El trabajo electoral de la militancia comunista

No deja de ser frecuente que en estas fechas electorales muchos amigos y amigas del Partido nos pregunten sobre cómo somos capaces de desarrollar tan ingente cantidad de trabajo en tan pocos días.   Para quien no conoce mas que someramente  los entresijos de nuestra organización, no llega a comprender como con tan pocos recursos somos capaces de enfrentar el reto electoral sin, además, bajar el acelerador de nuestra participación en cada uno de los retos que la lucha de clases sigue marcándonos en esos días.   
Pareciera un milagro o una obra satánica sólo accesible para superhéroes de Marvel, pero para que no quede esa idea metafísica de nuestro trabajo y nadie nos confunda con santos o denostables personajes de comic yanqui, vamos a desvelar los secretos de nuestro trabajo.
Atentos quienes nos quieren y respetan nuestro trabajo, pero sobre todo, mucho ojo a quienes desde los despachos de los diversos cuerpos de represión del estado nos leen todos los días para saber en qué andamos, pues no todos los días un Partido Comunistas heredero de la III Internacional hace público sus secretos.

Organización, disciplina consciente, trabajo militante, compromiso económico y ayuda de nuestro entorno político y social.

Efectivamente es en esos cuatro apartados en los que se resume y recoge casi el 100% de nuestro trabajo electoral; lo sentimos por quienes se sientan defraudados o engañados al ver que no hay nada del oro de Moscú ni ninguna intervención de agentes extranjeros formados en Siberia, pero la realidad es la que es y, como  ya hemos anunciado, vamos a limitarnos a contar cuáles son las bases materiales que permiten que, pese a estar enredados en la celebración de nuestro X Congreso, hemos sido capaces de, en unas elecciones sobrevenidas, presentar  42  candidaturas superando en una las 41 registradas en Diciembre.

Organización

Nada de lo conseguido podría realizarse sin activar una compleja planificación en la que centenares de camaradas se ponen en marcha en función de un diseño del trabajo colectivo y en la que los comités intermedios del Partido se muestran como verdaderos cauces de comunicación y gestión de toda esta gestión.   Desde la decisión adoptada en el CC de presentarnos, al camarada que en cualquier provincia recoge y lleva al local la propaganda, transcurren unas semanas en las que son cientos las convocatorias que se suceden permitiendo cubrir no solo los muchos y complejos requisitos administrativos de unas elecciones, sino también los objetivos políticos que nosotros mismos nos marcamos.

Disciplina consciente.

Una militancia que pese a tener que atender todas las necesidades vitales propias de su posición en la sociedad y la producción, sabe que sacando horas del descanso y el ocio, es necesario atender todas las tareas que se le avecinan y, consecuentemente, responde con decisión y compromiso al llamado de sus comités.
Para que esa disciplina sea fecunda y efectiva es imprescindible el adjetivo calificativo de “consciente”, pues sin esa conciencia de la importancia de su tarea, nada saldría adelante.  La militancia comunista tiene esa virtud que, sin duda, expresa uno de los valores más altos de la sociedad socialista que ya se expresa en el interno del Partido y que hace que desde nuestro SG hasta el/la más recientemente incorporado/a  la militancia, todos/as asuman con fuerte compromiso la tarea que le corresponde en cada momento.

Compromiso económico

Una gestión de la convocatoria electoral basada en el trabajo militante abarata considerablemente la factura final, pues la mayor parte de las tareas se realizan con trabajo voluntario en el que nadie cobra una peseta.  Lo sentimos por quienes necesitan hacerlo todo pagando y construyen una cultura “mercenaria”, pues no sólo se gastan el dinero que no tienen y se ven obligados a hipotecarse y adquirir deudas millonarias como los 12 millones de € de IU, sino que le niegan a su afiliación el placer de hacer de forma altruista algo diferente a echarle unas monedas al cepillo o a la hucha del Domund o la correspondiente ONGD.
Efectivamente hay mucho trabajo militante para reducir la factura, pero también ponemos de nuestros bolsillos y mediante diversas y múltiples iniciativas como cenas, sorteos…somos capaces de cubrir sin grandes dificultades los objetivos económicos que nos marcamos.

Ayuda de nuestro entorno político y social.

Con diverso grado de compromiso que va desde el participar en nuestras listas aportando a las mismas todo el bagaje de trabajo político y social  que acumula ese compañero o compañera, a ayudarnos a recoger los avales llevando la hoja del PCPE a centros de trabajo, barrios y familias a las que no hubiéramos llegado por nosotros mismos, a comprometerse con la campaña y salir con nosotros y nosotras a repartir octavillas, a pegar carteles o a megafonear, son muchos los niveles de compromiso que adquieren las personas que llamamos nuestro entorno.  La mayoría de ellos y de ellas, personas con un alto nivel de trabajo en diversos frentes de masas y en los que  ostentan mucha y diversa representatividad.   Un entorno que ganado día a día desde hace más de 30 años con el ejemplo de la militancia comunista en los sindicatos, comités de solidaridad, asociaciones de vecinos…y a fuerza de piquetes y manifestaciones, es nuestro mejor patrimonio político y al que cuidándolo y haciéndole ver la necesidad de aumentar, cada día más, su apoyo al PCPE, son nuestra mejor garantía para hacer avanzar al Partido; también en lo electoral.
Y hasta ahí la radiografía del trabajo electoral de la militancia comunista.  Sentimos haber defraudado las expectativas de quienes pensaban que algo oculto era el secreto de nuestro trabajo, pero ese siempre será el problema de quienes llenos de la miseria ideológica del capitalismo, se olvidan que la Revolución es una obra profundamente humana que no conoce de límites y barreras,  hecha por quienes casi nada poseen, pero todo lo producen y quieren serlo todo.