El papel de Izquierda Anticapitalista: de corriente de IU a corriente de PODEMOS.  

¡Basta de falsas ilusiones!

El caso de la autodisolución de Izquierda Anticapitalista es absolutamente ejemplar de cómo el oportunismo se traviste de lo que haga falta si cree estar más cerca de “pisar moqueta”. Después, basta con justificar a priori la autodisolución apelando al espíritu democrático o al mantenimiento de las esencias propias.

Una breve historia en un interminable pantano.

Izquierda Anticapitalista, renombrada “Anticapitalistas” desde enero de 2015, es una organización trotskista, adherida a la IV Internacional que capitanea el NPA francés. Proviene de la LCR que se disolvió y se integró mayoritariamente en IU formando la corriente interna “Espacio Alternativo”, en donde se caracterizaron por apoyar sucesivamente a todos los aspirantes a Coordinador General (Anguita, Frutos y Llamazares) en un indisimulado intento de ir copando espacios internos dentro de la organización. Su proyecto político estaba definido por un intento de convertirse en la organización de los movimientos sociales, de darles voz en las instituciones y cuyo horizonte estratégico no pasaba de convertirse en el flanco izquierda de los parlamentos reaccionarios de esta etapa del capitalismo.

En 2003 Espacio Alternativo ya no jugaba ningún papel relevante dentro de IU, aunque seguiría languideciendo dentro de IU hasta 2007, cuando deciden salirse definitivamente y formar, en 2008, Izquierda Anticapitalista como partido político de cara a las elecciones europeas de 2009.
Como siempre sucede con las formaciones inofensivas para el capital, su apoyo mediático fue constante en los medios más ligados a la socialdemocracia, en especial, el diario Público y de muchos de sus voceros más destacados.

¡Mi reino por una moqueta!

Una de las señas de identidad de cualquier propuesta de corte oportunista es negar, de palabra y de hecho, la necesidad del Partido de Nuevo Tipo, es decir, negar la importancia de la organización de vanguardia de la clase obrera. En lugar de ello, apuestan, siempre, por un batiburrillo informe en el que caben todas las organizaciones y todas las propuestas, sean cuales sean, siempre y cuando compartan un aspecto común, aunque ese aspecto no sea, de ninguna manera, esencial.

En uno de sus documentos fundacionales, IZAN hacía explícita su propuesta táctica:
“hay que impulsar una estrategia contrahegemónica de construcción de un bloque político, social y cultural alternativo, capaz de promover procesos de convergencia entre los diferentes movimientos sociales”1.

Esta táctica de “frentes de izquierda”, o como la queramos denominar, responde a un análisis errado de la situación del capitalismo a escala internacional y, particularmente, en el caso español. Hoy ese tipo de propuestas no constituyen la herramienta que necesita la clase obrera y los sectores populares de este país para derrotar a la burguesía.

Tal como analizamos en las Tesis de nuestro IX Congreso:

“La formulación tradicional de lo que venimos denominando frente de izquierdas es superada hoy por el objetivo del frente obrero y popular por el socialismo, con la clara voluntad de implicar directamente a amplias masas en la acción política, superando estrechas concepciones de pactos o meros acuerdos ente organizaciones que, en la mayoría de las ocasiones, no han tenido ninguna repercusión práctica”2.

Más allá de que IZAN nos hablara de no “perder nunca de vista el horizonte de la ruptura con este sistema”, lo cierto es que es, precisamente, esa concepción de acuerdos “frenteizqueirdistas”, desarrollada durante más de 30 años, la que contribuye a alejar cada vez más ese “horizonte de la ruptura”.
Así las cosas, uno de los ejes de batalla tradicionales de IZAN ha sido siempre las elecciones, apostando por formar cualquier tipo de alianza que sirva para “construir una alternativa al bipartidismo del PP-PSOE”. Poco importa quiénes sean las parejas de baile:

“Para construir una alternativa masiva y hegemónica, necesitamos la unidad de todos y todas los que apostamos por cerrar el paso a la derecha (sea UPyD, PP o CiU), pero sin subalternizarse al PSOE, co-responsable de la actual situación”3.

Nada hay, aparte de palabrería oportunista, que nos hable de una clase obrera en el poder, del carácter de clase del Estado o de que las democracias burguesas constituyen una forma más de la dictadura del capital.

Por supuesto, el sujeto político es el ciudadano, categoría en la que caben explotados y explotadores. Y su misión no es destruir el capitalismo, sino gestionarlo rompiendo “con la austeridad”.

Naturalmente, su apuesta por PODEMOS y por Syriza en Grecia son expresiones de ese oportunismo.
“También hay rayos de esperanza en Europa. La victoria de SYRIZA abre la posibilidad de un gobierno de izquierdas en Grecia, demostrando que es posible construir una mayoría social en el terreno electoral”4.

De la nada a PODEMOS…

Es propio del oportunismo como corriente política sumarse al carro de cualquier opción que les augure la posibilidad de “pisar moqueta”, más aun cuando la estrategia electoralista falla, como le pasó sistemáticamente a IZAN en sus años de existencia, y aparece en el horizonte una organización, como PODEMOS, que parece ser capaz de atraer votos descontentos.

Meses antes de las elecciones europeas de 2014, IZAN se hallaba ya convencida de su inutilidad política y probablemente se encontraba ante la difícil decisión de pedir, nuevamente, el ingreso en IU en el marco de la refundación que por entonces se vendía a bombo y platillo. Del contacto que se fraguó con el sector de Pablo Iglesias y compañía se inicia el experimento de las europeas, PODEMOS5, donde IZAN esperaba algo más que ser una tendencia política más.

Pero tras el éxito de esa candidatura, el equipo dirigente de la Complutense -La Tuerka-, pasa a la ofensiva y en diferentes artículos avisa a la militancia de PODEMOS del peligro de que alguien de afuera viene a apropiarse la organización para convertirla en un flanco de izquierdas de la socialdemocracia.
Esa operación es un rotundo éxito y la Asamblea de Vistalegre no solamente apoya abrumadoramente a la lista del centro “tuerkista” sino que incluye un artículo en los estatutos que prohíbe la presencia de militantes provenientes de partidos políticos estatales en el máximo órgano de dirección. El único partido estatal que apoya a PODEMOS se llama Izquierda Anticapitalista.

Ante la pérdida de la influencia que creían asegurada, a IZAN le quedaban dos alternativas: desmarcarse de PODEMOS, y perder así la mejor oportunidad que han tenido nunca que alcanzar cotas de poder, o aceptar su derrota y disolverse dentro de la nueva formación oportunista dominante.
“Si bien no estamos de acuerdo con la prohibición de la llamada “doble militancia”, vamos a acatarla”6.

...y de vuelta a la nada.

Marx, en el El dieciocho de Brumario de Luis Bonaparte, decía que en la historia los grandes hechos y personajes aparecen dos veces, “una como tragedia y la otra como farsa”. Y precisamente eso es lo que le ha pasado a nuestros troskistas. Cuando apostaron por IU, disolvieron LCR para convertirse en corriente, creyendo tener más posibilidades de prosperar. Ahora, disuelven IZAN para volver a ser corriente con la misma esperanza de medrar en la organización oportunista que aspira a sustituir a IU:

“Izquierda Anticapitalista abandona la forma jurídica de partido adoptando la forma legal de asociación”7.
“Anticapitalistas” representa el ala izquierda de un proyecto basado en una utopía, a saber, la “gestión progresista del capitalismo”8. No hay posibilidad, no hay espacio, para una gestión a favor de la clase obrera del sistema capitalista que en el curso de su desarrollo ha agravado hasta tal punto las contradicciones que se encuentra en un punto en el que la única salida viable, para su propia continuidad, es profundizar la explotación y el recurso, siempre en perspectiva, de la guerra para resolver sus conflictos.

Aspiran a ser los representantes institucionales de los movimientos de protesta ante los ataques del capital, a ser su retaguardia política, y no pretenden elevarlos, desde la hegemonía de la clase obrera, hacia la confrontación con el sistema capitalista. Para prueba simplemente nos remitiremos a las frecuentes intervenciones públicas de sus principales representantes, y veremos que allí no encontraremos nada nuevo más allá de lo dicho por otros dirigentes de PODEMOS. Es muy difícil que se dé visibilidad a la creación de la consciencia de la clase obrera si ni siquiera se la menciona. Es complicado que un partido pueda cumplir la más básica misión de un partido obrero que es ser creador, y a la vez crisol, de la consciencia obrera que no existe por sí (y si existe, únicamente lo será de un modo reformista, en la búsqueda de mejores salarios y de mejores condiciones) sino que debe ser construida en relación dialéctica con el movimiento obrero realmente existente (haciendo que salte desde su existencia como mero factor de la sociedad capitalista hacia la consciencia para sí que sabe que es ella el motor de la historia, y el sujeto de la  transformación revolucionaria).

“Anticapitalistas” poco a poco ha ido dándose cuenta de que en PODEMOS existen tres almas y dos proyectos políticos. Existe el alma tuerkista y el alma trotskista. Y cada una de ellas representa un proyecto político diferente de gestión del capitalismo. Hay una tercera alma. Esa alma es la de la pequeñaburguesía y los sectores intermedios asalariados que comparten con la pequeñaburguesía algunos de los siguientes rasgos: cierto alejamiento de la máquina y/o autonomía en el trabajo, dirección de grupos de trabajadores en la empresa y monopolio del conocimiento.
El 15M y las redes fueron el movimiento y los instrumentos que los pusieron en contacto, que hicieron que existiera una plataforma propia de defensa de sus intereses y que colocase en primer plano sus frustraciones al no poder cumplir las promesas que el capitalismo les había hecho. “Anticapitalistas” pretende convertirse en el representante político de esta capa social. Para ello no duda en caer en el más burdo y nauseabundo oportunismo político.

Lenin, en La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, dijo:

“El pequeñoburgués "enfurecido" por los horrores del capitalismo es un fenómeno social propio, como el anarquismo, de todos los países capitalistas. La inconstancia de estas veleidades revolucionarias, su esterilidad, su facilidad de cambiarse rápidamente en sumisión, en apatía, en imaginaciones fantásticas, hasta en un entusiasmo "furioso", por tal o cual tendencia burguesa "de moda", son universalmente conocidas”.

Es una pena que éstas ya no sean siempre verdades universalmente reconocidas.

¡Combatiendo a la nueva socialdemocracia!

FIRMA: Ramón López, Armiche Carrillo