para dotarse de los consensos que necesita para legitimar la continuidad de su brutal y antidemocrático sistema de dominación. 

Esas clases dominantes tratan de que la, más que probable, reforma de la Constitución del 78 se dé en ausencia lucha a la ofensiva de la clase obrera. Y con la colaboración complaciente de las fuerzas políticas y sociales situadas en el oportunismo político tratan de establecer un amplio acuerdo sobre la base de la defensa de la economía de mercado, la pertenencia a la UE y a la OTAN, y la supuesta unidad indisoluble de la nación española. Un acuerdo político que, silenciando el conflicto social y la confrontación de clases, dé lugar a un nuevo periodo de estabilidad al capitalismo español en las próximas décadas. Se trata de resolver la profunda crisis política –crisis en la cúspide-, consolidando la hegemonía de un reestructurado bloque oligárquico–burgués que, de salir victorioso, aprovechará la ocasión para iniciar una aún más violenta ofensiva desde el poder del Estado contra la clase obrera y los sectores populares de todos los pueblos de España.

 

LA CLASE OBRERA TIENE SU PROPIO CAMINO

El PCPE llama a la clase obrera a seguir su propio camino, a no combatir bajo pabellón ajeno. 

El PCPE es una organización revolucionaria independiente que no participará en ninguna estrategia de las clases dominantes destinada a perpetuar la explotación de la clase obrera. Nos opusimos a la Primera Transición y a los Pactos de la Moncloa, y rechazamos frontalmente este nuevo proceso que trata de legitimar política y socialmente el futuro del decadente y reaccionario capitalismo español. El capitalismo futuro, mientras no sea derrotado y destruido, no será otra cosa que sobreexplotación, desigualdad, miseria, guerra, injusticia, opresión y violencia; es decir, continuidad de la dictadura del capital.

No hay libertad ni autodeterminación posibles en el marco de la UE y la OTAN, ni bajo la monarquía parlamentaria española. No hay avance social posible sin debilitar la actual dominación de clase; para lo que es necesario golpear y socavar con la lucha revolucionaria las bases materiales, políticas e ideológicas de esa dominación. En el Siglo XXI la burguesía, que es la clase que, en última instancia, pilota el proceso soberanista de Catalunya, jamás puede ser un factor de progreso. Por ello, quienes desde posiciones referenciadas en el campo popular llaman a la clase obrera y a los sectores populares en Catalunya a situarse detrás de la estrategia de esta fracción de la burguesía se convierten en útiles compañeros de viaje al servicio de la fracción que dirige el proceso, fracción que nunca renunciará a la explotación de la clase obrera como base de su sistema de dominación, ni en España, ni en una hipotética República Catalana. En un hipotético estado burgués catalán integrado en la Unión Europea, la clase obrera y el pueblo trabajador de Catalunya no tienen nada que ganar.

El firme compromiso del PCPE con el derecho a la autodeterminación de los pueblos y, consecuentemente, con el derecho del pueblo de Catalunya a decidir su futuro libremente, no se verá alterada ni un milímetro por ningún llamamiento unitario realizado desde el Estado. Es una posición de principios que nos reafirma en nuestra postura clasista, y por ello, a la vez que rechazamos la posición reaccionaria del gobierno español, nos lleva a denunciar el proceso que hoy se vive en Catalunya como una farsa política y social en la que casi nada es lo que dice ser, y donde se pretende confundir su soberanía nacional y el legítimo derecho del pueblo catalán a decidir su futuro con los intereses y necesidades de una fracción de su burguesía. 

Estamos en la etapa de las revoluciones socialistas, que vendrán como consecuencia del grado de agotamiento de la formación socio-histórica capitalista y del altísimo desarrollo de las fuerzas productivas, que crean las condiciones para la victoria de la clase obrera y su conversión en clase hegemónica en la sociedad. 

El PCPE, posicionando a la clase obrera en el centro de la lucha política de clases, y reivindicándola como la mayoría social que todo lo produce y por ello todo lo ha de decidir, materializa las condiciones imprescindibles para el ejercicio del derecho a la libre autodeterminación de los pueblos. Ejercicio del derecho de autodeterminación entendido como un proceso de liberación de una situación de opresión hacia un estado superior de desarrollo social y político que, así, se puede concretar en la independencia de una nación si, en ese contexto, el pueblo lo decide. 

El PCPE propone a la clase un nuevo paradigma, que se concreta en la República Socialista de carácter Confederal, que sea resultado de la libre y voluntaria unión de  los pueblos y naciones de España. En ese contexto se crean las condiciones para que, también, el pueblo de Catalunya se pueda expresar en un verdadero referéndum de autodeterminación que le permita decidir sobre su futuro,  independiente o no, sin tener que elegir entre unas u otras cadenas.

El PCPE llama a la clase obrera de todo el Estado a organizar el contraataque frente a las estrategias del bloque oligárquico-burgués que trata de perpetuar su dominación absoluta reprimiendo violentamente, una vez más, los derechos nacionales del pueblo de Catalunya. Llamamos a la clase obrera catalana a no ser cómplice de las propias estrategias de la recomposición capitalista de la burguesía. 

La unidad combatiente de la clase obrera plantará cara a la estrategia de la Segunda Transición y abrirá el camino a la lucha por el poder obrero y el socialismo. El PCPE asumirá consecuentemente su papel al frente de la lucha revolucionaria de la clase obrera por su emancipación.

¡Por el derecho de autodeterminación. Por la unión libre y voluntaria de los pueblos y naciones de España en una República Socialista de carácter Confederal!

 

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Esta medida, lanzada ahora como globo sonda para evaluar qué respuesta encuentra, esconde las verda- deras intenciones de este gobierno, que no son otras que atacar las condiciones de los trabajadores de la educación pública.

Los derechos laborales fueron conquistados durante décadas de lucha y han sufrido graves retrocesos du- rante los años recientes con la crisis capitalista como contexto económico. No se trata en ningún caso de privilegios o dádivas que entrega el gobierno de turno a aquellos que cada día luchan por levantar una edu- cación pública de calidad, dando lo mejor de sí mismos en condiciones adversas. Los profesores, personal de administración y servicios, trabajadores e integradores sociales, etc. no debemos tragar ni con esta, ni con ninguna otra medida más. Respondamos con un no rotundo a esta idea planteada por el Ministro.

Pero además, ¿de qué rendimiento académico estamos hablando? ¿De ese que siguiendo las directrices de la Unión Europea adapta el sistema educativo, en todas las etapas, a las necesidades del mercado laboral? ¿Del que se olvida del desarrollo integral del alumnado y se limita a formar técnicamente a los futuros traba- jadores? ¿Del que se evalúa con pruebas estandarizadas, absolutamente descontextualizadas? Pues bien, la labor del profesorado no puede medirse con tales instrumentos.

Tampoco puede evaluarse con los in nitos trámites burocráticos de la Inspección Educativa, donde lo único que importa es que el papel quede bonito, olvidando la tarea diaria del profesorado y las condiciones reales de la práctica docente. De qué rendimiento académico nos hablan cuando la precariedad no hace sino au- mentar año tras año, interinos ad eternum, funcionarios en expectativas, bajas sin cubrir, centros educativos que se caen...

Desde el PCPE y los CJC rechazamos también la idea de rendimiento académico que subyace en esta pro- puesta del ministro. Acercándose las próximas Elecciones Generales, las fuerzas políticas tradicionales, el PP y el PSOE, y las de reserva, Ciudadanos y Podemos, lanzan cada una sus propuestas para la Educación, todas ellas con algo en común, el no cuestionamiento de la función social de la Educación en el capitalismo, que no es otro que el de darle a los capitalistas una fuerza de trabajo su cientemente cuali cada para que en el futuro pueda ser explotada. Eso es lo que se esconde tras el discurso de adaptar el Sistema Educativo a las necesidades del mercado laboral.

Nuestra propuesta parte de cambiar esta realidad, poniendo en el centro de la educación el desarrollo inte- gral de los hombres y mujeres del futuro, contribuyendo a la creación de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre. El control obrero de lo que hoy son las grandes empresas (Repsol, Iberdrola, Santan- der, Movistar...) garantizará los recursos y los medios que hoy se le niegan a la educación pública.

Por otra parte, desaparecerá la educación privada y concertada, que segrega hoy en día en función de quién puede pagar.Todos los trabajadores de la privado-concertada se integrarán en el sistema público, equiparan- do sus condiciones a los de la función pública. Las experiencias educativas positivas que se hayan recogido en estas instituciones serán socializadas y puestas al servicio de toda la sociedad.

Esa es la propuesta del PCPE y los CJC. Para hacer que ese futuro se convierta en realidad es necesario luchar primeramente contra cualquier medida, como la que ha propuesto el Ministro, que ataque la educa- ción pública y a sus trabajadores. Después deberemos lanzarnos a la ofensiva, primero para recuperar las condiciones previas al estallido de la crisis capitalista, y posteriormente a conquistar la educación pública al servicio del pueblo trabajador.

¡No a la revisión del salario del profesorado en base al rendimiento académico! ¡No al rendimiento académico basado en las necesidades de las empresas!

¡Por una Educación Pública, Cientí ca y Gratuita al servicio del pueblo trabajador!

Madrid, 4 de Noviembre del 2015

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