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El capitalismo español se encuentra en su fase superior y última, en la época de transición revolucionaria del capitalismo al socialismo-comunismo, en la época de la revolución proletaria. Desde el punto de vista de las condiciones materiales, el socialismo-comunismo es más necesario que nunca a lo largo de la historia. La revolución en España será socialista.
El objetivo no es otro que la preparación del factor subjetivo de la revolución socialista-comunista (Partido, clase obrera, alianzas…), en el camino de conducir al país a una situación revolucionaria que abra las posibilidades para la toma del poder.

TESIS II DEL X CONGRESO: La Revolución Socialista en España y las tareas del PCPE.

Ideas centrales de la tesis.

En el periodo 2008-2014 se desarrolló la más larga y profunda crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capitales desde el periodo de postguerra, marcada por dos fuertes ciclos recesivos. Desde finales de 2014 se observa cierto cambio de tendencia, con un débil crecimiento económico sustentado, fundamentalmente, en la drástica reducción del precio de la fuerza de trabajo y en el bajo precio de las materias primas. Pero la amenaza de un tercer ciclo recesivo continúa presente, atendiendo a las débiles bases sobre las que se asienta la estrategia del bloque dominante, y al estancamiento o débil crecimiento de los principales países de la Eurozona y de América Latina, y a las amenazas que se ciernen sobre las economías de Rusia y de China.
Las crisis cíclicas de sobreproducción y sobreacumulación de capital contemporáneas se desarrollan en condiciones de agotamiento y de crisis general del capitalismo, lo que dificulta que las políticas de gestión burguesa logren mantener ciclos estables de reproducción ampliada del capital. La economía capitalista está sometida a amenazas crecientes, se intensifican las contradicciones y se acortan los periodos entre una crisis y la siguiente, aumentando su intensidad y su potencial destructivo en todos los órdenes. Incluso en el hipotético caso de que el capitalismo español lograse emprender un ciclo de cierto crecimiento, no mejorarían sustancialmente las condiciones de vida de la mayoría obrera y popular. Es más, las medidas antipopulares y el ataque contra los derechos de la clase obrera continuarán y se intensificarán en un futuro.

Sin embargo, el grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas en España permitiría satisfacer las necesidades de nuestro pueblo, entrando en contradicción antagónica con las relaciones de producción capitalistas levantadas sobre la propiedad privada de los medios de producción. Así, en todos los aspectos de la vida económica y social del país, se manifiesta intensamente la contradicción entre el carácter social de la producción y la apropiación capitalista privada de la mayor parte de sus resultados. Se intensifica y generaliza la necesidad de la propiedad social, de la planificación central de la economía y del poder obrero.

El capitalismo español se encuentra en su fase superior y última, en la época de transición revolucionaria del capitalismo al socialismo-comunismo, en la época de la revolución proletaria. Desde el punto de vista de las condiciones materiales, el socialismo-comunismo es más necesario que nunca a lo largo de la historia. La revolución en España será socialista.

Crisis capitalista y crisis en la cúspide.

La crisis económica ha tenido un claro reflejo en el plano de la superestructura. El aparato estatal de dominación, forjado en su manifestación contemporánea durante la transición del fascismo a la democracia burguesa, se ha erosionado y se intensifican las contradicciones en el seno del bloque dominante oligárquico-burgués. Se ha resentido notablemente el grado de legitimación social con que se ejerce la dictadura capitalista, como consecuencia del imparable crecimiento de la miseria y de las desigualdades sociales, y al hacerse patente la inmensa red de corrupción inherente al sistema. Por todas partes aumenta la desafección a las instituciones y organizaciones fundamentales sobre las que se ha asentado la dictadura de clase del capital desde el franquismo: monarquía, sistema parlamentario bipartidista, modelo territorial, etc.

“Los de arriba” no pueden seguir dominando como antes. Se desarrolla una crisis en la cúspide que obliga al bloque dominante a actualizar el sistema político burgués y, como consecuencia, se abre el debate sobre una reforma constitucional dirigida a renovar los consensos sociales esenciales sobre los que se pretende asentar la dictadura capitalista durante las próximas décadas.
Las clases dominantes tratan de recomponer su hegemonía política impulsando una operación de alto calado estratégico, demostrando una enorme flexibilidad a la hora de introducir las reformas necesarias para perpetuar la dominación capitalista. El hartazgo expresado durante los últimos años por amplias masas obreras y populares es reconducido a un debate que propone básicamente la elección entre dos formas de gestión capitalista: la liberal y la socialdemócrata.

Se configura un polo de centro-derecha, representado por Partido Popular y Ciudadanos, y un polo de centro-izquierda, representado por PSOE y Podemos con un papel residual de Izquierda Unida, que persiguen atrapar a la clase obrera y a los sectores populares en la elección entre dos formas concretas de gestión de la explotación capitalista, tratando de evitar que la crisis en la cúspide se transforme en una crisis política del capitalismo, que conduzca a una situación revolucionaria en la que el proletariado pueda llegar a disputar el poder político.

Luchamos en condiciones no revolucionarias.

La clase obrera ha luchado y está luchando. Pero lo hace mayoritariamente bajo pabellón ajeno, sin un proyecto propio basado en la independencia de clase. El Partido trabaja, por tanto, en condiciones no revolucionarias, en las que la gran mayoría de la clase obrera y de los sectores sociales aliados se encuentran atrapados entre los dos polos de gestión capitalista descritos.

En estas condiciones es preciso que el PCPE intensifique sus esfuerzos para levantar un polo revolucionario, lo que implica, en primer lugar, reagrupar al movimiento obrero y popular en una línea de ruptura que, bajo dirección proletaria, pueda acumular fuerzas en un frente obrero y popular capaz de superar la actual fase de retroceso o de mera resistencia y de emprender una contraofensiva en todos los terrenos con el objetivo de la conquista del poder y de la construcción del socialismo-comunismo en España.

El objetivo no es otro que la preparación del factor subjetivo de la revolución socialista-comunista (Partido, clase obrera, alianzas…), en el camino de conducir al país a una situación revolucionaria que abra las posibilidades para la toma del poder. Para ello la actividad del Partido debe orientarse hacia una serie de tareas estratégicas concretas:

  • La agrupación revolucionaria de la gran mayoría de la clase obrera en torno al PCPE.
  • La alianza de la clase obrera con los sectores populares oprimidos por el capitalismo, para que en unos casos actúen en sentido revolucionario y, en otros, al menos, sean neutralizados.

Esos objetivos revolucionarios hacen imprescindible concentrar las fuerzas militantes en tres direcciones principales:

  • La preparación del Partido para luchar en todas las condiciones y con la mayor eficacia, a lo que se dirige específicamente la tesis III.
  • El trabajo comunista hacia la clase obrera.
  • El trabajo comunista con los sectores populares oprimidos con los que debe forjarse la alianza social del proletariado.

 

El trabajo hacia la clase obrera.

El Partido debe guiar al proletariado a la toma del poder, dotando a esta afirmación de un contenido práctico, de un contenido concreto que coloque a la clase obrera en el centro de la estrategia política. Ese giro obrero implica adoptar un plan estratégico que unifique el trabajo sistemático y profesional de todas nuestras organizaciones y de todo el activo militante del PCPE y de los CJC entre la clase obrera en la siguiente perspectiva:

  • La organización de células en los centros de trabajo, empresas y polígonos industriales estratégicos: energía, minería, transporte, telecomunicaciones, manufactura, enseñanza y sanidad.
  • La afiliación masiva de la militancia comunista a los sindicatos, tratando de aglutinar en ellos, como organizaciones de masas de la clase obrera, al mayor número posible de trabajadoras y trabajadores.
  • La agrupación del mayor número de trabajadores y trabajadoras avanzadas, con una clara perspectiva del sindicalismo que propugnamos, en Comités para la Unidad Obrera que impulsen el sindicalismo de clase y la unidad obrera, enfrentando la preeminencia de las posiciones oportunistas y amarillas hoy predominantes, consolidando los comités existentes, desarrollando los grupos promotores y dando un nuevo impulso a su coordinación por sectores productivos y a escala territorial.

El objetivo es convertir cada centro de trabajo estratégico en un bastión comunista, en fortalezas revolucionarias en las que cada instrumento organizativo de la clase obrera (asambleas, sindicatos, comités de empresa y delegados y delegadas sindicales y de personal, comités para la unidad obrera…) juegue su papel específico bajo orientación comunista en las siguientes direcciones:

  • Organizar la lucha masiva de la clase obrera contra la patronal de forma planificada, empresa a empresa y sector a sector, en función de prioridades. Una lucha caracterizada por su contundencia para repeler la ofensiva del capital, recurriendo a las formas de lucha que sean necesarias en cada momento (asambleas, concentraciones, manifestaciones, huelgas, etc.).
  • Extender la democracia obrera en el seno del movimiento sindical y en las empresas, enfrentando con determinación toda conciliación y justificación de la lógica capitalista y las prácticas cupulares, denunciando sin contemplaciones, toda corrupción sindical; defendiendo el papel de la asamblea obrera y el carácter vinculante de sus acuerdos, la amplia participación de las plantillas en la toma de decisiones, el sometimiento de la representación sindical a la asamblea y su constante rendición de cuentas (incluida la revocación de mandato en su caso).
  • Intensificar la lucha política de la clase obrera y de su movimiento contra las políticas aprobadas por los gobiernos capitalistas de uno u otro color, contra el régimen capitalista en general y contra las alianzas imperialistas en que participa el capitalismo español. Ampliar y elevar la conciencia de la clase obrera mediante nuestra actividad y mediante una agitación multilateral, abarcadora de todo el sistema de explotación y opresión.
  • Unificar las luchas de empresas y sector en todos los ámbitos en que sea posible, desde una concepción integral de la lucha de la clase obrera basada en la solidaridad de clase.
  • Extender la conciencia y la práctica internacionalista proletaria en el seno de la clase obrera, organizando la solidaridad con las luchas obreras de todos los países e impulsando acciones prácticas que tengan en cuenta el trabajo de la Federación Sindical Mundial.

El trabajo hacia los sectores populares.

La militancia del PCPE interviene en cada contradicción, en cada problema popular, con la orientación clara de organizar y movilizar un polo revolucionario (enfrentado al polo capitalista que se articula en eje centro-derecha y centro-izquierda) integrado por los sectores obreros y populares en los lugares de residencia, tejiendo en todo momento la alianza de esos sectores con la clase obrera combatiente. Es necesario realizar una política específica dirigida a todos los sectores llamados a conformar la alianza social, el polo revolucionario que denominamos Frente Obrero y Popular.

El PCPE propone articular el movimiento de masas, a escala territorial, en Comités Populares que tendrán como núcleo central a las organizaciones obreras, y en primer lugar, a los Comités para la Unidad Obrera. También se integrarán en los mismos, de forma natural, otros colectivos según el desarrollo de las luchas: la juventud organizada contra el paro, organizaciones estudiantiles, los sectores sociales que luchan contra la militarización, los colectivos que luchan por los derechos de la mujer, en defensa de la educación pública y la sanidad, etc.

La Tesis II marca la línea táctica del Partido en el trabajo con una serie de sectores sociales particulares:

  • La juventud de extracción obrera y popular.
  • Los sectores profesionales y autónomos.
  • El pequeño campesinado y los trabajadores y trabajadoras del campo.

En lo referente al trabajo por la liberación de la mujer, tras el debate desarrollado a lo largo de 2015 en el conjunto de las células del Partido y colectivos de la Juventud, sobre el documento del Comité Central “La lucha por la emancipación de la mujer y las tareas del Partido Comunista de los Pueblos de España”, se someten a debate del X Congreso las principales conclusiones tácticas alcanzadas y una actualización de la tabla reivindicativa del Partido. Se trata de dar un fuerte impulso al trabajo comunista, a la movilización general de las mujeres y a la lucha por su emancipación en el proceso revolucionario, hasta la completa erradicación de toda forma de explotación y opresión que caracterizará a la sociedad comunista por la que luchamos.

Hacia la toma del poder.

El PCPE es el continuador de la heroica lucha del Partido Comunista de España que, bajo el impulso de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917, se organizó bajo las banderas de la Internacional Comunista. Con el triunfo del eurocomunismo en España la clase obrera sufrió una grave derrota, pero sólo temporal. La respuesta de la militancia comunista al revisionismo y su papel activo en todos los órdenes de la lucha de clases, permitieron que en el Congreso de Unidad de 1984 se levantasen organizadamente las banderas del marxismo-leninismo, incluso en pleno desarrollo de una contrarrevolución mundial, convirtiendo al PCPE en el hilo rojo que une las luchas del pasado y del presente de nuestra clase obrera hasta llegar a este X Congreso, forjando un Partido y una Juventud dispuestos a dirigir la Revolución Socialista en España y a luchar, en todas las condiciones, por la victoria del socialismo-comunismo.

En esa revolución el poder pasará a manos del proletariado, que organizará su dictadura en forma de Estado Socialista regido por los principios del centralismo democrático. Los sectores fundamentales de la producción serán socializados y puestos bajo control obrero, bajo los principios de la planificación económica; se declarará la ruptura unilateral de todo vínculo con la Unión Europea y la OTAN, se procederá al cierre de las bases militares estadounidenses, se ordenará la vuelta a casa de los efectivos militares que cumplen misión imperialista fuera de nuestras fronteras.
Como resultado del triunfo de la revolución socialista en España la clase obrera en el poder dará nacimiento a una nueva forma de Estado que, en su proceso de formación, enfrentará la cuestión del Estado plurinacional sobre la base del ejercicio del derecho de autodeterminación de las naciones, desde la concepción de unión voluntaria de pueblos libres, que inician el proceso de construcción del socialismo en nuestro país.

Tras la toma del poder será necesario desatar una intensa lucha de clases que, al mismo tiempo en que defiende el poder obrero con la intensa implicación de las masas movilizadas, venza toda resistencia y acorrale planificadamente los residuos en que pervivan las relaciones mercantiles hasta el completo triunfo de las relaciones comunistas de producción. Sobre esa nueva base se librará una lucha sin cuartel contra toda forma de opresión, avanzando hacia una sociedad de personas libres e iguales en derechos y deberes, convirtiendo la sociedad socialista en paradigma en el que las mujeres trabajadoras se emanciparán de la doble opresión que vive bajo el régimen capitalista, conquistando unas condiciones de libertad e igualdad jamás conocidas en la historia de nuestro país.

Nuestra revolución, aun habiendo triunfado el socialismo-comunismo en un solo país o grupo de países, es parte de la revolución mundial. Por tanto el Estado socialista, que proclamará su amistad con todos los pueblos del mundo y la renuncia a la guerra como instrumento de política exterior, será fiel aliado de la clase obrera de todos los países en su lucha revolucionaria contra el imperialismo, haciendo del internacionalismo proletario bandera y guía de la política exterior de nuestra Revolución.

Fortalecer el partido, organizar la revolución.
Un Partido con unas capacidades políticas y organizativas superiores

El eje central del X Congreso del PCPE es el de avanzar de forma significativa en el fortalecimiento del Partido, como herramienta para la organización de la revolución socialista en España, y para llevar a la clase obrera al poder.

A la hora de convocar este Congreso el Comité Central entendió que el desarrollo del Partido desde el anterior IX Congreso ha tenido una serie de avances significativos que es posible valorar positivamente, pero que nuestras capacidades humanas y materiales se han quedado absolutamente insuficientes para las exigencias que en estos momentos se nos plantean en nuestro objetivo de convertirnos en la fuerza política determinante en la lucha revolucionaria aquí y ahora.

El IX Congreso acordó un plazo de un año, desde su celebración, para que nos dotáramos de un Aparato central, como estructura de recursos que ampliara las capacidades de trabajo y de dirección política del Partido. Este objetivo, considerado importante, no se ha cumplido.

Se pueden reseñar toda una serie de avances organizativos y políticos en estos años que son importantes. Una mejoría general en nuestra orientación de trabajo de masas, una ampliación territorial de la organización partidaria en prácticamente todo el Estado, y, también, algunas actividades centrales que hemos realizado en estos últimos años han tenido un resultado exitoso. Por otra parte nos hemos dotado de recursos muy mejorados en materia de agitación y propaganda, y hemos mejorado nuestras elaboraciones y formas de intervención en determinados frentes de masas.

Pero todo ello se ha hecho con una Dirección Central que ha tenido que trabajar con unos muy reducidos recursos, que ha hecho del voluntarismo un componente sobredimensionado de su actividad. Aunque es cierto que cualquier empeño revolucionario tendrá siempre un fuerte componente de voluntarismo, puesto que nadamos contra corriente y enfrentamos siempre dificultades de todo tipo en la lucha de clases diaria, constituye una auténtica irresponsabilidad el que el abordaje de todas las tareas se sustente en un voluntarismo sin límites. Cuando se actúa así se asumen riesgos muy que hacen peligrar al proyecto y, además, se limita el aprovechamiento de las posibilidades que la realidad nos ofrece para alcanzar objetivos superiores en la lucha revolucionaria.

Detrás de todo esto no hay, en lo esencial, un problema económico. Lo que hay es un problema político. Si resolvemos el problema político los recursos económicos aparecerán.

Ese problema político tiene que ver con una falta de convicción revolucionaria que es, en última instancia, una falta de confianza en la clase obrera, y en la victoria de la revolución socialista en nuestra lucha.

Así se produce una cierta cómoda instalación en un determinado nivel de desarrollo político; lo que podríamos llamar una cierta satisfacción con los medios “artesanales”, en el sentido planteado por Lenin, y se considera inalcanzable el avance hacia el empleo de métodos “profesionales”, cuya necesidad es apremiante para colocar al PCPE en un nivel superior de su desarrollo.

Y, por otra parte, tampoco se puede caer en hacer un cierto abordaje simplista de la cuestión de los métodos profesionales. No estamos hablando de un despacho en Madrid con un cierto número de militantes con dedicación completa a las actividades del Partido, no estamos hablando de Cuadros del Partido que se alejan de su actividad miltante diaria.

Cuando hablamos de métodos profesionales hay que empezar por una concepción rigurosa del centralismo democrático, y por una coherencia entre el discurso y la práctica. Ese es el punto de partida para llegar a implementar los métodos profesionales.

Utilizando un ejemplo: ¿Cuantas células del Partido salen a la calle todos los meses a vender la prensa, de forma constante y continuada? La respuesta no puede ser más insatisfactoria. Si las células estuvieran haciendo esta tarea, absolutamente básica, hoy venderíamos varios miles más de periódicos, y eso no ocurre.

Si una cuestión tan elemental como ésta no conseguimos que se convierta en práctica natural y cotidiana, no podremos alcanzar objetivos superiores, que por otra parte son absolutamente inaplazables. Y si, por cuestiones casuales, de repente, dispusiéramos de los recursos económicos suficientes para montar ese aparato central profesionalizado estaríamos creando un auténtico monstruo que nos terminaría devorando.

El avance de las capacidades centrales del Partido, o se soporta en una cotidianidad de su base militante en la práctica bolchevique que reclamamos, o tendrá, siempre, el riesgo de generar desviaciones políticas y/o ideológicas de consecuencias fatales para cualquier organización revolucionaria.

Hoy el PCPE se enfrenta a esa coyuntura, y el X Congreso ha de jugar un papel determinante para resolverla en sentido positivo. Debatamos esta cuestión a fondo.

Que el debate en las células aborde estas cuestiones, que se analice qué es lo que se hace y lo que no se hace en la práctica diaria concreta, sin autocomplacencias ni mistificaciones, que se valore cómo se aplican y cumplen las directrices del Comité Central, cómo funciona la rendición de cuentas en cada célula y en cada Comité, cómo se aplica la política de Cuadros del Partido; son cuestiones imprescindibles en el proceso del Congreso.

Hay que trasladar esos debates a propuestas para mejorar la Tesis III, para conseguir que esta Tesis se inserte de una forma más directa con la realidad organizativa y con la práctica del Partido. Y que como resultado del debate se creen unas superiores condiciones para la intervención política del PCPE.

Si esto se hace bien, con auténtico sentido revolucionario, avanzaremos en términos reales hacia la creación del aparato central de necesitamos. No un aparato retórico ni artificial, sino el aparato que el Partido, en su actual nivel de desarrollo, necesita.

EL NUEVO COMITÉ CENTRAL
Militantes de base con responsabilidades superiores

Otro de los objetivos importantes del X Congreso es el de dotar al Partido de un nuevo Comité Central, capaz de desarrollar los acuerdos del Congreso y de dirigir al Partido hacia el logro de los objetivos superiores que nos planteamos. Es un reto de enorme complejidad.

La historia del comunismo en nuestro país ilustra cuán difícil es acertar con la decisión correcta, y cómo las decisiones erróneas suponen, antes o después, conflictos internos que desgarran a la organización y destruyen el trabajo, paciente y esforzado de muchos años, de una militancia fuertemente comprometida con su empeño revolucionario.

Es importante precisar un principio fundamental de como entendemos nuestra militancia revolucionaria: al PCPE se viene a ser militante de base. Dicho al revés, al PCPE no se viene a hacer carrera política. Y son precisamente quienes tienen la categoría de Cuadros de Partido quienes más han de asumir esa concepción de militantes de base.

En el PCPE hablamos de construir una nueva cultura revolucionaria que rompa la vieja cultura del comunismo occidental, y español, de la conspiración interna, del doble discurso, de la quiebra del centralismo, y de las prioridades personales por encima del Partido.

Sin esa nueva cultura revolucionaria no sacaremos adelante nuestro proyecto. El oportunismo destruyó en España las posiciones más consecuentes en la lucha revolucionaria, que se materializaron al calor de la III Internacional. El PCPE emergió con fuerza en el combate contra esa nefasta deriva, y por ello hemos tenido la capacidad de resistir y desarrollarnos como el proyecto que necesita la clase obrera para su emancipación. Esto ha sido así porque, a pesar de nuestras dificultades y errores, siempre dominaron las caracterísiticas propias del proyecto que con enorme entusiasmo empezamos a construir en enero de 1984.

Es muy importante que los Cuadros que se elijan para el nuevo Comité Central sean militantes de la lucha de masas, activistas en el día a día de su célula, con un historial de compromiso con el Partido y con las masas, sin titubeos ni flojeras. Sean hombres y mujeres que, en una determinada trayectoria temporal, hayan demostrado en la práctica su compromiso como militantes de la revolución.

Hay que tener un muy alto grado de exigencia con la trayectoria militante de cada miembro que se proponga al Comité Central. No deben existir falsos pudores a la hora de discutir si algún Cuadro tiene o no tiene las características necesarias para formar parte del Estado Mayor de la revolución. La crítica y la autocrítica son herramientas de conocimiento, cuando se saben utilizar con rigor, y en esta ocasión ello es, si cabe, aún más necesario.

Necesitamos un Comité Central con Cuadros que cubran todas las tareas que nos exige la lucha política de clases. Quienes han de tener responsabilidades más internas en finanzas, organización, etc., y quienes han de asumir una responsabilidad fundamental en los frentes de masas: movimiento obrero, liberación de la mujer, movimiento vecinal, lucha antiimperialista, etc. Será necesario contrar, también, con miembros que tengan disponibilidad de tiempo y prioridad para las tareas centrales, pero cumpliendo al mismo tiempo con las otras características anteriormente expuestas.

Los miembros del nuevo Comité Central deben asumir que su nueva responsabilidad les exigirá, especialmente, que igualmente sigan siendo militantes de base, con una rigurosa vida celular regular, y con una actividad prioritaria en las luchas de masas.

UNA PRÁCTICA MILITANTE QUE PUEDA HACER REALIDAD EL OBJETIVO DE LA FUSIÓN DEL PARTIDO CON LAS MASAS
Cada militante ha de tener intervención en un frente de masas.

El PCPE tiene el objetivo de que el principio leninista de “la fusión del Partido con las masas” se convierta en un elemento determinante de su práctica política, y que este principio guíe la intervención de su militancia en el día a día de su participación en la lucha de clases.

¿Qué significa esto, y cómo se consigue? Responder a ello, en términos concretos, es uno de los objetivos destacados del X Congreso. La Tesis III aborda esa cuestión y propone líneas de trabajo.

Para explicar esta idea, nuestra militancia se puede preguntar -a día de hoy- en qué ámbitos sociales próximos a su organización territorial (a su célula, de una forma más concreta) el Partido interviene de una forma natural, y es reconocido como organización obrera revolucionaria que forma parte de esos determinados ámbitos sociales próximos. Si la respuesta es SI vamos bien, si la respuesta es NO vamos mal.

El Partido Comunista, en el desempeño de su acción revolucionaria, tiene que conseguir una amplia influencia sobre las masas obreras, y sobre otros sectores del pueblo. Influencia que consiga que esas masas, y sectores, vayan asumiendo la necesidad objetiva de acabar con el capitalismo como sistema sociopolítico, si quieren liberarse de su situación de opresión y explotación.

La revolución ha de ser comprendida como un amplísimo proceso social, en el que la ideología hoy dominante va siendo progresivamente acorralada y debilitada, hasta llegar a hacer crisis en su actual capacidad de alienar a las más amplias masas. Ese proceso se dará, con mayor o menor rapidez, según avance la capacidad del Partido Comunista de ganar influencia, prestigio y liderazgo, en esas masas obreras y populares. Debilitando, con su intervención dirigente, la actual hegemonía de la ideología de la burguesía (en su versión liberal o socialdemócrata), y dotando a la clase obrera de un pensamiento propio -independiente-, que le permita avanzar en el proceso de convertirse en protagonista de su propia historia.

¿Cómo ocurre eso? ¿Cómo el Partido puede ser reconocido por la clase obrera como su organización natural en el contexto de las actuales condiciones desfavorables de la lucha ideológica? Con la práctica de todos los días. Sin práctica el Partido Comunista se queda instalado en la retórica, aunque sus brillantes proclamas sean altisonantes en nombre de las masas. Así la retórica la podemos definir como fraseología sin práctica (charlatanería), entonces la retórica, así, es un juego, que nada tiene que ver con la acción revolucionaria práctica y consciente (práxis) que transformará toda la sociedad. El juego no transforma nada, el juego es humo.

Esa práctica solo se puede dar si existe una relación -diversidad de relaciones- de la militancia del Partido -del Partido como organización- con las distintas instancias organizativas y sociales de la clase obrera y los sectores populares.

En primer lugar en el sindicato, y en las organizaciones del movimiento obrero en general, y, también y al mismo tiempo, en todo tipo de frentes de masas donde la clase obrera y los sectores populares expresan sus inquietudes e intereses.

Entender y asumir la enorme potencialidad de esos frentes es un requisito imprescindible para cualquier militante de la revolución. Los movimientos de mujeres por su emancipación; el amplio movimiento por la paz, por la desmilitarización y por la reducción del gasto militar; el movimiento por el medio ambiente y contra el cambio climático; el movimiento estudiantil; las luchas contra las privatizaciones, etc.

La presencia, comprometida y militante, sin un esquemático carácter instrumental, del Partido Comunista en todos esos procesos ayuda a crear las condiciones para su reconocimiento como la organización natural de la clase, como la organización de confianza que nos diferencia del resto de organizaciones políticas que, de una u otra forma, están al servicio de la burguesía. Si el Partido no está no será obtendrá nunca ese reconocimiento.

El Partido participa en todas las luchas que surgen del interior del pueblo, de la clase, arriesga, trabaja, suma. En ese combate va ganando reconocimiento y capacidad de dirección política. El pueblo reconoce al Partido en su papel dirigente si participa y se compromete, si está presente de una forma continuada. Si su militancia demuestra, en la práctica, que actúa en coherencia con su ideario político. Si su militancia no se esconde, no teme ser identificada por su condición revolucionaria

No es posible estar militando en el Partido Comunista y no tener una confianza absoluta en la capacidad de las masas para desbordar todos los límites represivos que les coloque el sistema. La revolución es posible, nuestra tarea es organizarla, con las masas. Con la fusión del Partido con las masas.

LAS MASAS COMO CATEGORÍA DEL MARXISMO

Brevemente. Un estadio con cien mil personas, viendo un partido de fútbol, no son masas. Si esas cien mil personas, por la intervención del Partido, corean consignas contra la OTAN o contra Miguel Ángel Ramírez1, se convierten en masas.

¿La diferencia? El momento en que esas personas adquieren conciencia de tener intereses comunes y los expresan de forma coordinada, con lo cual se produce una unidad interna, entre esas cien mil personas, que materializa sus intereses en la desmilitarización de Canarias, o en acabar con un explotador, que establece condiciones especialmente abusivas a las más de siete mil personas que explota en su grupo de empresas. Quienes no corean las consignas no forman parte de las masas.

Este es un ejemplo elemental de nuestra concepción del término masas, como categoría del marxismo.

1 Despótico empresario canario, Presidente de la Unión Deportiva.

El resultado de estas Elecciones no supone ninguna situación de mejora para la clase obrera.…

Ante el encierro de cuatro compañeros mineros, y miembros de las principales Organizaciones sindicales del sector, iniciado hoy viernes 11 de diciembre en las oficinas de la Hullera Vasco Leonesa, en cumplimiento de la voluntad expresada por la Asamblea de trabajadores celebrada este viernes en las instalaciones de Santa Lucía de Gordón, el Comité Ejecutivo del PCPE declara:

-Expresamos nuestro más firme apoyo al encierro iniciado por nuestros compañeros y camaradas ante el nuevo ERTE de seis meses de suspensión de los contratos de trabajo que afecta a 400 trabajadores de la HVL y 300 de las subcontratas y empresas auxiliares.

-Exigimos el pago de los salarios adeudados y la inmediata reincorporación de los compañeros a sus puestos de trabajo.

-Denunciamos el mercadeo de falsas promesas preelectorales con que los diversos partidos burgueses, cómplices de la patronal, intentan disfrazar sus verdaderas intenciones y planes de cierre y liquidación de la minería de interior.

 

Por ello exigimos:

1.- La paralización inmediata de todo plan industrial tendente a la desaparición de la producción de carbón autóctono.

2.- La incorporación de los trabajadores y trabajadoras subcontratados y de las empresas auxiliares a las plantillas principales, fin de la precariedad y estacionalidad laboral, control estricto de la seguridad laboral y sanciones duras a los infractores.

 

Por la Nacionalización bajo control obrero de la minería del carbón y de las empresas eléctricas.

Por el futuro de la minería y de las comarcas mineras

Adelante con la lucha compañeros y compañeras de HVL y de las empresas y comarcas mineras

No pasarán

Viva la lucha de la clase obrera

La planificación de los debates electorales de cara al 20 de Diciembre, así como el espacio mediático puesto a disposición de los partidos capitalistas, expresan con contundencia los límites de la democracia burguesa. 

Los partidos políticos que, con sus matices, defienden este sistema explotador y que por tanto representan a la clase capitalista, a sectores de la misma, o trabajan al servicio de sus intereses, se ven favorecidos por el inmenso aparato mediático conformado por empresas de la comunicación tanto públicas como privadas.

La organización de debates electorales en diversos formatos, a los que son invitados exclusivamente PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos, con la participación residual de otras fuerzas, quiebran absolutamente la igualdad de posibilidades entre las distintas fuerzas que concurrirán a esta Elecciones Generales. Y si hay una fuerza excluida de todo espacio, esa fuerza es el Partido Comunista de los Pueblos de España, en la medida en que aspira a representar en las instituciones la voz de la clase obrera y de todos los sectores de nuestro pueblo sometidos a las más variadas formas de opresión y explotación. 

Todos los recursos públicos y privados se ponen al servicio de las fuerzas capitalistas para evitar que las masas trabajadoras y populares conozcan la existencia de una alternativa real que les permita emplear el voto como arma contra las miserables condiciones de vida a las que se les condenan. Así, garantizan que el poder continúe en manos de la misma clase y, además, lo hacen tratando de dar una apariencia democrática a la dictadura capitalista en la que vivimos.

Pero las cosas pueden cambiar. Frente a sus poderosos medios de manipulación contamos con nuestra militancia, con nuestro compromiso revolucionario y con la solidaridad y simpatía de miles y miles de trabajadores y trabajadoras. 

Trabajadores y trabajadoras, estudiantes, trabajadores y trabajadoras del campo, profesionales empobrecidos:

¡Difundid por todos los medios a vuestro alcance la propuesta del Partido Comunista!

¡Romped el cerco mediático con el que los capitalistas pretenden silenciaros!

¡Que no haya ni un centro de trabajo o estudio sin propaganda electoral del PCPE!

Madrid, Diciembre de 2015.

El aniversario de la proclamación de la Constitución monárquica de 1978 viene a enmarcarse en esta ocasión en precampaña electoral, dejando todavía si cabe más al descubierto la victoria de la burguesía sobre la clase obrera que supuso la llamada Transición española, mutando la anterior forma de dictadura del capital bajo el franquismo a una nueva dictadura bajo la forma de monarquía parlamentaria. Se daba continuidad así a la dominación del capitalismo y a la continuidad de la explotación que habría garantizado el franquismo en el período anterior. Esta operación cosmética dejó inalterados los elementos de dominación: cuerpos represivos que no respondieron por sus crímenes, fortunas ganadas del expolio a las republicanos y republicanas, la judicatura, la Iglesia y, en definitiva, dejó refrendados todos los intereses del capital monopolista, que en ese momento se servían mejor desde la democracia burguesa.

El PCPE, y también los CJC, hemos denunciado siempre la Transición como una traición a los intereses de la clase obrera y los sectores populares, donde la participación de las fuerzas oportunistas fue esencial para garantizar el éxito de la misma. Y, ahora,  denunciamos también el proceso de Segunda Transición abierto por el mismo bloque dominante frente a la profunda crisis capitalista que no es capaz de resolver, que pretende buscar legitimación y amparo en nuevos consensos que perpetúen los privilegios de su dominación. Las fuerzas que se denominan progresistas y de izquierda, que en este proceso están defendiendo los intereses del bloque oligárquico-burgués vuelven nuevamente como antaño a contribuir al engaño de los explotados, de las capas populares y de los más desfavorecidos. Esas fuerzas no defienden los intereses de la clase obrera, defienden los intereses de la burguesía como colaboradores necesarios, creando la ilusión de que los trabajadores y las trabajadoras tenemos alguna intervención en sus Instituciones. 

Desde sus Instituciones, y desde sus instrumentos de poder, la crisis capitalista se gestiona de la misma forma. El capitalismo no da respuesta a las necesidades más básicas de la clase obrera y los sectores populares; al contrario, destruye todos nuestros derechos para aumentar sus beneficios, reduciendo salarios de forma general -pero especialmente a jóvenes y mujeres trabajadoras-, abaratando y facilitando el despido, eliminando o recortando sanidad, educación, derechos sociales ganados con el esfuerzo y la lucha de la clase obrera. Al mismo tiempo subiendo astronómicamente la luz y el gas, y permitiendo su desabastecimiento a las familias con dificultades, desahuciando a las personas con menos recursos; todo ello en beneficio de los grandes monopolios. En el plano político recortando libertades que nunca tuvieron un contenido real en la democracia burguesa, como la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal. Todo ello al amparo de la Constitución monárquica como estructura legitimadora para cometer todas estas tropelías contra el pueblo y la clase obrera. 

Nunca esta Primera Transición reconoció el derecho de autodeterminación de los pueblos, en un Estado plurinacional como el español. Respondiendo siempre con la violencia y la represión a quienes, especialmente desde Cataluña y Euskadi, han luchado por avanzar en el objetivo del ejercicio de este derecho.

Vivimos en la etapa histórica de transición del capitalismo al socialismo, en la que se han de dar las importantes revoluciones socialistas que lleven a la clase obrera al poder. Ya se acabó el tiempo del avance de reformas democráticas dentro del capitalismo. Después de los atentados de París se expresa en los gobiernos europeos su deriva hacia formas propias de una dictadura militar-policial. Se agudiza la lucha de clases- Nuestro objetivo hoy es la República Socialista de carácter Confederal, a través de una amplia lucha de masas y de la construcción del poder obrero.

El poder obrero que nacionalizará los sectores estratégicos como la banca, la energía, las comunicaciones, etc., y que se va organizando día a día y lucha a lucha, que se organiza en los barrios obreros, avanzando en la creación de Comités Populares, que defiendan la vivienda, la educación, la sanidad; se organiza también con los y las estudiantes de extracción obrera y popular, con la mujer trabajadora, en los centros de trabajo con los Comités para la Unidad Obrera. Este amplio y complejo proceso de acumulación de fuerzas articulará una amplia alianza social que se concretará en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo que, con la intervención decidida del Partido Comunista,  avanzará para poner en manos de la clase trabajadora y de las capas populares la dirección de su propio futuro. 

 

Contra la Constitución monárquica construyamos revolución

Por la salida del euro, la UE y la OTAN

Por el Frente Obrero y Popular por el Socialismo

Por el socialismo y por el Comunismo

Por el derecho de autodeterminación de los pueblos

Por la República Socialista de carácter Confederal

 

TODO PARA LA CLASE OBRERA

SI TODO LO PRODUCIMOS, TODO LO DECIDIMOS

 

El PCPE deja constancia de su más absoluto rechazo de las criminales acciones violentas ocurridas en París el pasado sábado, y expresa su solidaridad con las víctimas y sus familias, así como su mas profunda solidaridad con la clase obrera y el pueblo frances. 

Estas acciones criminales son un episodio más en el escenario mundial de violencia que genera en diversos escenarios el imperialismo internacional en su guerra generalizada contra la clase obrera y contra los pueblos. En una situación así son varias las cuestiones que se plantean en relación a la autoría, a los responsables intelectuales, y al oculto juego de intereses que los motivan, organizan y promueven. Estos episodios serán utilizados por las actuales clases gobernantes para dar nuevos pasos en la consolidación de su dictadura contra la clase obrera.

Los gobiernos imperialistas de los EEUU, la UE y, especialmente el propio gobierno francés, han financiado y armado a las fuerzas islamistas reaccionarias desde hace años, en su intento de desestabilizar la zona  de Oriente Medio y el norte de África, y así poder situar a gobiernos afines en la region. Las consecuencias de esta y otras agresiones imperialistas se ven a diario: miles de muertos en Siria y otros países, y miles de refugiados, ante los cuales se levantan los muros de la Europa fortaleza.

Hacemos un llamamiento a la clase francesa, y a la obrera internacional, a no dejarse manipular y engañar en esta situación, y a no actuar como comparsas legitimadoras de quienes están detrás de estas acciones. Estos actos de terrorismo pretenden manipular la conciencia de la clase obrera y los sectores populares para empujarlos a apoyar acciones contrarias a sus intereses. Mientras el imperialismo planifica las guerras, la clase obrera y los pueblos sufren las muertes. Los trabajadores y los pueblos deben avanzar en la lucha contra las guerras y agresiones imperialistas.

La clase obrera y los pueblos han de organizar su lucha diaria por la salida de la OTAN y la UE, así como por la defensa de la soberanía y la libertad de los pueblos para elegir su propio camino.

El bloque oligárquico-burgués, ante la profunda crisis de su sistema de dominación, trata de consolidar su poder absoluto abriendo un proceso de Segunda Transición

Hoy, como ayer, la clase obrera ha de luchar contra ese proceso de colaboración de clases y organizar sus filas para seguir su propio camino de forma independiente

 

LA CRISIS ECONÓMICA SE CONVIRTIÓ EN CRISIS EN LA CÚSPIDE

Toda crisis que ocurre en la base económica se convierte, antes o después, en crisis de la superestructura. El actual camino, emprendido por un sector de la burguesía catalana, ha añadido un factor más que profundiza la actual crisis política del sistema de dominación en España. Esta situación el PCPE la ha caracterizado, hace tiempo, como crisis en la cúspide. Las clases dominantes de nuestro país, siguiendo su conocida línea pragmática, optan por aprovechar esta situación de conflicto para abrir camino a los consensos sociales necesarios que le permitan dar salida a su difícil situación sin perder la hegemonía.

Así, la agudización de la confrontación política y social en Catalunya, se va desarrollando en estos días hacia un claro avance en el reforzamiento de las posiciones más reaccionarias y autoritarias del dominante bloque oligárquico-burgués, cuyos intereses defiende y representa el actual Estado Español.

Asistimos a un claro cierre de filas de las fuerzas sistémicas en la defensa de la integridad territorial de la nación española como recurso político fundamental para mantener una dominación de clase que, como consecuencia de la crisis general del capitalismo, se ejerce cada día de forma más violenta, restrictiva de las libertades, y sustentada en lo económico en una brutal sobreexplotación de la fuerza de trabajo. El paro, la miseria, la desigualdad y la violencia del Estado golpean cada día con más fuerza a la clase obrera y a los sectores populares.

La férrea defensa de la unidad  del mercado, como mejor garantía de la supremacía de los monopolios, y una posición de encadenamiento a la UE son, junto a la necesidad de las clases dominantes de sacar del debate político y electoral los recortes sociales y la creciente pobreza, el paro y la precariedad laboral, muestra inequívoca del carácter clasista de esta estrategia. Estrategia que tiene el objetivo de alcanzar el máximo consenso político y social en defensa de lo que el actual gobierno de España presenta como “un acuerdo sobre la unidad de España, la soberanía nacional, la igualdad de todos los españoles y el cumplimiento de la ley”.

 

BUSCANDO UNA SALIDA EN LA SEGUNDA TRANSICIÓN

A estas alturas del siglo XXI ee agotó el efecto balsámico que la Primera Transición tuvo sobre el desarrollo de la lucha de clases en España, que facilitó la recomposición del capitalismo en nuestro país a la salida de la dictadura anterior.

Hoy es el mismo bloque dominante de siempre el que hace un insistente llamamiento político destinado, en última instancia, a dar cobertura legal e institucional al ya iniciado proceso de la Segunda Transición, y a la búsqueda de unos nuevos Pactos de la Moncloa. Proceso en el cual el bloque oligárquico-burgués trata de integrar a una amplia variedad de fuerzas políticas y sociales, para dotarse de los consensos que necesita para legitimar la continuidad de su brutal y antidemocrático sistema de dominación. 

Esas clases dominantes tratan de que la, más que probable, reforma de la Constitución del 78 se dé en ausencia lucha a la ofensiva de la clase obrera. Y con la colaboración complaciente de las fuerzas políticas y sociales situadas en el oportunismo político tratan de establecer un amplio acuerdo sobre la base de la defensa de la economía de mercado, la pertenencia a la UE y a la OTAN, y la supuesta unidad indisoluble de la nación española. Un acuerdo político que, silenciando el conflicto social y la confrontación de clases, dé lugar a un nuevo periodo de estabilidad al capitalismo español en las próximas décadas. Se trata de resolver la profunda crisis política –crisis en la cúspide-, consolidando la hegemonía de un reestructurado bloque oligárquico–burgués que, de salir victorioso, aprovechará la ocasión para iniciar una aún más violenta ofensiva desde el poder del Estado contra la clase obrera y los sectores populares de todos los pueblos de España.

 

LA CLASE OBRERA TIENE SU PROPIO CAMINO

El PCPE llama a la clase obrera a seguir su propio camino, a no combatir bajo pabellón ajeno. 

El PCPE es una organización revolucionaria independiente que no participará en ninguna estrategia de las clases dominantes destinada a perpetuar la explotación de la clase obrera. Nos opusimos a la Primera Transición y a los Pactos de la Moncloa, y rechazamos frontalmente este nuevo proceso que trata de legitimar política y socialmente el futuro del decadente y reaccionario capitalismo español. El capitalismo futuro, mientras no sea derrotado y destruido, no será otra cosa que sobreexplotación, desigualdad, miseria, guerra, injusticia, opresión y violencia; es decir, continuidad de la dictadura del capital.

No hay libertad ni autodeterminación posibles en el marco de la UE y la OTAN, ni bajo la monarquía parlamentaria española. No hay avance social posible sin debilitar la actual dominación de clase; para lo que es necesario golpear y socavar con la lucha revolucionaria las bases materiales, políticas e ideológicas de esa dominación. En el Siglo XXI la burguesía, que es la clase que, en última instancia, pilota el proceso soberanista de Catalunya, jamás puede ser un factor de progreso. Por ello, quienes desde posiciones referenciadas en el campo popular llaman a la clase obrera y a los sectores populares en Catalunya a situarse detrás de la estrategia de esta fracción de la burguesía se convierten en útiles compañeros de viaje al servicio de la fracción que dirige el proceso, fracción que nunca renunciará a la explotación de la clase obrera como base de su sistema de dominación, ni en España, ni en una hipotética República Catalana. En un hipotético estado burgués catalán integrado en la Unión Europea, la clase obrera y el pueblo trabajador de Catalunya no tienen nada que ganar.

El firme compromiso del PCPE con el derecho a la autodeterminación de los pueblos y, consecuentemente, con el derecho del pueblo de Catalunya a decidir su futuro libremente, no se verá alterada ni un milímetro por ningún llamamiento unitario realizado desde el Estado. Es una posición de principios que nos reafirma en nuestra postura clasista, y por ello, a la vez que rechazamos la posición reaccionaria del gobierno español, nos lleva a denunciar el proceso que hoy se vive en Catalunya como una farsa política y social en la que casi nada es lo que dice ser, y donde se pretende confundir su soberanía nacional y el legítimo derecho del pueblo catalán a decidir su futuro con los intereses y necesidades de una fracción de su burguesía. 

Estamos en la etapa de las revoluciones socialistas, que vendrán como consecuencia del grado de agotamiento de la formación socio-histórica capitalista y del altísimo desarrollo de las fuerzas productivas, que crean las condiciones para la victoria de la clase obrera y su conversión en clase hegemónica en la sociedad. 

El PCPE, posicionando a la clase obrera en el centro de la lucha política de clases, y reivindicándola como la mayoría social que todo lo produce y por ello todo lo ha de decidir, materializa las condiciones imprescindibles para el ejercicio del derecho a la libre autodeterminación de los pueblos. Ejercicio del derecho de autodeterminación entendido como un proceso de liberación de una situación de opresión hacia un estado superior de desarrollo social y político que, así, se puede concretar en la independencia de una nación si, en ese contexto, el pueblo lo decide. 

El PCPE propone a la clase un nuevo paradigma, que se concreta en la República Socialista de carácter Confederal, que sea resultado de la libre y voluntaria unión de  los pueblos y naciones de España. En ese contexto se crean las condiciones para que, también, el pueblo de Catalunya se pueda expresar en un verdadero referéndum de autodeterminación que le permita decidir sobre su futuro,  independiente o no, sin tener que elegir entre unas u otras cadenas.

El PCPE llama a la clase obrera de todo el Estado a organizar el contraataque frente a las estrategias del bloque oligárquico-burgués que trata de perpetuar su dominación absoluta reprimiendo violentamente, una vez más, los derechos nacionales del pueblo de Catalunya. Llamamos a la clase obrera catalana a no ser cómplice de las propias estrategias de la recomposición capitalista de la burguesía. 

La unidad combatiente de la clase obrera plantará cara a la estrategia de la Segunda Transición y abrirá el camino a la lucha por el poder obrero y el socialismo. El PCPE asumirá consecuentemente su papel al frente de la lucha revolucionaria de la clase obrera por su emancipación.

¡Por el derecho de autodeterminación. Por la unión libre y voluntaria de los pueblos y naciones de España en una República Socialista de carácter Confederal!

 

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Esta medida, lanzada ahora como globo sonda para evaluar qué respuesta encuentra, esconde las verda- deras intenciones de este gobierno, que no son otras que atacar las condiciones de los trabajadores de la educación pública.

Los derechos laborales fueron conquistados durante décadas de lucha y han sufrido graves retrocesos du- rante los años recientes con la crisis capitalista como contexto económico. No se trata en ningún caso de privilegios o dádivas que entrega el gobierno de turno a aquellos que cada día luchan por levantar una edu- cación pública de calidad, dando lo mejor de sí mismos en condiciones adversas. Los profesores, personal de administración y servicios, trabajadores e integradores sociales, etc. no debemos tragar ni con esta, ni con ninguna otra medida más. Respondamos con un no rotundo a esta idea planteada por el Ministro.

Pero además, ¿de qué rendimiento académico estamos hablando? ¿De ese que siguiendo las directrices de la Unión Europea adapta el sistema educativo, en todas las etapas, a las necesidades del mercado laboral? ¿Del que se olvida del desarrollo integral del alumnado y se limita a formar técnicamente a los futuros traba- jadores? ¿Del que se evalúa con pruebas estandarizadas, absolutamente descontextualizadas? Pues bien, la labor del profesorado no puede medirse con tales instrumentos.

Tampoco puede evaluarse con los in nitos trámites burocráticos de la Inspección Educativa, donde lo único que importa es que el papel quede bonito, olvidando la tarea diaria del profesorado y las condiciones reales de la práctica docente. De qué rendimiento académico nos hablan cuando la precariedad no hace sino au- mentar año tras año, interinos ad eternum, funcionarios en expectativas, bajas sin cubrir, centros educativos que se caen...

Desde el PCPE y los CJC rechazamos también la idea de rendimiento académico que subyace en esta pro- puesta del ministro. Acercándose las próximas Elecciones Generales, las fuerzas políticas tradicionales, el PP y el PSOE, y las de reserva, Ciudadanos y Podemos, lanzan cada una sus propuestas para la Educación, todas ellas con algo en común, el no cuestionamiento de la función social de la Educación en el capitalismo, que no es otro que el de darle a los capitalistas una fuerza de trabajo su cientemente cuali cada para que en el futuro pueda ser explotada. Eso es lo que se esconde tras el discurso de adaptar el Sistema Educativo a las necesidades del mercado laboral.

Nuestra propuesta parte de cambiar esta realidad, poniendo en el centro de la educación el desarrollo inte- gral de los hombres y mujeres del futuro, contribuyendo a la creación de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre. El control obrero de lo que hoy son las grandes empresas (Repsol, Iberdrola, Santan- der, Movistar...) garantizará los recursos y los medios que hoy se le niegan a la educación pública.

Por otra parte, desaparecerá la educación privada y concertada, que segrega hoy en día en función de quién puede pagar.Todos los trabajadores de la privado-concertada se integrarán en el sistema público, equiparan- do sus condiciones a los de la función pública. Las experiencias educativas positivas que se hayan recogido en estas instituciones serán socializadas y puestas al servicio de toda la sociedad.

Esa es la propuesta del PCPE y los CJC. Para hacer que ese futuro se convierta en realidad es necesario luchar primeramente contra cualquier medida, como la que ha propuesto el Ministro, que ataque la educa- ción pública y a sus trabajadores. Después deberemos lanzarnos a la ofensiva, primero para recuperar las condiciones previas al estallido de la crisis capitalista, y posteriormente a conquistar la educación pública al servicio del pueblo trabajador.

¡No a la revisión del salario del profesorado en base al rendimiento académico! ¡No al rendimiento académico basado en las necesidades de las empresas!

¡Por una Educación Pública, Cientí ca y Gratuita al servicio del pueblo trabajador!

Madrid, 4 de Noviembre del 2015

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