
El 3 de octubre, Día Internacional de Acción de la Federación Sindical Mundial (FSM), representa un hito en la historia del movimiento obrero internacional. Desde una posición leninista, este aniversario no es solo una conmemoración, sino un recordatorio de la necesidad de la lucha de clases revolucionaria y la organización internacionalista contra la explotación capitalista. La FSM, fundada en 1945, encarna principios alineados con el pensamiento de Lenin: la denuncia del sindicalismo de pacto social, el antiimperialismo y solidaridad de clase transnacional.
La FSM como instrumento de lucha proletaria
El sindicalismo debe trascender el economicismo, la mera lucha por mejoras salariales, y convertirse en un brazo político de las masas trabajadoras.
La Federación Sindical Mundial, desde sus orígenes, adopto este enfoque:
Rechazo al reformismo oportunista: Mientras los sindicatos de pacto social colaboran con la burguesía, la FSM denuncia la explotación como inherente al capitalismo y aboga por su abolición.
Internacionalismo proletario: La FSM practica este principio desde el apoyo de las luchas contra el imperialismo en Palestina, Cuba y Venezuela hasta su presencia en infinidad de rincones del planeta en defensa de las masas trabajadoras.
Vanguardia obrera: La FSM actúa como un frente único que agrupa a trabajadores de 132 países, haciendo de la consigna proletarios de todo el mundo uníos, el eje central de su existencia, fomentando la conciencia de clase mediante formaciones políticas y sindicales, pero sobre todo desde la intervención sindical.
La crisis general ha exacerbado las contradicciones del capitalismo. Desde una óptica leninista, esta crisis es una oportunidad histórica para avanzar hacia la revolución. La FSM debe ser un eje vertebrador de dicha revolución nacional y mundial.
En lo inmediato y preciso se hace necesario una intervención cercana a lo práctico, desde las luchas por una educación laica de calidad, salud pública, empleo estable, pensiones dignas, y la firme negativa a gestionar la miseria capitalista, a la exigencia de ruptura con instituciones imperialistas como la OTAN, UE, BCE, el FMI y la OMC.
Denuncia del imperialismo: La FSM denuncia cómo los actuales 56 conflictos bélicos y las guerras en Ucrania y Oriente Medio sirven a intereses capitalistas, recordando la tesis de Lenin: «El imperialismo fase superior del capitalismo».
Por un octubre revolucionario.
El 3 de octubre debe impulsar la reconquista del sindicalismo como herramienta de transformación social. Como enseñó Lenin: «Sin teoría revolucionaria, no hay movimiento revolucionario». La FSM encarna esa teoría en acción.
Es necesaria la Afiliación a sindicatos de clase, desde la que desenmascarar a los sindicatos reformistas oportunistas que traicionan al proletariado y masas trabajadoras.
Es necesario radicalizar las luchas locales con perspectiva internacional
¡La lucha de clases es el camino!
¡Viva la FSM y el internacionalismo proletario!
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