EL PARTIDO DEL TRABAJO DE BÉLGICA (PTB) INFORMA DEL CIERRE DE LA FACTORÍA DE FORD EN GENK

Nuestros camaradas nos informan que van a destruirse más de 10.000 puestos de trabajo en la zona, entre directos e indirectos.

El Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) nos hace llegar una declaración sobre el cierre de la factoría de la empresa automovilística Ford situada en la ciudad belga de Genk (Limburg).

Nuestros camaradas nos informan que van a destruirse más de 10.000 puestos de trabajo en la zona, entre directos e indirectos.

Se profundiza así la pérdida de puestos de trabajo en dicha región, después del cierre de las minas de carbón hace 20 años.

Igualmente, con el cierre de la factoría de Ford, los trabajadores y las trabajadoras del sector del automóvil siguen siendo víctimas de la crisis estructural del sistema capitalista que está azotando al pueblo trabajador belga, pues en 2010 fue la plana de Opel sita en Amberes la que cerró, perdiéndose 2600 puestos de trabajo.

De nada han servido los esfuerzos realizados por la plantilla en los últimos convenios colectivos, con el fin de asegurar el futuro de la planta, mientras que los beneficios para los accionistas de Ford han sido enormes en los 50 años que Ford ha estado instalada en Genk, obteniendo además importantes subvenciones estatales.

Para el PTB, debido al dinero público que el estado belga ha derivado en todo este tiempo a Ford, y a los enormes beneficios obtenidos a costa del sudor de la clase trabajadora, la exigencia que realizan a las autoridades es la del decomiso inmediato de la planta, pues realmente es a los trabajadores y a las trabajadoras a quien pertenece.

Desde el PCPE nos unimos a las reivindicaciones que hacen nuestros camaradas belgas, y apoyamos todas y cada una de las luchas que los trabajadores y las trabajadoras de la factoría de Ford de Genk realicen para exigir sus derechos.

Recordamos a la vez que los intereses de la clase obrera mundial son los mismos, por lo que el hecho de que la producción de la factoría belga pase a derivarse a la que Ford tiene en Almussafes (Valencia) no debiera suponer sino un aviso a la plantilla de la planta española de lo que puede ocurrir llegado un momento si la dirección de Ford decide que sus beneficios pueden elevarse en otro lugar, y deslocalizar así la producción.

Nada más lejos de la intención de los capitalistas, representados en este caso por los accionistas y directivos de Ford, que intentar satisfacer las necesidades de la clase obrera. Su único interés es el de obtener las mayores ganancias para una minoría explotadora. Por lo tanto, quienes ahora anuncian con alborozo la instalación en Almussafes de un aumento de la carga de trabajo en la factoría de Ford, son los mismos que dejan en la calle a más de 6000 trabajadores y trabajadoras belgas, y quienes no dudarán en enviar al paro a los trabajadores y las trabajadoras de la planta de Almussafes, o reducir drásticamente sus derechos laborales, si con eso siguen engordando sus beneficios.


Este caso muestra claramente la incapacidad del capitalismo por satisfacer las necesidades del pueblo trabajador. Sólo derribando la actual dictadura del capital se impedirá que se trate de enfrentar a los trabajadores y las trabajadoras de los distintos países. Sólo el poder obrero y popular, sólo el Socialismo y el Comunismo, con la planificación democrática y la gestión obrera de la producción, satisfará las condiciones de trabajo y de vida de los pueblos.