Aborto libre, seguro y gratuito en la sanidad pública

En 1990 durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe se toma la iniciativa de fijar la fecha del 28 de septiembre para exigir a los gobiernos de todo el mundo la despenalización del aborto. Los abortos clandestinos suponen el 8% de la muerte de mujeres.

En el 100 aniversario de la Revolución de Octubre es importante recordar que fue la Unión Soviética el primer país en legalizar el aborto siendo además este gratuito. En palabras de Lenin:

“La experiencia de todo movimiento de liberación ha demostrado que el éxito de una revolución depende del grado de participación de la mujer”

En el territorio español, a excepción de pequeño periodo durante la Segunda República, siendo ministra de sanidad Federica Montseny, no es hasta 1985, cuando se formula una ley que permite interrumpir el embarazo en 3 supuestos muy concretos, con unos plazos también muy concretos. La actual ley sigue, en términos generales, considerando ilegal el aborto, ya que se mantiene en el código penal, lo que constituye una agresión a los derechos humanos de las mujeres, a su derecho a decidir sobre lo más básico, su cuerpo, y sobre lo más general, su vida. En el caso de las más jóvenes, desde el 23 de septiembre de 2015 está en vigor la reforma de la Ley 2/2010 que introduce, que solo se llevará a cabo el aborto con el consentimiento de los progenitores.

Por otro lado, la salud sexual y reproductiva constituye un capítulo minusvalorado en la sanidad pública, que dedica escasísimos recursos a la atención de esta faceta de la vida de las personas.

Los métodos anticonceptivos quedan fuera de la sanidad pública, los preservativos lo han estado siempre y desde el 1 de agosto de 2013, se excluyen también las pastillas anticonceptivas bajo el argumento de “sostenibilidad y de optimización de recursos”, a pesar de que eran utilizadas por más de un millón de mujeres.

Estas medidas evidencian cuáles son los intereses del capitalismo y a quiénes afectan estos recortes, claramente a las trabajadoras.

 

El aborto no es un derecho en las sociedades capitalistas. Es un negocio. La mayoría de interrupciones de embarazos (IVE) se han externalizado y se llevan a cabo en centros privados en nuestro país, no porque la sanidad pública no pueda asumirlos y realizarlos, sino porque el negocio del aborto está al servicio del capitalismo, que reparte las ganancias con la sanidad privada. Incluso aunque el aborto sea ilegal, las mujeres de alto nivel socio económico tienen a su alcance, siempre han tenido, el dinero y estos mismos centros privados para interrumpir el embarazo, sin condiciones, sin plazos, ni preguntas; mientras las mujeres de las capas populares deben enfrentar la decisión de llevar a término un embarazo no deseado o arriesgar sus vidas en un aborto inseguro e ilegal.

Parir es un derecho, nunca una imposición arbitraria. Que no moralicen con nuestro “deber” de parir. Nunca lo reconoceremos ni aceptaremos sus hipócritas argumentos. Reivindicamos el derecho al abor to gratuito y seguro, sin impedimentos ni supervisiones. Con el respeto que nuestra clase y nuestro género merecen.

La defensa del derecho al aborto libre y gratuito, en la sanidad pública y sin objeción de conciencia, constituye la verdadera garantía del respeto a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, ya que lo que sigue estando en juego es la libertad de las mujeres, especialmente de las trabajadoras, respecto de su cuerpo, de su maternidad y de su vida. 

PARIR ES UN DERECHO, NO UNA IMPOSICIÓN.

POR UN ABORTO LIBRE, GRATUITO, EN LA SANIDAD PÚBLICA.

NO SOMOS APARATOS REPRODUCTIVOS AL SERVICIO DEL CAPITAL