25 de Octubre 2014

A la clase obrera de Cataluña

 

El PCPC como miembro de la Plataforma en Defensa del Sindicalismo de Clase suscribe lo siguiente manifiesto e invita a todo el mundo a las próximas convocatorias:

Domingo, 23 de noviembre, a las 10h a la *Parroquia de Santo *Medir de Barcelona (C/ Constitución, 17): acto en el día del aniversario de las Comisiones Obreras por la recuperación del sindicalismo de clase

A la clase obrera de Cataluña

El año 1964, ya hace cincuenta años, se constituyó la comisión obrera central de Barcelona, por parte de unos centenares de trabajadores, enlaces sindicales, jurados de empresa (cómo se denominaban entonces) que la propia experiencia de lucha, en defensa de las reivindicaciones de la clase obrera, trajo la necesidad de organizarse al sí y al margen de la organización sindical franquista.

Diversidad de puntos de vista, de opiniones partidarias y de creencias religiosas se reunieron para apoyar activo a un proyecto emancipador, que partiendo de la lucha por la defensa de los intereses inmediatos de la clase obrera miraba mucho más allá y así se definía como movimiento socio-político.

 


El consenso de los reunidos el 1964 se afianzaba en los principios de la independencia verso los partidos políticos y la voluntad de no ser correa de transmisión de cabeza de ellos, pero reuniendo las diferentes sensibilidades políticas representativas de los trabajadores de Cataluña.

Se tenía como principio fundamental la igualdad basada en la solidaridad de clase, el internacionalismo proletario, el pleno respeto por las opiniones minoritarias y el derecho de toda persona a ser elegida y revocada en cualquier de los cargos de responsabilidad. El espíritu democrático, ético, tenía su raíz al viejo medio de la clase obrera, particularmente mediante las asambleas de trabajadores.

Esta manera de hacer, portada a la práctica en los centros de trabajo y al conjunto del movimiento asociativo, posibilitó la consolidación de las comisiones obreras tanto en las empresas como a los centros de estudio. Todo esto en un contexto de represión en plena dictadura franquista.

El llamado pacto interclasista para la transición entre franquistas, burguesía liberal y aristocracia obrera, concretado en los Pactos de la Moncloa, inició un proceso de involución en todos los órdenes de la vida social, económica y política, co-responsabilizando la clase obrera en la recuperación de los beneficios capitalistas. A cambio de esto, se emprendió una política de subvenciones a las centrales sindicales tuteladas (CCOO y UGT) y una integración de los dirigentes políticos de la llamada izquierda dentro del sistema.

Antes de esta derrota de la clase obrera, obtenida con la colaboración mencionada, las reivindicaciones no eran solamente económicas, sino sociales y políticas, en contra de la discriminación por razón de raza o sexo, la exigencia de reducción del tiempo de trabajo, gratuidad de la enseñanza (incluido el universitario), la limitación de los precios de los alquileres, socialización del suelo para evitar la especulación y el rechazo a los planes de austeridad que avocaban al paro miles de personas y congelaba los salarios.

La carencia de respuesta a los permanentes ataques del capitalismo ha traído como resultado seis millones de personas paradas al Estado Español y ochocientos mil en Cataluña y otro tanto trabajando en condiciones de precariedad, recortes salariales, desintegración de la negociación colectiva y el retroceso en todo tipo de medidas sociales.

Aún así, hombres y mujeres conscientes de la necesidad de luchar para hacer frente a esta ofensiva del capital se movilizan. Pero a cada movilización hay decenas de detenidos, el precio del transporte público se incrementa sin cesar, la especulación urbanística es el pan de cada día, los alquileres son inasequibles, los salarios están congelados o rebajados, se incrementan las jornadas de trabajo, se han impuesto las dobles escaleras salariales, se han incrementado las tasas universitarias negando así el derecho a la educación de mucha juventud obrera.

Y así como hace cincuenta años la burocracia sindical franquista empezó a tambalear debido a la intensificación de la lucha de clases, hoy las nuevas burocracias sindicales también empiezan a tambalear a pesar de sus esfuerzos para mantener la paz social comprometida a cambio del mantenimiento de los privilegios de una minoría de llamados cuadros sindicales bien aposentados.

Así como hace cincuenta años se articuló la lucha obrera desde dentro del sindicato vertical y desde fuera, hoy, a pesar de que en condiciones diferentes, igualmente se tiene que articular la lucha de las personas con conciencia de clase desde dentro de las centrales sindicales mayoritarias comprometidas con el gobierno y la patronal, y desde fuera con una muchedumbre de fuerzas que reúnan delegados sindicales, trabajadores en activo, parados, de la industria y de los servicios, de las empresas grandes y pequeñas y estudiantes tanto de secundaria como universitarios.

Volver a traer la lucha de clases por todas partes, a los centros de trabajo, de estudio, a los barrios y poblaciones y saber ligar los intereses inmediatos de la clase obrera con los fundamentales, diciendo las cosas por su nombre: no habrá mejora para la clase obrera dentro del sistema capitalista y, por lo tanto, se tiene que ligar la lucha por las mejoras salariales y contractuales con la lucha por un tipo de sociedad diferente, la lucha por el socialismo, por una sociedad libre de la explotación entre las personas y de la apropiación privada de los medios fundamentales de producción.

Por eso, hoy, hagamos nuestros unos principios que configuraron el nacimiento de las comisiones obreras en Cataluña, entre ellos y principalmente, reencontrar la unidad de los trabajadores y paralelamente a esto situar la solidaridad obrera como eje central de la articulación del actual movimiento obrero.
Hoy, como hace cincuenta años, las libertades formales están coartadas tanto por la Ley de Partidos como por la Ley de Seguridad Ciudadana. Las libertades reales, es decir el control de la economía en su conjunto y el control de los sistemas productivos en el ámbito de empresa se han dejado en manso de legisladores corruptos y capitalistas.

Y, hoy, la clase obrera de Cataluña no puede restar a remolque de la burguesía en cuanto a la exigencia del derecho a la autodeterminación. Este es un derecho inalienable que la burguesía utiliza solamente en momentos determinados para conseguir una mayor tasa de beneficio. Para nosotros es una realidad que tenemos que defender como principio de libertad y para hacer frente a los intentos de división de los trabajadores según su lengua o su origen.

Por todo esto DECLARAMOS:

Que el sistema capitalista, por su naturaleza, es antagónico a los intereses de la clase obrera y a la mayoría de la humanidad y se tiene que luchar para conseguir un nuevo modelo de convivencia basado en el socialismo.

Queremos que la experiencia acumulada por miles de personas luchadoras durante el franquismo, en la llamada transición y que siguen luchando en la actualidad no se borre. Queremos transmitirla lo más fielmente posible, con todos nuestros aciertos y errores, a las generaciones actuales y futuras de trabajadores y trabajadoras: las cosas que hemos hecho más o menos bien porque las mejoren, y los errores, que seguramente son muchas, que las puedan corregir y se puedan ir poniendo los fundamentos del que tendría que ser una organización obrera útil para afrontar los problemas que tenemos hoy en día.

Reiterar la plena vigencia de los principios que caracterizaron el nacimiento de las primeras comisiones obreras y su carácter de clase, asambleario, participativo, democrático, independiente, libre de subvenciones gubernamentales y empresariales, generador de comunidad y cultura solidaria como semilla de un nuevo sistema social.

Desmarcarnos de las guerras imperialistas, de la OTAN y de las estructuras imperiales europeas.

Y por eso LLAMAMOS:

A los trabajadores y trabajadoras de Cataluña, tanto si están afiliados a las centrales sindicales cómo si no están, a emprender de nuevo el camino de la unidad obrera tanto en la acción como en la solidaridad y como en la perspectiva del camino hacia una unidad que, respetando la diversidad, reúna a la mayoría del proletariado catalán.



Plataforma en Defensa del Sindicalismo de Clase

 

 

CATALÀ

 

A la classe obrera de Catalunya



l PCPC com a membre de la Plataforma en Defensa del Sindicalisme de Classe suscriu el següent manifest i convida a tothom a les properes convocatòries:

    Diumenge, 23 de novembre, a les 10h a la Parroquia de Sant Medir de Barcelona (C/ Constitució, 17): acte en el dia de l’aniversari de les Comissions Obreres per la recuperació del sindicalisme de classe

A la classe obrera de Catalunya

L’any 1964, ja fa cinquanta anys, va constituir-se la comissió obrera central de Barcelona, per part d’uns centenars de treballadors, enllaços sindicals, jurats d’empresa (com s’anomenaven aleshores) que la pròpia experiència de lluita, en defensa de les reivindicacions de la classe obrera, va portar la necessitat d’organitzar-se al sí i al marge de la organització sindical franquista.

Diversitat de punts de vista, d’opinions partidàries i de creences religioses es van aplegar per tal de donar suport actiu a un projecte emancipador, que partint de la lluita per la defensa dels interessos immediats de la classe obrera mirava molt més enllà i així es definia com a moviment sociopolític.
El consens dels reunits el 1964 s’afermava en els principis de la independència vers els partits polítics i la voluntat de no ser corretja de transmissió de cap d’ells, però aplegant les diferents sensibilitats polítiques representatives dels treballadors de Catalunya.

Es tenia com a principi fonamental la igualtat basada en la solidaritat de classe, l’internacionalisme proletari, el ple respecte per les opinions minoritàries i el dret de tota persona a ser elegida i revocada en qualsevol dels càrrecs de responsabilitat. L’esperit democràtic, ètic, tenia la seva arrel al vell mig de la classe obrera, particularment mitjançant les assemblees de treballadors.

Aquesta manera de fer, portada a la pràctica als centres de treball i al conjunt del moviment associatiu, va possibilitar la consolidació de les comissions obreres tant en les empreses com als centres d’estudi. Tot això en un context de repressió en plena dictadura franquista.

L’anomenat pacte interclassista per a la transició entre franquistes, burgesia liberal i aristocràcia obrera, concretat en els Pactes de la Moncloa, va iniciar un procés d’involució en tots els ordres de la vida social, econòmica i política, co-responsabilitzant la classe obrera en la recuperació dels beneficis capitalistes. A canvi d’això, es va endegar una política de subvencions a les centrals sindicals tutelades (CCOO i UGT) i una integració dels dirigents polítics de l’anomenada esquerra dins el sistema.

Abans d’aquesta derrota de la classe obrera, obtinguda amb la col·laboració esmentada, les reivindicacions no eren solament econòmiques, sinó socials i polítiques, en contra de la discriminació per raó de raça o sexe, l’exigència de reducció del temps de treball, gratuïtat de l’ensenyament (inclòs l’universitari), la limitació dels preus dels lloguers, socialització del sòl per evitar l’especulació i el rebuig als plans d’austeritat que avocaven a l’atur milers de persones i congelava els salaris.

La manca de resposta als permanents atacs del capitalisme ha portat com a resultat sis milions de persones aturades a l’Estat Espanyol i vuit-cents mil a Catalunya i un altre tant treballant en condicions de precarietat, retallades salarials, desintegració de la negociació col·lectiva i el retrocés en tota mena de mesures socials.

Tot i així, homes i dones conscients de la necessitat de lluitar per fer front a aquesta ofensiva del capital es mobilitzen. Però a cada mobilització hi ha desenes de detinguts, el preu del transport públic s’incrementa sense parar, l’especulació urbanística és el pa de cada dia, els lloguers són inassequibles, els salaris estan congelats o rebaixats, s’incrementen les jornades de treball, s’han imposat les dobles escales salarials, s’han incrementat les taxes universitàries negant així el dret a l’educació de molta joventut obrera.

I així com fa cinquanta anys la burocràcia sindical franquista va començar a trontollar a causa de la intensificació de la lluita de classes, avui les noves burocràcies sindicals també comencen a trontollar malgrat els seus esforços per mantenir la pau social compromesa a canvi del manteniment dels privilegis d’una minoria d’anomenats quadres sindicals ben aposentats.

Així com fa cinquanta anys es va articular la lluita obrera des de dins el sindicat vertical i des de fora, avui, tot i que en condicions diferents, igualment s’ha d’articular la lluita de les persones amb consciència de classe des de dins les centrals sindicals majoritàries compromeses amb el govern i la patronal, i des de fora amb una munió de forces que apleguin delegats sindicals, treballadors en actiu, aturats, de la indústria i dels serveis, de les empreses grans i petites i estudiants tant de secundària com universitaris.

Tornar a portar la lluita de classes arreu, als centres de treball, d’estudi, als barris i poblacions i saber lligar els interessos immediats de la classe obrera amb els fonamentals, dient les coses pel seu nom: no hi haurà millora per a la classe obrera dins del sistema capitalista i, per tant, s’ha de lligar la lluita per les millores salarials i contractuals amb la lluita per un tipus de societat diferent, la lluita pel socialisme, per una societat lliure de l’explotació entre les persones i de l’apropiació privada dels mitjans fonamentals de producció.

Per això, avui, fem nostres uns principis que van configurar el naixement de les comissions obreres a Catalunya, entre ells i principalment, retrobar la unitat dels treballadors i paral·lelament a això situar la solidaritat obrera com a eix central de l’articulació de l’actual moviment obrer.
Avui, com fa cinquanta anys, les llibertats formals estan coartades tant per la Llei de Partits com per la Llei de Seguretat Ciutadana. Les llibertats reals, és a dir el control de l’economia en el seu conjunt i el control dels sistemes productius en l’àmbit d’empresa s’han deixat en mans de legisladors corruptes i capitalistes.

I, avui, la classe obrera de Catalunya no pot restar a remolc de la burgesia pel que fa a l’exigència del dret a l’autodeterminació. Aquest és un dret inalienable que la burgesia utilitza solament en moments determinats per tal d’aconseguir una major taxa de benefici. Per a nosaltres és una realitat que hem de defensar com a principi de llibertat i per fer front als intents de divisió dels treballadors segons la seva llengua o el seu origen.

Per tot això DECLAREM:

Que el sistema capitalista, per la seva naturalesa, és antagònic als interessos de la classe obrera i a la majoria de la humanitat i s’ha de lluitar per aconseguir un nou model de convivència basat en el socialisme.

Volem que l’experiència acumulada per milers de persones lluitadores durant el franquisme, en l’anomenada transició i que segueixen lluitant en l’actualitat no s’esborri. Volem transmetre-la el més fidelment possible, amb tots els nostres encerts i errades, a les generacions actuals i futures de treballadors i treballadores: les coses que hem fet més o menys bé perquè les millorin, i les errades, que segurament són moltes, que les puguin corregir i es puguin anar posant els fonaments del que hauria de ser una organització obrera útil per afrontar els problemes que tenim avui en dia.

Reiterar la plena vigència dels principis que van caracteritzar el naixement de les primeres comissions obreres i el seu caràcter de classe, assembleari, participatiu, democràtic, independent, lliure de subvencions governamentals i empresarials, generador de comunitat i cultura solidària com a llavor d’un nou sistema social.

Desmarcar-nos de les guerres imperialistes, de l’OTAN i de les estructures imperials europees.

I per això CRIDEM:

Als treballadors i treballadores de Catalunya, tant si estan afiliats a les centrals sindicals com si no hi estan, a endegar de nou el camí de la unitat obrera tant en l’acció com en la solidaritat i com en la perspectiva del camí cap a una unitat que, respectant la diversitat, aplegui a la majoria del proletariat català.

 

Plataforma en Defensa del Sindicalisme de Classe