27 de Mayo 2017

El PCPE en Murcia con los jornaleros

 

La situación en el campo de la Región de Murcia se muestra insostenible.

Durante estos últimos días han sido varios los conflictos que han estallado en el campo de la Región de Murcia debido a las condiciones infrahumanas a las que se está sometiendo a los y las jornaleras. Primero alzaron la voz los 300 trabajadores del Grupo Lucas, situado en El Raal, seguidos de los 600 de Perichán, situada en Mazarrón.

La situación que describen nos recuerda a otros tiempos: jornadas de 15-17 horas, cotizaciones de menos horas de las trabajadas, falta de recursos sanitarios para accidentes, etc.

¿Cuáles son los elementos del capitalismo que han propiciado esta situación? Para empezar la cada vez mayor presencia de las Empresas de Trabajo Temporal (ETT), en este caso de Más Empleo 2007, que prácticamente han monopolizado el empleo en condiciones de mayor explotación, incluso superando las cotas de la legislación burguesa, y el empleo de alta rotación, es decir, donde las y los empleados están contratados durante un corto período de tiempo. Como podemos imaginar, el empleo en el campo es uno de los principales caladeros para estos parásitos.

Además, la preferencia de contratación de población inmigrante se da por el mayor desconocimiento de la legislación laboral y la amenaza siempre presente de, tras no encontrar empleo por no aceptar estas condiciones extremas, dar con sus huesos en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) o ser devueltos a sus países de origen.

Vemos así cómo el capital se aprovecha de nuestros y nuestras hermanas de clase según su origen para obtener la mayor cantidad posible de ganancias mientras los grupos fascistas pagados de sus bolsillos hacen uso del racismo y la xenofobia como distracción del empeoramiento de nuestras condiciones de vida.

Queremos denunciar también la connivencia de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en la Región de Murcia en toda esta situación.

Por último señalamos que la estrategia del capitalismo es, indudablemente, la extensión de estas condiciones laborales a toda la clase obrera, a nivel estatal e internacional, para sumirnos en la pobreza más mísera para que la burguesía viva en la mayor opulencia. Su intención no es volver a las condiciones del capitalismo del siglo XIX, como pregona la socialdemocracia, sino de imponernos las del capitalismo del siglo XXI.

¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!