Actualidad

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) expresa públicamente su apoyo y respaldo a la toma de posesión del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, para el período 2019-2025, que tendrá lugar en Caracas el próximo 10 de enero.

El PCPE transmite su compromiso solidario con un acto legítimo y legal, refrendado soberanamente por el pueblo bolivariano de Venezuela.

El PCPE denuncia la guerra imperialista que desde el triunfo electoral del Comandante Chávez en 1998 se está ejecutando contra la soberanía e independencia de la República Bolivariana de Venezuela, de la cual, esta injerencia sobre la toma de posesión del presidente Nicolás Maduro, es una más en la larga lista de intentos fracasados (incluido el fallido magnicidio de hace unos meses) por destruir el proceso bolivariano.

El PCPE saluda la lucha del pueblo bolivariano, que es la auténtica víctima del sabotaje contra la economía y la distribución de productos de los golpistas grupos oligárquicos, así como la agresión que supone el bloqueo financiero, económico y comercial que el imperialismo impone a países y empresas que pretenden mantener las relaciones que se rigen por las normas internacionales, utilizando la amenaza de sanciones como arma de guerra.

Ni el imperialismo norteamericano, ni el de la UE, ni los títeres del Grupo de Lima, ni la Colombia de la OTAN, ni el impresentable SG de la OEA, ni todos los voceros de la reacción y el fascismo, conseguirán doblegar la voluntad mayoritaria de un pueblo que paso a paso va adoptando una mayor firmeza y conciencia política contra los que defienden el capitalismo en sus distintas versiones de gestión, que, en resumidas cuentas, son los que patrocinan la guerra imperialista y la intervención.

El PCPE abunda en la necesidad de articular la organización necesaria de carácter de solidaridad internacionalista para derrotar lo antes posible al imperialismo y sus actos de injerencia y terror contra los pueblos que luchan por su propio, independiente y soberano destino.

A 8 de enero de 2019
Secretariado Político del CC del PCPE

 

El Secretariado Político del PCPE, manifiesta su más profunda preocupación por este hecho de graves e inmediatas consecuencias para la realidad cotidiana del conjunto de la clase trabajadora. No es un hecho puntual ni despreciable el proceso de avance de las más diversas opciones políticas xenófobas, machistas, racistas, homófobas y patrioteras unidas por el denominador común del anticomunismo y las políticas antiobreras y antisindicales.

 

Será el desarrollo en el tiempo de este hecho el que nos permita analizarlo y llegar a concluir un calificativo fundamentado y riguroso para denominarlo. No es lo apremiante, ni la prioridad y quizás tampoco exista la posibilidad de acordar un término común a lo que sin duda expresa una diversidad de realidades.

 

Sin embargo, para los y las comunistas del PCPE sí es absolutamente prioritario situar un primer análisis de las razones que, al menos en nuestro país, propician este hecho, para, con la fuerza de nuestras ideas, situar una plataforma política que lo combata y destruya con la participación activa de las masas

 

Sabemos que para nada es una cuestión limitada a España, ni incluso de ámbito de la UE, pues situaciones similares aunque con muy diversas expresiones, se están dando a lo largo y ancho del mundo. Por ello, compartimos análisis y búsqueda de posiciones comunes con camaradas que se sitúan en el mismo esfuerzo crítico que el PCPE (p.ej. https://ptb.be/articles/l-inquietante-droitisation-de-la-politique-belge) y trabajamos decididamente para que los espacios organizativos participados por los partidos comunistas y obreros( fundamentalmente el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros –EIPCO- y el Foro de Sao Paulo) sean capaces de salir de la retórica y adquieran la necesaria capacidad para ocupar la posición de vanguardia que le corresponde.

 

Crisis económica y crisis política

 

Es imposible situarnos en el escenario actual sin considerar el carácter estructural y generalizado de la crisis del sistema capitalista. La crisis que estalló en 2008 ha socavado la totalidad de los consensos sociales sobre los que descansaban los pilares de la dominación capitalista tras el fin de la II Guerra Mundial, y en línea con el progresivo proceso de reacción iniciado en 1973 y profundizado con la derrota provisional del Socialismo tras la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS, el capitalismo para sobrevivir a su propia crisis se dispone a laminar la práctica totalidad de los derechos conquistados a lo largo de décadas de lucha del movimiento obrero y las organizaciones populares. La incapacidad manifiesta para mantener la tasa de ganancia por el constante aumento de la composición orgánica del capital, obliga a la burguesía a incrementar los niveles de explotación a los que se somete a la clase obrera y la violencia con la que expoliar los recursos naturales. Es su única salida para alargar la agonía de un sistema decadente que, en su decrepitud, sitúa a la Humanidad al borde del abismo. Guerra generaliza, confrontación interimperialista acelerada y choque permanente de potencias, construyen un escenario prebélico en el que la clase obrera y los pueblos del mundo nada tenemos que ganar. El Internacionalismo y la lucha por la Paz deben volver a ser banderas del movimiento obrero y referencias inequívocas de la lucha por el Socialismo.

 

En España, a las consecuencias sociales de la crisis se une una profunda quiebra del modelo de Estado construido durante la Transición del franquismo al sistema monárquico burgués, que pone en jaque a toda su estructura.

 

De la desmovilización acordada en los Pactos de la Moncloa al 15M y Podemos

 

Nos encontramos con una clase obrera y un pueblo al que permanentemente se le invita a renunciar a su soberanía y protagonismo social para delegarlo en representantes que, en su nombre, los traicionarán para conseguir insertarse como legítimos interlocutores orgánicos del sistema. La socialdemocracia del PSOE, el reformismo de PCE/IU y el pacto social de los, así mismos, denominados interlocutores sociales (UGT y CCOO), buscan construir una mayoría social trabajadora alienada y ausente de la lucha de clases que, renunciando progresivamente a defender sus intereses y necesidades objetivas, va asumiendo como propias las posiciones políticas e ideológicas de la clase dominante. Una clase trabajadora hegemonizada por la socialdemocracia y el reformismo que defiende como propios los valores y consensos sociales sobre los que se fundamenta la dictadura de clase de la burguesía. Una clase obrera desarmada que, a pesar de todo, al inicio de la crisis de 2008 aun tuvo el coraje de sacar a flote y desarrollar aceleradamente las capacidades de respuesta que le restaban, tras décadas de entreguismo político y sindical, consiguiendo acorralar a un sistema inmerso en una profunda crisis. Una oportunidad para la lucha que hizo avanzar el conflicto de clases y que obligó al sistema a trazar las estrategias necesarias para desarmarlo desde el combate de posiciones interclasistas y postmodernas que se acunaron en el 15M, y se hicieron carne en Podemos, para finalmente lograr una generalizada desmovilización social.

 

 

La crisis sigue, la sobreexplotación se incrementa.

 

Muy a pesar de los argumentos y razones argüidos por sectores supervivientes de la pequeña y mediana burguesía, profesionales y aristocracia obrera, la crisis se mantiene con toda su intensidad, y el capitalismo es incapaz de solucionar los escenarios de pobreza y exclusión social creciente en España. La desvalorización del precio de la fuerza de trabajo, resultado de una creciente explotación, no tiene marcha atrás en el capitalismo. No hay otro capitalismo posible, y así como ganamos todos nuestros derechos luchando, los perderemos si no los defendemos con todas las armas a nuestro alcance

 

Un escenario de “esclavitud” en el que la única certeza social es que, si no cambian las cosas radicalmente, nos espera un futuro aun peor, en el que las cadenas sean el último límite de la voracidad del que, a pesar de ello, sigue considerándose como el único sistema posible por gran parte de la población. Sin embargo, los centros intelectuales del sistema trabajan con la certeza de que, a pesar de lo que podríamos definir como un escenario de hegemonía ideológica indiscutible del capitalismo, más tarde o más temprano el estallido social puede ser inevitable.

 

La batalla es de clase y a cara de perro.

 

En este marco de crisis del sistema de dominación capitalista, donde partimos con todas las dificultades señaladas, nuestra única opción es salir a ganar la guerra que nos enfrenta ese sistema. Somos la mayoría social, que producimos todo, y esa posición en la cadena capitalista, antes o después, genera la conciencia de clase que se construye a partir de la objetividad de nuestra situación de clase explotada. A partir de esa base objetiva estamos en condiciones de disputarle de forma permanente la hegemonía ideológica, política y social a la burguesía, y alcanzar la victoria. Convertir la crisis económica en crisis política y crisis revolucionaria, es una posibilidad al alcance de cualquier pueblo que se moviliza encabezado por una clase obrera, que se guía por su Partido Comunista. La experiencia histórica de lucha de los pueblos, y la confianza en nuestra clase, nos mantiene en permanente disposición al combate más decidido contra la explotación, y contra cualquiera de las contradicciones que se expresan en esta sociedad basada en la desigualdad y la discriminación.

 

 

Igualmente la burguesía sabe que, para la consecución de sus necesidades, sus mayores enemigos son la clase obrera y el Partido Comunista y, consecuentemente, se prepara para todos los escenarios posibles considerando insuficiente la protección que les ofrecen muchos de los actores propiciados hasta ahora para complementar la alternancia política PSOE/PP.

 

Del auge de Ciudadanos y Podemos al volcán mediático de Vox y sus 12 parlamentarios en Andalucía

 

Aún es fácil recordar como tras el 15M, en pocos meses, los medios de comunicación elevaron a realidad social y electoral a Ciudadanos y a Podemos. Las últimas eleccioneseuropeas fueron el test que confirmó lo acertado de la apuesta sistémica para oxigenar el orden constitucional con un nuevo reparto de cromos que, aun inacabado por la crisis del modelo territorial expresada con fuerza inusual en Catalunya, se ha mostrado eficaz para desmovilizar a la sociedad.

 

Sin embargo, ante el más que previsible próximo estallido de un nuevo ciclo de la crisis, aun más potente que el que vivimos en la actualidad, y sin posibilidades de resolver a corto plazo el conflicto catalán, todos los medios para defender el status quo de la oligarquía que domina este país son pocos, y, por ello, se ha considerado necesario activar el experimento Vox, con el resultado ya conocido. Consecuentemente, afirmamos que el auge de ese partido de extrema derecha no tiene ninguna raíz popular y que, con el objeto de anclar la dictadura patronal, facilitando aun más todo tipo de leyes antiobreras y antipopulares, su crecimiento responde únicamente a un proyecto de impulso y consolidación de ese espacio político por parte del sistema.

 

En España la extrema derecha anida en el caldo gordo cocinado por la socialdemocracia en la olla del franquismo sociológico que nunca dejó de tener un lugar preferente en el PP

 

En un país en el que, 43 años después de la muerte en la cama del Tirano, sigue siendo inviable el traslado de sus restos fuera de Cuelgamuros, y 140.000 personas siguen amontonadas en fosas comunes y en cunetas, ocurre algo mucho más grave que la falta de valentía política de tal o cual gobierno. 22 años de gobiernos centrales del PSOE, y que esto siga ocurriendo como lo más natural, son la clara demostración de que los pactos de la Transición dejaban en gran medida intacta la estructura económica e ideológica del franquismo, y que todos sus protagonistas lo asumían disciplinadamente. Una sociedad en la que progresivamente han sido arrinconadas todas las posiciones de vanguardia, generando un desarrollo permanente en el seno del pueblo de las actitudes y valores más conservadores. Chauvinismo, competitividad, xenofobia, consumismo, militarismo, fanatismo religioso, alcoholismo, machismo, misoginia, esquematismo cultural y defensa de los valores sociales de la oligarquía como guías generales de la sociedad… son los sedimentos del franquismo sociológico, que nunca dejó de cultivar la socialdemocracia a lo largo de todos estos años. En momentos de crisis, quienes se identifican con estos valores propios de la extrema derecha, fácilmente pueden optar por el legítimo representante de su ideología si así lo requiere el sistema. Hoy los datos demuestran que mayoritariamente aun el caladero de votantes de la extrema derecha está en votantes del PP y en barrios burgueses, pero como ocurrió en Francia con el FN, puede estar cerca el momento en que traspasen los límites de los barrios populares y penetren con fuerza entre los sectores más desclasados de nuestra clase obrera, que han ido desarrollándose en estas cuatro últimas décadas con las políticas del PSOE y demás gobiernos de “progreso”.

 

Ese es el reto principal que debemos asumir: blindar nuestros centros de trabajo y nuestros barrios del avance de la extrema derecha. Solo con la organización y lucha del movimiento obrero y popular, haciéndoles frente con un constante trabajo de masas, podremos detenerlos e impedir que alcancen la capacidad de instrumentalizar a amplios sectores de la población lumperizados, provenientes de la clase obrera y la pequeña y mediana burguesía. Consecuentemente, identifiquemos con claridad la prioridad política y desarrollemos la táctica y la estrategia política que corresponda para desarrollarla lo más rápido posible. Es una tarea urgente que hemos de desarrollar sin dilación de ningún tipo y con dos máximas referenciales ineludibles: 1) Su carácter de masas 2) Su contenido anticapitalista superador de los límites ideológicos y referencias políticas que nos ofrece el sistema. Para los y las comunistas, es evidente que si su “democracia” ya no puede ofrecernos nada positivo, debemos aprovechar su decadencia para hacer avanzar un nuevo paradigma de sociedad SOCIALISTA, REPUBLICANA Y DE CARÁCTER CONFEDERAL, como un nuevo proyecto histórico para este país, fruto de la unión voluntaria de pueblos libres y soberanos, y de un nuevo bloque de poder, obrero y popular, que ejerza la dirección política de toda la sociedad.

 

Los ejes fundamentales de articulación de esta propuesta son:

 

  • Unidad de todas las luchas obreras y populares, en un frente general común por la soberanía y el socialismo

  • Defensa de los valores que han de construir el nuevo proyecto social:

    • Derechos obreros, reparto del trabajo y garantía del uso de toda la fuerza de trabajo disponible para el nuevo proyecto que se impulsa.

    • Igualdad de género, frente a misoginia, violencia y machismo.

    • Equilibrio con la naturaleza frente a la destrucción del medio ambiente por la ausencia de planificación económica, el consumismo necesario al capital, y por un modelo energético agotado y caduco.

    • Internacionalismo frente a racismo y xenofobia.

    • Defensa de una auténtica democracia y de las libertades sociales y obreras conquistadas en la lucha y ahora perserguidas también por el aparato judicial y la dictadura del capital en todas sus formas.

    • Desarme, soberanía nacional, política de paz. Salida de la OTAN y cierre de las bases.

    • Salida de la UE y del euro.

    • Laicismo del Estado. República y autodeterminación.

    • Integrar en ese frente común a todas las fuerzas obreras y populares que tengan la disposición de impulsar un amplio y combativo movimiento de masas, entendiendo que esa es la fuerza de cambio real en España hoy. Haciendo de la Huelga General política su herramienta principal de lucha.

 

El PCPE y su Juventud comprometidos desde ya con este llamamiento de UNIDAD OBRERA Y POPULAR.

 

Conforme al desarrollo de la tesis expuesta en esta Declaración del SP del PCPE, los diversos comités intermedios y la totalidad de las células, han de abrir de inmediato un proceso de debate orgánico desde el que, aprovechando la totalidad de experiencias y conocimientos que se desprenden de su propia práctica política en su entorno más cercano, hacer avanzar mediante nuestro trabajo y compromiso, estructuras de base unitarias, plurales y democráticas con una agenda antifascista. Hoy como ayer, la prioridad absoluta del conjunto de trabajadores y trabajadoras sigue siendo la que nos enseñara el camarada J. Dimitrov “barrer al fascismo y, con él, al capitalismo de la faz de la tierra”.

 

 

 

Secretariado Político del PCPE

 

Enero de 2019

 

Una vez celebradas las elecciones al parlamento andaluz y con los resultados recién salidos del horno, se puede contrastar que el pueblo trabajador ya poco o casi nada espera de las instituciones parlamentarias de la burguesía, pues un total de 2.740.595 millones de andaluces el 45.13 % entre abstenciones, nulos y votos en blanco han percibido que sus votos no servirían para cambiar nada, que en el parlamento burgués no se resuelven los verdaderos intereses y problemas del pueblo trabajador e incluso no puede ser el  lugar para intentarlo.

En estos comicios al parlamento andaluz se ha escenificado la contienda entre las diferentes expresiones políticas de las burguesías, la gran burguesía oligárquica nacionalista-monárquica ha apostado por el relevo en la jefatura de la gestión de su dominación y de sus intereses en el gobierno andaluz. Con el PP y PSOE, quemados por su permanente presencia en asuntos de alta corrupción, la oligarquía centrista ha apostado por sus nuevos y diseñados proyectos políticos: Cs y Vox, creados como reserva y sustitutos. PSOE y PP pasan de ser protagonistas principales a comparsas en el juego de las alianzas parlamentarias.

Qué decir de los partidos de la nueva socialdemocracia Podemos-IU  que desde siempre han sostenido el capital y sus instituciones, los que pactan con la caduca socialdemocracia PSOE  firmando  y apoyando los presupuestos de guerra de la monarquía-parlamentaria; los que hoy ya ni siquiera cuestionan la presencia de las Bases Yankis en suelo Andaluz, al tiempo que justifican la pertenencia a la  OTAN, los que se alían con las posiciones reaccionarias del estado monárquico y niegan el derecho de autodeterminación del pueblo de Catalunya, los que cuando fueron gobierno junto  PSOE-IU nada cambiaron para  favorecer las vidas de millones de obreros y capas populares en Andalucía.

Lo que a simple vista parece un exagerado ascenso de posiciones ultra conservadoras algunas con tildes de fascismo no dejan de ser una reorganización de las posiciones políticas de parte del electorado de lo que denominamos derecha tradicional, siempre situada en la esfera del fascismo.  Sirvan como ejemplo las recientes posiciones del PP y Cs en el parlamento del estado español ante la exhumación del dictador, o la propuesta de ilegalización de los partidos comunistas.

Y para comprender mejor el nuevo escenario. sirven estos ejemplos; el PP pierde un total de 314.893 votos, UPYD 70.314 el partido de los señoritos andaluces el PA no concurre a estas con 60.707 en los anteriores comicios, gran parte del electorado de partidos reaccionarios votaron en esta ocasión a Vox.

Y hoy muchos se hacen la pregunta ¿qué cambiará en Andalucía después de los resultados de estas elecciones? Para los verdaderos y acuciantes intereses y problemas del pueblo trabajador, bajo la dictadura del Capital los cambios que se llevarán a cabo por los nuevos gobiernos resultantes de los necesarios pactos tendrán mínima relevancia, no serán sino aquellos que la oligarquía, y la burguesía en su conjunto necesitan para mantener o aumentar sus tasas de ganancias y asegurar su dictadura sobre la clase obrera y el pueblo trabajador. Andalucía seguirá estando a la cabeza de la tasa de paro y desigualdades sociales, situaciones que no pueden solucionar la actual estructura económica y de poder.

En resumen, el capital-oligárquico ha apostado por la modificación de los proyectos políticos que ya no favorecen el  seguir desarrollando su dictadura económica.

Desde sus capacidades partidarias el PCPA/PCPE seguirá trabajando sin descanso para convertirse en el referente de la clase trabajadora andaluza y ésta tenga a su disposición la herramienta política que le haga posible liberarse del yugo criminal del capital.

Entre todos construyamos el Frente Obrero y Popular por el Socialismo.

Hacemos un llamamiento a la clase obrera a organizarse en el PCPA/PCPE.

PARTIDO COMUNISTA DEL PUEBLO ANDALUZ

40 años de Constitución monárquica han permitido a la clase obrera de este país, y a los pueblos y naciones del Estado, entender, sin margen de duda, lo que ha significado la Constitución que alumbró el tardo franquismo durante la conocida como “Transición española”. Transición que no es otra cosa que el paso de la dictadura franquista a la monarquía parlamentaria, como nueva forma histórica de la dictadura del capital.

Un auténtico engaño político al servicio del viejo bloque histórico de poder en España, que, así, volvió a perpetuarse en el poder, modificando lo necesario para asegurarse que no cambiaba nada. Con esta artimaña consiguieron derrotar al bloque obrero y popular que los tuvo acorralados los años anteriores. Derrota que, una vez más, pagamos con mucho dolor, sufrimiento y muerte. Fueron más de quinientos los asesinatos perpetrados contra la clase obrera en este periodo, por policías, falangistas y paramilitares. La traición mayor corrió a cargo de la socialdemocracia felipista, pero, sobre todo, del eurocomunismo del PCE, que entregaron todo lo acumulado en décadas de lucha a cambio de un sillón en el sistema de dominación heredero del franquismo.

Desde esos tiempos, el régimen corrupto de los Borbones, Filesa, Gurtel y tarjetas black, ha suprimido gran parte de los derechos conquistados por la clase obrera a lo largo de décadas de lucha, y han impuesto su integración en las estructuras más avanzadas del capitalismo mundial. Unión Europea y OTAN dan continuidad a la dinámica impuesta por el franquismo con el caso de las bases yanquis, entregando el territorio, y la soberanía, a cambio de un lugar en el saqueo imperialista.

Campeones en paro y precariedad, tras 40 años de Constitución, nuestras pensiones están amenazadas, y el presente y futuro de nuestra juventud vuelve a ser de emigración y pobreza, al tiempo que la misma monarquía, junto a la Iglesia Católica, son  paradigma de misoginia y machismo en un país masacrado por la violencia de género y los feminicidios. Hablemos de esa realidad, y no de los viejos cuentos de la Transición, para evaluar lo que realmente han sido estos años de institucionalidad burguesa, que legitimó al franquismo con la proclamación de Juan Carlos de Borbón como Jefe del Estado designado por Franco.

40 años de Constitución y nuestras cunetas siguen llenas de los cuerpos de más de 140.000 personas desaparecidas y asesinadas por el fascismo, mientras el asesino mayor sigue enterrado con honores.

40 años sin resolver la cuestión del Estado plurinacional, y reprimiendo y negando el derecho a la autodeterminación a los pueblos que lo exigen.

Una Constitución que consagra el papel privilegiado de la Iglesia Católica y mantiene el carácter confesional del Estado con la actualización del Concordato entre el Reino de España y el Vaticano. Una Iglesia que todavía no ha pedido perdón por su participación y apoyo a los crímenes de la dictadura anterior, o por el robo de más de treinta mil niños y niñas.

¡Es una vergüenza seguir manteniendo la monarquía en España! Cuatro décadas soportando a una familia de parásitos, que crece tanto como nos cuesta mantener sus privilegios.

Por todo ello, ya es hora de decir basta y acabar con este régimen de oprobio para el pueblo y poner al frente de España a quienes hasta hoy somos absolutamente subsidiarios. Cambiemos las tornas y pongamos arriba a quienes llevamos siglos debajo padeciendo esta ignominia.

Es hora de construir un nuevo proyecto histórico para este país nuestro, que acabe con la realidad de dominación y explotación de esta dictadura, y que ponga en el centro de todo la Libertad, la Cultura y la justicia social. Una sociedad republicana y socialista, como proyecto histórico cuya prioridad sea la defensa exclusiva de los intereses y necesidades de quienes todo lo producimos. La clase obrera como clase rectora de la nueva sociedad.

Un nuevo paradigma de país en el que, en igualdad de condiciones, hombres y mujeres libres, construyamos un futuro diferente desterrando lo más execrable de este país, y promocionando las mejores tradiciones de creación, lucha y resistencia que, a pesar de toda su violencia, hemos sido capaces de construir durante estos siglos de Resistencia anticapitalista.

40 AÑOS BASTAN
NO A LA CONSTITUCIÓN MONÁRQUICA Y BURGUESA.
POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA DE CARÁCTER CONFEDERAL.

El PCPE manifiesta su repulsa y condena ante los últimos acontecimientos ocurridos en el estrecho de Kerch (Crimea, Federación Rusa) donde una vez más el gobierno golpista ucraniano he recurrido a la provocación y a la búsqueda constante del conflicto contra la Federación Rusa por encargo de sus patrocinadores de la UE y EEUU.

Somos conscientes del acoso al que las llamadas potencias occidentales someten a la Federación Rusa como ya hicieran en su momento, aunque por otros motivos muy distintos, contra la URSS. Ahora en un contexto global de profunda crisis capitalista el enemigo es el país con las mayores reservas de hidrocarburos y materias primas y que por otra parte no solo no se deja doblegar sino que ha ganado gran influencia internacional y ha minado los planes genocidas del imperialismo en en Siria.

La última provocación ucraniana debe entenderse como un paso más en la estrategia de elevar la tensión y el conflicto, algo que en ningún caso pueden beneficiar al empobrecido pueblo ucraniano. Desde 2014, con el inicio de la guerra en Donbass y la restitución de Crimea a Rusia, hemos asistido a miles de bufonadas de los mafiosos y oligarcas de la junta golpista de Kiev. Sus muestras de patético folklorismo nacionalista y sus arengas encendidas contra el imaginario “agresor ruso” serian simplemente motivo de risa de no ser porque vienen acompañadas de una agresiva campaña contra todo rasgo cultural y linguistico ruso, del constante bombardeo de la población civil en Donbass, del terrorismo de estado por parte de sus servicios secretos, del patrocinio de organizaciones fascistas y de un revisionismo histórico que inventa “invasores” y transforma colaboracionistas del nazismo en héroes nacionales.

El caso concreto del último incidente en el mar de Azov ha sido especialmente magnificado por la maquinaria propagandística de Kiev, pues el objeto de esta última provocación orquestada por Poroshenko no era otra que declarar la ley marcial y así suspender las elecciones que está abocado a perder. Tras cuatro años de guerra en Donbass, donde Ucrania ha sufrido la derrota en decenas de batallas contra las milicias populares de Donetsk y Lugansk y han muerto mas de 10.000 de sus soldados, jamás se ha decretado la ley marcial en el país, sin embargo ahora Poroshenko la considera imprescindible para la seguridad nacional, cuando todos los sondeos lo sitúan en tercer lugar.

Finalmente se ha decretado tan solo esta situación especial en las zonas fronterizas con Rusia, pues otras facciones de la oligarquía ucraniana han frenado parcialmente esta jugada que suprimia las elecciones, cortando el acceso a sus candidatos , primero y segundo en los sondeos ante Petro Poroshenko, quien es no lo olvidemos, el títere de la casa blanca en Ucrania. Este último apunte no puede pasarse por alto y no debe olvidarse que quien hundió en el caos al país y dio el poder a esta junta de criminales fue la UE y EEUU, países que mantienen ahora mismo, al igual que Canadá, mercenarios e instructores en el ejercito ucraniano para aleccionarlo en su criminal agresión contra el pueblo de Donbass.

Por todo ello el PCPE una vez más reitera su condena de estas acciones opuestas a la voluntad de todo pueblo trabajador y que tienen por objeto sembrar el odio y la confrontación en beneficio de la oligarquía, los grupos fascistas y sus patrocinadores internacionales.

Secretariado Político del PCPE
29 de Noviembre de 2018

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) denuncia el nefasto papel que juega el poder judicial en España, que ni tan siquiera trata de guardar las formas como pieza fundamental del entramado de explotación capitalista. El último escándalo, con la filtración a prensa de los entresijos de los nombramientos de la alta judicatura en el Tribunal Supremo, con un control directo de los partidos burgueses PP y PSOE, deja aún más tocado a un poder judicial cuyo prestigio entre el pueblo es cada vez menor.

En todos los estados capitalistas, los poderes políticos y económicos influencian de una forma u otra al poder judicial, lo tutelan y dirigen, lo condicionan y lo suman a sus proyectos. Sin embargo, España es un caso especial desde el mismo momento en que la "Transición" que legitimó la monarquía parlamentaria dejó prácticamente intacto el poder judicial franquista.

La anomalía democrática que supone la mera existencia de la Audiencia Nacional, instancia judicial heredera directa del Tribunal de Orden Público del fascismo, el indisimulado partidismo de la Fiscalía General del Estado y de la Abogacía del Estado, el burdo control de los partidos políticos sobre “sus” jueces y juezas, los vínculos directos e indirectos con las “Cloacas del Estado”... Todo ello nos presenta un cuadro en el que cada vez son menos sorprendentes sentencias, por hablar solo de las más recientes, como la del caso de violación de “la manada”, la del Tribunal de Estrasburgo constatando la carencia de garantías procesales en la condena a varios dirigentes independentistas vascos por la Audiencia Nacional, la dura condena a los jóvenes de Altsasua o la publicada hace unas semanas por el Tribunal Supremo, cediendo a las presiones de los poderes económicos y enmendándose a si mismo para eximir a la banca del pago del impuesto a las hipotecas.

La renuncia del juez Marchena a dirigir el Tribunal Supremo no cambia en nada la situación. Es más, supone la vuelta de un juez conservador y claramente vinculado al Partido Popular al frente del juicio contra los presos/as políticos/as catalanes/as, lo que hace augurar duras penas y un agravamiento del conflicto nacional en España.

Tampoco las propuestas de partidos burgueses como Ciudadanos, para que el nombramiento de la judicatura del Tribunal Supremo pase a los propios jueces y juezas, garantizan una mayor independencia del poder judicial, solo hace menos directa la elección y control por los poderes políticos y económicos del capitalismo.

Desde el PCPE consideramos que solo una transformación profunda del aparato del Estado en su conjunto, que rompa con su esencia de clase burguesa, puede quebrar el control político y económico capitalista sobre el poder judicial y el resto de instituciones del estado. Necesitamos nuevas instituciones, al servicio de los trabajadores y trabajadoras, verdaderamente democráticas y bajo un control obrero y popular. En la perspectiva de ese cambio profundo irrenunciable, hacemos un llamamiento táctico a los trabajadores y trabajadoras, y al conjunto del pueblo, a movilizarse y organizarse frente a estos flagrantes abusos, resquebrajando el control de los partidos políticos del sistema sobre la judicatura, frenando las presiones de los grandes capitales, combatiendo las leyes mordaza que pretenden desmovilizar la lucha popular con la cárcel y las multas, depurando el poder judicial de los restos de franquismo... en definitiva, evidenciando la mentira de la división de poderes y conquistando mediante la lucha mayores derechos democráticos para la clase obrera y el pueblo trabajador.

Secretariado Político del PCPE
26 de Noviembre de 2018

El  25 de Noviembre,  día internacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres, el Partido Comunista de los Pueblos de España y su Juventud sale a la calle para denunciar la lacra que significa la violencia de género, ya sea esta física, psicológica, económica o sexual que sistemáticamente se ejerce contra las mujeres, en el sistema capitalista  y patriarcal.

Los  feminicidios, solamente en el territorio del estado español, ascienden a 966 desde que hay estadísticas (2003) hasta la actualidad, según la información oficial de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género. En el año 2017, 8 menores y 51 mujeres, murieron a causa de la violencia de género y a fecha de 22 de octubre han sido asesinadas 41 mujeres y tres menores y dos casos más en investigación. Varias  de las mujeres asesinadas durante este 2018 habían denunciado por violencia a su agresor, e incluso algunos tenían más de 6 denuncias previas por violencia de género sin ningún tipo de resolución.

Son cifras  alarmantes que evidencian  una violencia estructural hacia las mujeres, esta violencia abarca no sólo las muertes, sino también la explotación sexual, los vientres subrogados, explotación laboral,  matrimonios forzados, adopciones ilegales, aborto selectivo o el abandono de las niñas, mendicidad forzada, acoso sexual y laboral, violaciones (en nuestro país se registran 4 violaciones diarias a mujeres). La situación es global, la OMS ha declarado que la violencia hacia las mujeres tiene carácter de pandemia  en el mundo.

No solo las cifras de mujeres asesinadas  y agredidas son muy altas, se añade el problema de que el sistema permite la impunidad de los culpables y normaliza la violencia si no es extrema, el aparato  judicial, los medios de comunicación, la publicidad, el aparato cultural, al servicio de la ideología dominante perpetúan la violencia y propician la criminalización y culpabilización de las víctimas y la impunidad de agresores y asesinos. La violencia hacia las mujeres es institucional, estructural y continua, las instituciones dotan de escasos recursos  a las políticas contra la violencia y las leyes las aplican  machistas   togados y organismos de claro sesgo patriarcal.

En los puestos de trabajo la mujer trabajadora  sufre el acoso sexual, la brecha salarial, los trabajos feminizados, la precariedad o los abusos de poder, situaciones  a las  que está expuesta cotidianamente resultante de su condición de clase y genero.

La violencia de género está presente en todos los ámbitos sociales, en lo privado y en lo público. En la intimidad, en la calle, en los puestos de trabajo y en las instituciones, por todo ello que hoy, 25 de Noviembre, las comunistas y los comunistas saldremos a las calles por la emancipación de la mujer. Es necesaria la lucha por una vida libre de violencia hacia las mujeres  y  para ello, hay que derrotar al  patriarcado y acabar con el capitalismo, sistema,  violento en sí, que quiere a las  mujeres sumisas, explotadas como trabajadoras y como mujeres, encadenadas a las tareas domesticas y de cuidados, a la reproducción y a la familia, que perpetua la opresión, el 25 de noviembre y todos los días. Porque tu lucha decide, organízate para que no haya ni una menos.

¡MUJER, ORGANÍZATE EN TU PUESTO DE TRABAJO, EN EL

BARRIO, EN EL SINDICATO, EN EL PARTIDO COMUNISTA!

¡POR EL FIN DE LA VIOLENCIA CAPITALISTA Y PATRIARCAL!

POR UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTACIÓN NI OPRESION

El pueblo andaluz ha estado marcado por una prolongada historia de explotación y duras condiciones de vida. La riqueza producida por el pueblo, por su clase obrera, hombres y mujeres del trabajo, se la han apropiado siempre las clases parasitarias, tradicionalmente la aristocracia terrateniente, y ahora en la actualidad a ello se añaden los grandes monopolios internacionales, que se adueñan de las riquezas que producimos, al tiempo que destruyen nuestro territorio.

Esta Andalucía es concebida por el capitalismo español como balneario de Europa, con cuya actividad turística despótica invade y destruye nuestro litoral.

En la distribución internacional del trabajo a Andalucía le ha tocado, como siempre, la parte peor. La burguesía andaluza, siempre mirando hacia Madrid, no tiene ninguna propuesta de futuro para nuestro pueblo.

En las condiciones de capitalismo desarrollado, Andalucía mantiene de los más altos índices de paro y pobreza. La explotación del proletariado andaluz condena al pueblo a las más duras condiciones de vida.

La tierra andaluza es ofrecida por la burguesía española como territorio militar desde el que agredir a otros pueblos, principalmente de África y de Oriente Medio. Andalucía es un comodín de cambio en las estrategias agresivas de las potencias imperialistas.

Serán las trabajadoras y los trabajadores quienes construyan en Andalucía un futuro diferente, un nuevo proyecto histórico dirigido por el pueblo, por las trabajadoras y por los trabajadores, con soberanía, justicia social y paz.

Ese futuro no es posible dentro de la sociedad capitalista, violenta e injusta, que avanza hacia formas aún más extremas de la dictadura del capital, ante las dificultades crecientes que encuentra para superar sus cada vez más frecuentes crisis. No ha terminado la crisis que estalló en 2007, y ya están anunciando la nueva crisis que se nos viene encima.

En esta convocatoria electoral toda una serie de charlatanes y de enemigos del pueblo vendrán a pediros el voto, con todo tipo de promesas de un futuro idílico. Esas promesas, lo sabemos bien, son puro engaño. Una vez arrancado el voto Andalucía seguirá sufriendo la misma explotación, el mismo paro y las mismas condiciones de siempre en la vida del pueblo.

Las trabajadoras y los trabajadores de Andalucía tienen que romper con la historia de sufrimiento y violencia que pareciera una maldición histórica.

En el capitalismo las fuerzas productivas se han desarrollado de tal forma, con avances científicos tan extraordinarios, que hoy estas fuerzas productivas permitirían elevar las condiciones de vida de la mayoría social a niveles nunca conocidos. Pero eso no ocurrirá mientras perdure el sistema capitalista, que está organizado para que una minoría parasitaria se apropie de todo y para que la mayoría social quede siempre en la miseria.

Las propuestas reformistas de un capitalismo humano no son otra cosa que humo. El capitalismo es lo que es, una implacable y violenta dictadura del capital, y en el capitalismo solo se gobierna bajo las órdenes del capital financiero y de los grandes monopolios, que imponen su ley mediante el gobierno de turno.

Avanzar hacia el poder obrero y la sociedad socialista es el único camino con futuro para nuestro pueblo.

En el proceso de unidad comunista, que se dio en España en 1984 con el nacimiento del PCPE, surgió también el PCPA (1985) para dar respuesta a las condiciones particulares de este proceso de reagrupamiento en Andalucía.

Por eso en estas elecciones el PCPE presenta sus candidaturas del Partido Comunista del Pueblo Andaluz, para ofrecer una salida a la condena histórica de nuestro pueblo, para abrir un futuro de justicia social e igualdad, de cambio en el trabajo y en las condiciones de vida, de paz y solidaridad internacionalista entre los pueblos, de destrucción del patriarcado para lograr la igualdad de la mujer andaluza trabajadora. Para que este pueblo deje de ser un pueblo eternamente migrante, y a cuyas costas llegan hoy, en su desesperación, las migraciones que el capitalismo provoca con sus guerras de expolio y saqueo, y aquí les cierran sus fronteras.

Para organizar la lucha de cada día, para fortalecer las organizaciones obreras y populares en un gran Frente Obrero y Popular por el Socialismo, para que la clase obrera andaluza tenga un futuro, vota PCPA, vota PARTIDO COMUNISTA DEL PUEBLO ANDALUZ.

Carmelo Suárez. Secretario General del PCPE

El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) expresa su rotunda condena a los nuevos ataques perpetrados por el estado sionista de Israel contra la franja de Gaza en los últimos días, después de que un comando miiltar israelí se introdujera de manera totalmente ilegal en Gaza para asesinar a un militante de Hamás. Como consecuencia de los bombardeos realizados por la aviación israelí han resultado asesinados 14 palestinos y han resultado heridas decenas de personas, además de provocar la destrucción de numerosas instalaciones y edificios civiles como complejos universitarios, canales de televisión, zonas agrícolas o zonas comerciales.

Este ataque es el último episodio de una política permanente de asedio y agresión contra la franja de Gaza, iniciada en 2007 con el bloqueo impuesto por Israel. Durante estos 11 años la población de Gaza ha tenido que soportar escasez crónica de combustible y electricidad, tasas de paro de cerca del 50%, contaminación del agua e infraestructuras devastadas, además de periódicos ataques e incursiones militares israelíes, que han provocado miles de muertos y decenas de miles de heridos, entre ellos los cerca de 2.500 palestinos asesinados por Israel en las protestas de 2014 (la inmensa mayoría civiles) o los más de 200 palestinos civiles asesinados en los últimos meses, después de que el 30 de marzo comenzasen las marchas exigiendo el retorno de los refugiados palestinos. Se trata, pues, de una política deliberada de genocidio y apartheid del estado de Israel contra Gaza.

Esta política agresiva y criminal se ha visto reforzada en los últimos años por el avance de la ultraderecha y el fascismo en muchos estados. La política del gobierno Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel (ahora avalada también por el ultraderechista nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro) es la expresión del apoyo del imperialismo estadounidense y sus satélites (principalmente la UE) a la políticas israelíes de exterminio , un ejemplo de complicidad silenciosa es la actitud del estado español , que con sus distintos gobiernos, siempre se ha manifestado cínicamente, al expresar de forma permanente y retórica llamamientos a la calma, y continuar sus relaciones preferenciales con el estado sionista de Israel, formando parte de las llamadas políticas aliadas, que en la práctica son los planes de dominación de Oriente Medio que incluyen guerras como la de Siria o Yemen y la financiación y apoyo a grupos integristas.

El fascismo, como ya sucedió en otras épocas históricas y pese a su retórica patriótica, se manifiesta como un firme aliado del Imperialismo.

El PCPE hace un llamamiento a todas las fuerzas antiimperialistas, progresistas y revolucionarias a avanzar en la creación de un Frente Mundial Antiimperialista y Antifascista. La unidad de la clase obrera y los pueblos del mundo es imprescindible para frenar y derrotar las criminales políticas imperialistas.

El PCPE reconoce el derecho del pueblo palestino a la resistencia en todas sus formas, incluida la resistencia armada, contra la ocupación de su tierra y contra los ataques terroristas del Ejército israelí. Igualmente, el PCPE exige el fin del bloqueo y otras políticas de apartheid contra la franja de Gaza y expresa su total apoyo a la reivindicación palestina de retorno de los millones de palestinos expulsados de su tierra y convertidos en refugiados desde 1948.

¡¡¡¡PALESTINA VENCERÁ¡¡¡¡

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