19 de Enero 2017

¡Cala La Mosca no se toca!

 

Cala Mosca, el último espacio virgen de la costa oriolana, vuelve a ser tema de actualidad. Y por desgracia no porque la administración haya llegado a una solución para proteger la zona. Ante la inoperancia de la Generalitat Valenciana, el goberno local de Orihuela (PP-Ciudadanos) ha reabierto el expediente de modificación del proyecto de urbanización con el objetivo de dar vía libre a la constructora Gomendio para iniciar la obra.

De esta forma, el equipo de gobierno, demuestra para quiénes gobiernan y a qué intereses obedecen. Habiendo familias trabajadoras sin casas y casas sin gente, la prioridad de nuestro ayuntamiento es la de facilitarle el negocio a la constructora. Buscando una salida a la crisis capitalista para los empresarios y dejando de lado a las familias obreras que son las que sufren las consecuencias de los desastres de los primeros.

La fórmula sigue siendo la de construir y especular, a toda costa. Pese a quien le pese y llevándose por delante lo que haga falta. Da igual si eso supone la destrucción completa de la costa oriolana, de especies protegidas como la Jarilla de Cabeza de Gato o si se emite el hecho de que por ahí pase la cañada real.

La destrucción de Cala mosca es un reflejo más de como las fuerzas políticas de la burguesía nada tienen que ofrecernos, ni la socialdemocracia de PSOE-Compromís-Podemos en la Generalitat, ni PP-Ciudadanos a nivel local. Continúan ahondando en los problemas que sufrimos desde hace décadas (corrupción, déficit de espacios libres, construcciones fuera de una lógica urbanística, destrucción del medio ambiente, urbanismo y dinero público al servicio de la patronal, etcétera). Sus políticas son propias del modelo capitalista y por tanto nada tienen que ganar los y las trabajadoras.

El pueblo de Orihuela debe continuar su lucha, con la mayor unidad y coordinación posible, frente a la clase capitalista y sus proyectos. Solo así salvaremos Cala mosca y conseguiremos un futuro próspero y sostenible para nuestra ciudad.

¡Cala Mosca no se toca!

¡No al negocio para la burguesía parasitaria!