Declaración del Partido Tudeh de Irán

 

A continuación, atendiendo a la petición de los camaradas del Partido Tudeh de Irán, publicamos este comunicado que analiza recientes incidentes de guerra donde se han visto implicadas fuerzas iraníes:

 

 

Declaración del Partido Tudeh de Irán

Las políticas aventureras de Estados Unidos y la reacción regional suponen serias amenazas a la soberanía nacional de Irán y a la lucha de las fuerzas patrióticas y amantes de la paz en Irán opuestas al mandato teocrático del Supremo Líder Religioso.

Tras la visita de Donald Trump a Arabia Saudí el pasado 20 de mayo de 2017, Oriente Medio y la zona del Golfo Pérsico están siendo de nuevo testigos de una escalada de tensión que podría suponer un aumento en la desestabilización de la seguridad de la región al tiempo que también puede traer consecuencias peligrosas y destructivas par nuestro país. Las amenazas y las palabras beligerantes del reaccionario Ministro de Defensa saudí , quien declaró que “trabajaremos para que la guerra se produzca en Irán”, fueron inmediatamente seguidas del primer ataque terrorista perpetrado por Daesh en la capital de nuestro país. Rex Tillerson, Secretario de Estado de Estados Unidos, también mencionó en uno de sus discursos más recientes el apoyo de su país a un “cambio de régimen en Irán”.

Entre las señales que demuestran la escalada de tensión en la zona destacan los recientes ataques llevados a cabo por tercera vez por parte de fuerzas estadounidenses contra las fuerzas paramilitares respaldadas por el IRGC (Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica) de Irán que en la actualidad realizan operaciones en las regiones del este de Siria. También, el pasado 18 de junio y en respuesta al ataque terrorista perpetrado por el Daesh en Teherán – denominado “el primer estallido”, por Ali Khamenei – la Guardia Revolucionaria disparó seis misiles de medio alcance sobre posiciones de Daesh en la zona de Deir-al- zour, en el este de Siria. Razeman Sharif, portavoz de la Guardia, fue muy claro en sus palabras: “Los que desde la esfera regional e internacional están apoyando a las fuerzas terroristas deben tomar en cuenta el mensaje de alerta que supone este ataque con misiles”. Hassan Rouhani, Presidente de Irán, apoyando plenamente el ataque con misiles realizado por la guardia del régimen teocrático, declaró que dicho lanzamiento es “una decisión colectiva del Consejo de Seguridad Nacional”. Sin embargo, altos mandos de la Guardia Revolucionaria manifestaron que dicha operación fue llevada a cabo por decisión de Khamenei, el líder religioso supremo.

La política exterior de Estados Unidos durante la administración Obama en lo concerniente a Irán, tomaba en consideración la posición y el papel especial que podía jugar la República Islámica de Irán en el “Nuevo Plan para Oriente Medio”, cuyo principal resultado fue la coexistencia pacífica entre el régimen teocrático de Irán y la hegemonía de los Estados Unidos en la región – dentro del marco de relaciones de la JCPOA y con la ayuda de cierta atenuación en las sanciones financieras impuestas a Irán por el Departamento del Tesoro de EEUU. De acuerdo con esta fórmula, la administración americana había trazado el alcance y los límites específicos con los que definir las actuaciones y el alcance de las actividades militares y diplomáticas de la República Islámica de Irán, a través de la diplomacia y dentro del marco de la “contención multilateral” entre los poderes regionales. Sin embargo, las actuales pruebas sugieren que la Administración Trump está presionando para imponer nuevas condiciones y para llevar a cabo cambios específicos en este marco. Concretamente, estos suponen la reducción del papel y el peso del régimen iraní en el desarrollo de la región a favor de los intereses de Arabia Saudí. En este contexto, las recientes referencias de Tillerson a una “cambio pacífico del régimen” en Irán deben ser contempladas desde un doble ángulo en referencia a las nuevas tácticas de Estados Unidos.

1.- Revitalizar el fracasado proyecto de “crear alternativas” que actúen como “oposición al régimen” empleando algunas de las fuerzas que se oponen al régimen teocrático y que son claramente favorables a Estados Unidos en el plano político, como los monárquicos y la Organización de los Muhadines del Pueblo (MEK).

2.- Implementar una diplomacia agresiva con la que hacer posible un aumento de la política de seguridad en la región mediante la agitación de las tensiones entre Irán y Arabia Saudí bajo la excusa de la “lucha contra el terrorismo” y mediante la creación de de divisiones entre los países de la región bajo l pretexto de la confrontación entre chiitas y sunitas.

Debe destacarse que contrariamente a lo expresado por Donal Trump en repetidas ocasiones durante su campaña electoral, aún no ha tocado el JCPOA y, de la misma forma, ha bloqueado el proceso de suspensión de las sanciones contempladas por el JCPOA. La continuidad del JCPOA es, claramente, un asunto de la mayor importancia para Irán, y Donald Trump es consciente de que en sus negociaciones con Irán, el JCPOA – en paralelo con la posibilidad de imponer duras sanciones económicas contra nuestro país – constituye una importante ventaja para él. A pesar de que, al menos en la superficie, las palabras y los hechos de Trump son a menudo caóticos, se ha producido una tendencia coherente hacia la protección y la continuación de la autocracia tanto dentro como fuera de las fronteras de Estados Unidos. Es un hecho evidente que las políticas de la actual administración norteamericana han sido diseñadas sobre las líneas de las políticas más reaccionarias de este país durante las últimas cuatro décadas, y que como tales están siendo respaldadas por los círculos más extremistas entre los neoconservadores y los belicistas.

En lo que concierne a Oriente Medio, se puede afirmar que las mencionadas tácticas de de Trump en relación con nuestro país indican una continuación de las políticas imperialistas y de intromisión en los procesos que determinan el futuro y el destino de nuestra nación. Estas políticas agresivas y destructivas hacia nuestro país están siendo configuradas por una de las facciones más peligrosas de la extrema derecha americana. Todo esto coincide con la posición del régimen teocrático de Irán que, en contraste con su ataque con miles y su retórica presuntuosa, ha puesto a nuestro país en la más débil situación internacional y política.

Algunos de los reformistas asociados al estado y las fuerzas de la izquierda “transformada” declaran que ya no existe tal cosa como la “política imperialista norteamericana”. Y después de que Donald Trump accediera su cargo algunos llegaron a la conclusión – en medio de su engañoso discurso – de que la presidencia de Trump podría representar una “oportunidad histórica”. Promovieron la idea de que alguno de los slogans de Trump como “América primero” mostraban que el nuevo presidente no estaba inclinado, y no creía, en la continuación de las políticas de dominación - ¡de forma que deberíamos aprovechar esta oportunidad en beneficio de Irán! Ahora, los hechos objetivos demuestran que esos anales suponen o bien una falta de experiencia política o, peor aún, un peligroso tipo de pensamiento que niega la urgencia de la defensa de la soberanía nacional enfrentada a la política de acoso de Estados Unidos, actitud que califican de izquierdista además de obsoleta. La salvaguardia de la hegemonía mundial de Estados Unidos, y particularmente en la región de Oriente Medio, siempre ha sido prioritaria para todos los presidentes de Estados Unidos.

El Partido Tudeh de Irán ha evaluado la elección y el ascenso al poder de Trump, sus slogans y su política, como una serie de hechos de gran importancia en lo concerniente a la paz y a los intereses de todos los países del mundo. Nuestra preocupación no solo tiene que ver con la inexperiencia, el narcisismo y lo impredecible de Trump. Creemos que la llegada de Trump a la presidencia fue un movimiento calculado de los belicistas y los más destacados miembros de la extrema derecha para movilizar a las más peligrosas y reaccionarias fuerzas de la extrema derecha mundial. La estructura de poder de la administración Trump – similar a la estructura de poder piramidal del régimen teocrático e islámico de Irán – consiste en la unión de elementos peligrosos convencidos de que la guerra es un medio para solucionar problemas mayores. Las crisis del gobierno iraní son resultado de la contradicción entre sus intereses económicos y las exigencias de mayor libertad por parte de nuestra nación. Esta es una contradicción que se expande manera permanente, llevando al régimen iraní de una crisis a otra aún mayor. Tanto Khamenei como Trump son líderes engañosos que mentirían a sus pueblos con tal de permanecer en el poder. Ambos recurrirían a cualquier opción para superar las crisis que deben afrontar, desde negociaciones a puerta cerrada en relación a temas de interés público hasta el incremento de tensiones y el fomento de conflictos militares, ya sean estas guerras locales o enfrentamientos directos. Cualquiera de esas alternativas por las que puedan optar son gravemente peligrosas y supondrían un desastre para nuestro país, para nuestro pueblo y para toda la región.

Oriente Medio y nuestro país han entrado en una situación muy peligrosa. Factores externos de alto potencial destructivo amenazan seriamente la paz, la soberanía nacional y la economía de nuestro país. En el ámbito doméstico, la armonización de las políticas reformistas asociadas al régimen con aquellas que desarrolla el Líder Religioso Supremo – las mismas que muestran su apoyo al reciente lanzamiento de misiles y que corean sloganes vacíos con los que manejar a la opinión pública – indican que en caso de producirse una situación que amenace los intereses nacionales, las fuerzas reformistas cercanas al estado no se opondrían a las órdenes del Líder Religioso supremo ni a las de su aparato represivo – la IRGC. No olvidemos que hace solo unas semanas – a fin de animar el proceso electoral con el propósito de garantizar la continuidad del régimen – Hassan Rohuani empleó palabras muy duras en sus apasionadas críticas al lanzamiento de misiles por parte de la IRGC. Sin embargo, vemos ahora que el gobierno de Rouhani – de nuevo movido por el oportunismo del momento o debido a su conveniencia política- apoyan el lanzamiento de misiles al tiempo que los medios de comunicación reformistas alaban en sus portadas a la Guardia de la dictadura teocrática.

Una vez más el Partido Tudeh declara de manera inequívoca que los asuntos que afectan al desarrollo de la región y a países que tienen un especial significado para la gente de nuestro país debido a lazos nacionales, étnicos, históricos y de vecindad, pueden y deben ser contemplados con seriedad y eficacia por medio de vías pacíficas y multilaterales, dentro del marco de las Naciones Unidas y otras organizaciones, dejando a un lado las amenazas, los insultos y los sloganes vacíos.

Las fuerzas patrióticas y progresistas de nuestro país no deben permitir que las políticas y las prácticas intervencionistas de Estados Unidos, las concesiones a costa de nuestro pueblo obtenidas en reuniones a puerta cerrada o el recurso a las tensiones y los conflictos militares, ya sea por medio de guerras regionales o de enfrentamientos directos, decidan el destino de nuestra nación. El Partido Tudeh de Irán llama a las fuerzas patrióticas y progresistas a unirse en la cooperación por la defensa de la paz en Oriente Medio y por la soberanía nacional de Irán.