Actualidad

Este próximo 15 de enero, conmemoramos el 35 Aniversario de la clausura con notable éxito del Congreso de Unidad Comunista del que nació, nuestro Partido, el PCPE. Celebramos esta fecha trascendental para el desarrollo de la lucha de clases en nuestro país, con la satisfacción de lo mucho realizado y la autocrítica de los errores cometidos, pero, sobre todo, con la responsabilidad de las tareas ineludibles que nos depara el futuro y que enfrentaremos sin rebajar un milímetro nuestro compromiso revolucionario. Hoy, después de todos estos años de lucha contra el capital, rendimos homenaje a la memoria y al legado de tantos y tantas camaradas fallecidos/as en este periodo. Héroes anónimos de la clase obrera que entregaron su vida a la lucha revolucionaria y que junto al recuerdo de líderes inmortales como Fidel Castro, seguirán marcándonos el largo camino que empezó nuestra clase tomando el cielo por asalto en París, y que no daremos por concluido hasta lograr el fn de la explotación y la eliminación de todo tpo de discriminación entre los seres humanos.

Somos una obra humana de 35 años, con el valor indiscutble de haber sabido mantener, a lo largo de este tempo, vivas y altas las banderas rojas de la lucha por el Socialismo y el Comunismo, desde el más fel compromiso con las necesidades de la clase obrera, la República socialista, la autodeterminación de los pueblos y el Internacionalismo Proletario. Una barricada de lucha que nació con la determinación Leninista de combatr contra el oportunista liquidacionismo eurocomunista que abrazaba con ardor la monarquía y su Consttución burguesa, pero que, más allá de ese combate, nunca ha dejado de enfrentar los más complicados y adversos procesos históricos con el optmismo revolucionario que nos dan los conocimientos cientfcos fundamentados en el marxismo-leninismo, y la confanza en la clase obrera como sujeto revolucionario.

Años de defensa inequívoca del Internacionalismo proletario desde la solidaridad con lo que fue y supuso para la Humanidad la existencia de la URSS y el campo socialista, y años de combate contra todos los elementos burgueses que, con los más diversos disfraces y las más variadas maniobras, han pretendido liquidarnos. Años de compromiso revolucionario en tempos de reacción, en los que no queremos dejar de resaltar la importancia del valor de mantener vivo el hilo rojo de la Historia con un compromiso diario de toda nuestra militancia con la lucha obrera y popular.

En estos 35 años de historia el PCPE no ha sido un testgo mudo y sordo del desarrollo de la lucha de clases; en estos 7 lustros la militancia del PCPE ha estado presente en los frentes de masas orientándolos en su batalla contra el capitalismo.

El papel desempeñado en las Huelgas Generales, en la lucha contra la OTAN y las bases, y en las grandes movilizaciones contra la guerra imperialista y por los derechos de las mujeres trabajadoras y la juventud, así como nuestra partcipación en las movilizaciones de los obreros/as del campo y en multtud de luchas sindicales, marcan con claridad los hitos referenciales de la contraofensiva obrera y popular con la que hacer frente a la realidad de sobreexplotación y falta de futuro en la que, un capitalismo sumido en una profunda crisis estructural, sitúa hoy a nuestra clase.

Trabajamos por levantar un combatvo frente obrero y popular por el Socialismo que una todas las luchas para derrotar a la oligarquía.

Un Partdo y una Juventud, que se construye desde el ejercicio cotdiano de la polítca como categoría de la práctca, que es lo que nos permite hundir nuestras raíces entre las masas y hacerlas fecundas.

La retórica, la debilidad ideológica y el narcisismo de pretendidos dirigentes comunistas que no fueron más que caricaturas de militantes comunistas, hicieron desaparecer a lo largo de estos años muchos proyectos del campo revolucionario y comunista, dejando huérfanos de referencia polítca a quienes confaron en ellos. Sin embargo, el PCPE siempre estuvo ahí, sólido, decidido y a la ofensiva demostrando que su existencia responde, y es la obra que se deriva del compromiso sólido y leal de una militancia y un entorno polítco y social decidido a cumplir con la misión histórica de ejercer su papel de vanguardia polítca del proletariado y del conjunto de la clase obrera y los trabajadores y trabajadoras de los pueblos de España.

VIVA LA LUCHA DE CLASE OBRERA.
POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO.
VIVA EL PCPE Y SU JUVENTUD COMUNISTA.

10 de Enero de 2019

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) expresa públicamente su apoyo y respaldo a la toma de posesión del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, para el período 2019-2025, que tendrá lugar en Caracas el próximo 10 de enero.

El PCPE transmite su compromiso solidario con un acto legítimo y legal, refrendado soberanamente por el pueblo bolivariano de Venezuela.

El PCPE denuncia la guerra imperialista que desde el triunfo electoral del Comandante Chávez en 1998 se está ejecutando contra la soberanía e independencia de la República Bolivariana de Venezuela, de la cual, esta injerencia sobre la toma de posesión del presidente Nicolás Maduro, es una más en la larga lista de intentos fracasados (incluido el fallido magnicidio de hace unos meses) por destruir el proceso bolivariano.

El PCPE saluda la lucha del pueblo bolivariano, que es la auténtica víctima del sabotaje contra la economía y la distribución de productos de los golpistas grupos oligárquicos, así como la agresión que supone el bloqueo financiero, económico y comercial que el imperialismo impone a países y empresas que pretenden mantener las relaciones que se rigen por las normas internacionales, utilizando la amenaza de sanciones como arma de guerra.

Ni el imperialismo norteamericano, ni el de la UE, ni los títeres del Grupo de Lima, ni la Colombia de la OTAN, ni el impresentable SG de la OEA, ni todos los voceros de la reacción y el fascismo, conseguirán doblegar la voluntad mayoritaria de un pueblo que paso a paso va adoptando una mayor firmeza y conciencia política contra los que defienden el capitalismo en sus distintas versiones de gestión, que, en resumidas cuentas, son los que patrocinan la guerra imperialista y la intervención.

El PCPE abunda en la necesidad de articular la organización necesaria de carácter de solidaridad internacionalista para derrotar lo antes posible al imperialismo y sus actos de injerencia y terror contra los pueblos que luchan por su propio, independiente y soberano destino.

A 8 de enero de 2019
Secretariado Político del CC del PCPE

 

El Secretariado Político del PCPE, manifiesta su más profunda preocupación por este hecho de graves e inmediatas consecuencias para la realidad cotidiana del conjunto de la clase trabajadora. No es un hecho puntual ni despreciable el proceso de avance de las más diversas opciones políticas xenófobas, machistas, racistas, homófobas y patrioteras unidas por el denominador común del anticomunismo y las políticas antiobreras y antisindicales.

 

Será el desarrollo en el tiempo de este hecho el que nos permita analizarlo y llegar a concluir un calificativo fundamentado y riguroso para denominarlo. No es lo apremiante, ni la prioridad y quizás tampoco exista la posibilidad de acordar un término común a lo que sin duda expresa una diversidad de realidades.

 

Sin embargo, para los y las comunistas del PCPE sí es absolutamente prioritario situar un primer análisis de las razones que, al menos en nuestro país, propician este hecho, para, con la fuerza de nuestras ideas, situar una plataforma política que lo combata y destruya con la participación activa de las masas

 

Sabemos que para nada es una cuestión limitada a España, ni incluso de ámbito de la UE, pues situaciones similares aunque con muy diversas expresiones, se están dando a lo largo y ancho del mundo. Por ello, compartimos análisis y búsqueda de posiciones comunes con camaradas que se sitúan en el mismo esfuerzo crítico que el PCPE (p.ej. https://ptb.be/articles/l-inquietante-droitisation-de-la-politique-belge) y trabajamos decididamente para que los espacios organizativos participados por los partidos comunistas y obreros( fundamentalmente el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros –EIPCO- y el Foro de Sao Paulo) sean capaces de salir de la retórica y adquieran la necesaria capacidad para ocupar la posición de vanguardia que le corresponde.

 

Crisis económica y crisis política

 

Es imposible situarnos en el escenario actual sin considerar el carácter estructural y generalizado de la crisis del sistema capitalista. La crisis que estalló en 2008 ha socavado la totalidad de los consensos sociales sobre los que descansaban los pilares de la dominación capitalista tras el fin de la II Guerra Mundial, y en línea con el progresivo proceso de reacción iniciado en 1973 y profundizado con la derrota provisional del Socialismo tras la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS, el capitalismo para sobrevivir a su propia crisis se dispone a laminar la práctica totalidad de los derechos conquistados a lo largo de décadas de lucha del movimiento obrero y las organizaciones populares. La incapacidad manifiesta para mantener la tasa de ganancia por el constante aumento de la composición orgánica del capital, obliga a la burguesía a incrementar los niveles de explotación a los que se somete a la clase obrera y la violencia con la que expoliar los recursos naturales. Es su única salida para alargar la agonía de un sistema decadente que, en su decrepitud, sitúa a la Humanidad al borde del abismo. Guerra generaliza, confrontación interimperialista acelerada y choque permanente de potencias, construyen un escenario prebélico en el que la clase obrera y los pueblos del mundo nada tenemos que ganar. El Internacionalismo y la lucha por la Paz deben volver a ser banderas del movimiento obrero y referencias inequívocas de la lucha por el Socialismo.

 

En España, a las consecuencias sociales de la crisis se une una profunda quiebra del modelo de Estado construido durante la Transición del franquismo al sistema monárquico burgués, que pone en jaque a toda su estructura.

 

De la desmovilización acordada en los Pactos de la Moncloa al 15M y Podemos

 

Nos encontramos con una clase obrera y un pueblo al que permanentemente se le invita a renunciar a su soberanía y protagonismo social para delegarlo en representantes que, en su nombre, los traicionarán para conseguir insertarse como legítimos interlocutores orgánicos del sistema. La socialdemocracia del PSOE, el reformismo de PCE/IU y el pacto social de los, así mismos, denominados interlocutores sociales (UGT y CCOO), buscan construir una mayoría social trabajadora alienada y ausente de la lucha de clases que, renunciando progresivamente a defender sus intereses y necesidades objetivas, va asumiendo como propias las posiciones políticas e ideológicas de la clase dominante. Una clase trabajadora hegemonizada por la socialdemocracia y el reformismo que defiende como propios los valores y consensos sociales sobre los que se fundamenta la dictadura de clase de la burguesía. Una clase obrera desarmada que, a pesar de todo, al inicio de la crisis de 2008 aun tuvo el coraje de sacar a flote y desarrollar aceleradamente las capacidades de respuesta que le restaban, tras décadas de entreguismo político y sindical, consiguiendo acorralar a un sistema inmerso en una profunda crisis. Una oportunidad para la lucha que hizo avanzar el conflicto de clases y que obligó al sistema a trazar las estrategias necesarias para desarmarlo desde el combate de posiciones interclasistas y postmodernas que se acunaron en el 15M, y se hicieron carne en Podemos, para finalmente lograr una generalizada desmovilización social.

 

 

La crisis sigue, la sobreexplotación se incrementa.

 

Muy a pesar de los argumentos y razones argüidos por sectores supervivientes de la pequeña y mediana burguesía, profesionales y aristocracia obrera, la crisis se mantiene con toda su intensidad, y el capitalismo es incapaz de solucionar los escenarios de pobreza y exclusión social creciente en España. La desvalorización del precio de la fuerza de trabajo, resultado de una creciente explotación, no tiene marcha atrás en el capitalismo. No hay otro capitalismo posible, y así como ganamos todos nuestros derechos luchando, los perderemos si no los defendemos con todas las armas a nuestro alcance

 

Un escenario de “esclavitud” en el que la única certeza social es que, si no cambian las cosas radicalmente, nos espera un futuro aun peor, en el que las cadenas sean el último límite de la voracidad del que, a pesar de ello, sigue considerándose como el único sistema posible por gran parte de la población. Sin embargo, los centros intelectuales del sistema trabajan con la certeza de que, a pesar de lo que podríamos definir como un escenario de hegemonía ideológica indiscutible del capitalismo, más tarde o más temprano el estallido social puede ser inevitable.

 

La batalla es de clase y a cara de perro.

 

En este marco de crisis del sistema de dominación capitalista, donde partimos con todas las dificultades señaladas, nuestra única opción es salir a ganar la guerra que nos enfrenta ese sistema. Somos la mayoría social, que producimos todo, y esa posición en la cadena capitalista, antes o después, genera la conciencia de clase que se construye a partir de la objetividad de nuestra situación de clase explotada. A partir de esa base objetiva estamos en condiciones de disputarle de forma permanente la hegemonía ideológica, política y social a la burguesía, y alcanzar la victoria. Convertir la crisis económica en crisis política y crisis revolucionaria, es una posibilidad al alcance de cualquier pueblo que se moviliza encabezado por una clase obrera, que se guía por su Partido Comunista. La experiencia histórica de lucha de los pueblos, y la confianza en nuestra clase, nos mantiene en permanente disposición al combate más decidido contra la explotación, y contra cualquiera de las contradicciones que se expresan en esta sociedad basada en la desigualdad y la discriminación.

 

 

Igualmente la burguesía sabe que, para la consecución de sus necesidades, sus mayores enemigos son la clase obrera y el Partido Comunista y, consecuentemente, se prepara para todos los escenarios posibles considerando insuficiente la protección que les ofrecen muchos de los actores propiciados hasta ahora para complementar la alternancia política PSOE/PP.

 

Del auge de Ciudadanos y Podemos al volcán mediático de Vox y sus 12 parlamentarios en Andalucía

 

Aún es fácil recordar como tras el 15M, en pocos meses, los medios de comunicación elevaron a realidad social y electoral a Ciudadanos y a Podemos. Las últimas eleccioneseuropeas fueron el test que confirmó lo acertado de la apuesta sistémica para oxigenar el orden constitucional con un nuevo reparto de cromos que, aun inacabado por la crisis del modelo territorial expresada con fuerza inusual en Catalunya, se ha mostrado eficaz para desmovilizar a la sociedad.

 

Sin embargo, ante el más que previsible próximo estallido de un nuevo ciclo de la crisis, aun más potente que el que vivimos en la actualidad, y sin posibilidades de resolver a corto plazo el conflicto catalán, todos los medios para defender el status quo de la oligarquía que domina este país son pocos, y, por ello, se ha considerado necesario activar el experimento Vox, con el resultado ya conocido. Consecuentemente, afirmamos que el auge de ese partido de extrema derecha no tiene ninguna raíz popular y que, con el objeto de anclar la dictadura patronal, facilitando aun más todo tipo de leyes antiobreras y antipopulares, su crecimiento responde únicamente a un proyecto de impulso y consolidación de ese espacio político por parte del sistema.

 

En España la extrema derecha anida en el caldo gordo cocinado por la socialdemocracia en la olla del franquismo sociológico que nunca dejó de tener un lugar preferente en el PP

 

En un país en el que, 43 años después de la muerte en la cama del Tirano, sigue siendo inviable el traslado de sus restos fuera de Cuelgamuros, y 140.000 personas siguen amontonadas en fosas comunes y en cunetas, ocurre algo mucho más grave que la falta de valentía política de tal o cual gobierno. 22 años de gobiernos centrales del PSOE, y que esto siga ocurriendo como lo más natural, son la clara demostración de que los pactos de la Transición dejaban en gran medida intacta la estructura económica e ideológica del franquismo, y que todos sus protagonistas lo asumían disciplinadamente. Una sociedad en la que progresivamente han sido arrinconadas todas las posiciones de vanguardia, generando un desarrollo permanente en el seno del pueblo de las actitudes y valores más conservadores. Chauvinismo, competitividad, xenofobia, consumismo, militarismo, fanatismo religioso, alcoholismo, machismo, misoginia, esquematismo cultural y defensa de los valores sociales de la oligarquía como guías generales de la sociedad… son los sedimentos del franquismo sociológico, que nunca dejó de cultivar la socialdemocracia a lo largo de todos estos años. En momentos de crisis, quienes se identifican con estos valores propios de la extrema derecha, fácilmente pueden optar por el legítimo representante de su ideología si así lo requiere el sistema. Hoy los datos demuestran que mayoritariamente aun el caladero de votantes de la extrema derecha está en votantes del PP y en barrios burgueses, pero como ocurrió en Francia con el FN, puede estar cerca el momento en que traspasen los límites de los barrios populares y penetren con fuerza entre los sectores más desclasados de nuestra clase obrera, que han ido desarrollándose en estas cuatro últimas décadas con las políticas del PSOE y demás gobiernos de “progreso”.

 

Ese es el reto principal que debemos asumir: blindar nuestros centros de trabajo y nuestros barrios del avance de la extrema derecha. Solo con la organización y lucha del movimiento obrero y popular, haciéndoles frente con un constante trabajo de masas, podremos detenerlos e impedir que alcancen la capacidad de instrumentalizar a amplios sectores de la población lumperizados, provenientes de la clase obrera y la pequeña y mediana burguesía. Consecuentemente, identifiquemos con claridad la prioridad política y desarrollemos la táctica y la estrategia política que corresponda para desarrollarla lo más rápido posible. Es una tarea urgente que hemos de desarrollar sin dilación de ningún tipo y con dos máximas referenciales ineludibles: 1) Su carácter de masas 2) Su contenido anticapitalista superador de los límites ideológicos y referencias políticas que nos ofrece el sistema. Para los y las comunistas, es evidente que si su “democracia” ya no puede ofrecernos nada positivo, debemos aprovechar su decadencia para hacer avanzar un nuevo paradigma de sociedad SOCIALISTA, REPUBLICANA Y DE CARÁCTER CONFEDERAL, como un nuevo proyecto histórico para este país, fruto de la unión voluntaria de pueblos libres y soberanos, y de un nuevo bloque de poder, obrero y popular, que ejerza la dirección política de toda la sociedad.

 

Los ejes fundamentales de articulación de esta propuesta son:

 

  • Unidad de todas las luchas obreras y populares, en un frente general común por la soberanía y el socialismo

  • Defensa de los valores que han de construir el nuevo proyecto social:

    • Derechos obreros, reparto del trabajo y garantía del uso de toda la fuerza de trabajo disponible para el nuevo proyecto que se impulsa.

    • Igualdad de género, frente a misoginia, violencia y machismo.

    • Equilibrio con la naturaleza frente a la destrucción del medio ambiente por la ausencia de planificación económica, el consumismo necesario al capital, y por un modelo energético agotado y caduco.

    • Internacionalismo frente a racismo y xenofobia.

    • Defensa de una auténtica democracia y de las libertades sociales y obreras conquistadas en la lucha y ahora perserguidas también por el aparato judicial y la dictadura del capital en todas sus formas.

    • Desarme, soberanía nacional, política de paz. Salida de la OTAN y cierre de las bases.

    • Salida de la UE y del euro.

    • Laicismo del Estado. República y autodeterminación.

    • Integrar en ese frente común a todas las fuerzas obreras y populares que tengan la disposición de impulsar un amplio y combativo movimiento de masas, entendiendo que esa es la fuerza de cambio real en España hoy. Haciendo de la Huelga General política su herramienta principal de lucha.

 

El PCPE y su Juventud comprometidos desde ya con este llamamiento de UNIDAD OBRERA Y POPULAR.

 

Conforme al desarrollo de la tesis expuesta en esta Declaración del SP del PCPE, los diversos comités intermedios y la totalidad de las células, han de abrir de inmediato un proceso de debate orgánico desde el que, aprovechando la totalidad de experiencias y conocimientos que se desprenden de su propia práctica política en su entorno más cercano, hacer avanzar mediante nuestro trabajo y compromiso, estructuras de base unitarias, plurales y democráticas con una agenda antifascista. Hoy como ayer, la prioridad absoluta del conjunto de trabajadores y trabajadoras sigue siendo la que nos enseñara el camarada J. Dimitrov “barrer al fascismo y, con él, al capitalismo de la faz de la tierra”.

 

 

 

Secretariado Político del PCPE

 

Enero de 2019

 

Una vez celebradas las elecciones al parlamento andaluz y con los resultados recién salidos del…
40 años de Constitución monárquica han permitido a la clase obrera de este país, y…
El PCPE manifiesta su repulsa y condena ante los últimos acontecimientos ocurridos en el estrecho…
El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denuncia el nefasto papel que juega…

El  25 de Noviembre,  día internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres, el Partido Comunista de los Pueblos de España y su Juventud sale a la calle para denunciar la lacra que significa la violencia de género, ya sea esta física, psicológica, económica o sexual que sistemáticamente se ejerce contra las mujeres, en el sistema capitalista  y patriarcal.

Los  feminicidios, solamente en el territorio del estado español, ascienden a 966 desde que hay estadísticas (2003) hasta la actualidad, según la información oficial de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. En el año 2017, 8 menores y 51 mujeres, murieron a causa de la violencia de género y a fecha de 22 de octubre han sido asesinadas 41 mujeres y tres menores y dos casos más en investigación. Varias  de las mujeres asesinadas durante este 2018 habían denunciado por violencia a su agresor, e incluso algunos tenían más de 6 denuncias previas por violencia de género sin ningún tipo de resolución.

Son cifras  alarmantes que evidencian  una violencia estructural hacia las mujeres, esta violencia abarca no sólo las muertes, sino también la explotación sexual, los vientres subrogados, explotación laboral,  matrimonios forzados, adopciones ilegales, aborto selectivo o el abandono de las niñas, mendicidad forzada, acoso sexual y laboral, violaciones (en nuestro país se registran 4 violaciones diarias a mujeres). La situación es global, la OMS ha declarado que la violencia hacia las mujeres tiene carácter de pandemia  en el mundo.

No solo las cifras de mujeres asesinadas  y agredidas son muy altas, se añade el problema de que el sistema permite la impunidad de los culpables y normaliza la violencia si no es extrema, el aparato  judicial, los medios de comunicación, la publicidad, el aparato cultural, al servicio de la ideología dominante perpetúan la violencia y propician la criminalización y culpabilización de las víctimas y la impunidad de agresores y asesinos. La violencia hacia las mujeres es institucional, estructural y continua, las instituciones dotan de escasos recursos  a las políticas contra la violencia y las leyes las aplican  machistas   togados y organismos de claro sesgo patriarcal.

En los puestos de trabajo la mujer trabajadora  sufre el acoso sexual, la brecha salarial, los trabajos feminizados, la precariedad o los abusos de poder, situaciones  a las  que está expuesta cotidianamente resultante de su condición de clase y genero.

La violencia de género está presente en todos los ámbitos sociales, en lo privado y en lo público. En la intimidad, en la calle, en los puestos de trabajo y en las instituciones, por todo ello que hoy, 25 de Noviembre, las comunistas y los comunistas saldremos a las calles por la emancipación de la mujer. Es necesaria la lucha por una vida libre de violencia hacia las mujeres  y  para ello, hay que derrotar al  patriarcado y acabar con el capitalismo, sistema,  violento en sí, que quiere a las  mujeres sumisas, explotadas como trabajadoras y como mujeres, encadenadas a las tareas domesticas y de cuidados, a la reproducción y a la familia, que perpetua la opresión, el 25 de noviembre y todos los días. Porque tu lucha decide, organízate para que no haya ni una menos.

¡MUJER, ORGANÍZATE EN TU PUESTO DE TRABAJO, EN EL

BARRIO, EN EL SINDICATO, EN EL PARTIDO COMUNISTA!

¡POR EL FIN DE LA VIOLENCIA CAPITALISTA Y PATRIARCAL!

POR UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTACIÓN NI OPRESION

El pueblo andaluz ha estado marcado por una prolongada historia de explotación y duras condiciones de vida. La riqueza producida por el pueblo, por su clase obrera, hombres y mujeres del trabajo, se la han apropiado siempre las clases parasitarias, tradicionalmente la aristocracia terrateniente, y ahora en la actualidad a ello se añaden los grandes monopolios internacionales, que se adueñan de las riquezas que producimos, al tiempo que destruyen nuestro territorio.

Esta Andalucía es concebida por el capitalismo español como balneario de Europa, con cuya actividad turística despótica invade y destruye nuestro litoral.

En la distribución internacional del trabajo a Andalucía le ha tocado, como siempre, la parte peor. La burguesía andaluza, siempre mirando hacia Madrid, no tiene ninguna propuesta de futuro para nuestro pueblo.

En las condiciones de capitalismo desarrollado, Andalucía mantiene de los más altos índices de paro y pobreza. La explotación del proletariado andaluz condena al pueblo a las más duras condiciones de vida.

La tierra andaluza es ofrecida por la burguesía española como territorio militar desde el que agredir a otros pueblos, principalmente de África y de Oriente Medio. Andalucía es un comodín de cambio en las estrategias agresivas de las potencias imperialistas.

Serán las trabajadoras y los trabajadores quienes construyan en Andalucía un futuro diferente, un nuevo proyecto histórico dirigido por el pueblo, por las trabajadoras y por los trabajadores, con soberanía, justicia social y paz.

Ese futuro no es posible dentro de la sociedad capitalista, violenta e injusta, que avanza hacia formas aún más extremas de la dictadura del capital, ante las dificultades crecientes que encuentra para superar sus cada vez más frecuentes crisis. No ha terminado la crisis que estalló en 2007, y ya están anunciando la nueva crisis que se nos viene encima.

En esta convocatoria electoral toda una serie de charlatanes y de enemigos del pueblo vendrán a pediros el voto, con todo tipo de promesas de un futuro idílico. Esas promesas, lo sabemos bien, son puro engaño. Una vez arrancado el voto Andalucía seguirá sufriendo la misma explotación, el mismo paro y las mismas condiciones de siempre en la vida del pueblo.

Las trabajadoras y los trabajadores de Andalucía tienen que romper con la historia de sufrimiento y violencia que pareciera una maldición histórica.

En el capitalismo las fuerzas productivas se han desarrollado de tal forma, con avances científicos tan extraordinarios, que hoy estas fuerzas productivas permitirían elevar las condiciones de vida de la mayoría social a niveles nunca conocidos. Pero eso no ocurrirá mientras perdure el sistema capitalista, que está organizado para que una minoría parasitaria se apropie de todo y para que la mayoría social quede siempre en la miseria.

Las propuestas reformistas de un capitalismo humano no son otra cosa que humo. El capitalismo es lo que es, una implacable y violenta dictadura del capital, y en el capitalismo solo se gobierna bajo las órdenes del capital financiero y de los grandes monopolios, que imponen su ley mediante el gobierno de turno.

Avanzar hacia el poder obrero y la sociedad socialista es el único camino con futuro para nuestro pueblo.

En el proceso de unidad comunista, que se dio en España en 1984 con el nacimiento del PCPE, surgió también el PCPA (1985) para dar respuesta a las condiciones particulares de este proceso de reagrupamiento en Andalucía.

Por eso en estas elecciones el PCPE presenta sus candidaturas del Partido Comunista del Pueblo Andaluz, para ofrecer una salida a la condena histórica de nuestro pueblo, para abrir un futuro de justicia social e igualdad, de cambio en el trabajo y en las condiciones de vida, de paz y solidaridad internacionalista entre los pueblos, de destrucción del patriarcado para lograr la igualdad de la mujer andaluza trabajadora. Para que este pueblo deje de ser un pueblo eternamente migrante, y a cuyas costas llegan hoy, en su desesperación, las migraciones que el capitalismo provoca con sus guerras de expolio y saqueo, y aquí les cierran sus fronteras.

Para organizar la lucha de cada día, para fortalecer las organizaciones obreras y populares en un gran Frente Obrero y Popular por el Socialismo, para que la clase obrera andaluza tenga un futuro, vota PCPA, vota PARTIDO COMUNISTA DEL PUEBLO ANDALUZ.

Carmelo Suárez. Secretario General del PCPE

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