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[Orihuela] La Guerra Sucia de la Transición franquista

febrero 26 @ 11:00 - 14:00

Algunos periodistas no se han rendido jamás

Rafael Gómez Parra, periodista, durante su paso por la Universidad Complutense donde estudió para Ingeniero de Telecomunicación, donde se afilió al Sindicato Democrático de Estudiantes y utilizó la revista de la Escuela para difundir el programa de estudiantil antifranquista.

De ahí pasó a la escuela de Periodismo, donde se afilió al Partido Comunista donde ejerció como secretario del Comité de Artes Gráficas, Prensa y Editoriales, colaborando estrechamente tanto en las luchas estudiantiles como en Comisiones Obreras, siendo el encargado de llevar a los periodistas extranjeros las noticias de las huelgas, especialmente de las de la Construcción que fueron las más fuertes entre 1968 y 1973.

En la Escuela de Periodismo, que estaba en los sótanos del Ministerio de Información y Turismo, como delegado estudiantil, votado en Asamblea, dirigió la primera huelga de los estudiantes de periodismo y editaron e imprimieron un periódico para informar del Juicio de Burgos, con las condenas a militantes de ETA.

Como responsable de los periodistas comunistas fue convocado por Santiago Carrillo en París para darle cuenta de la formación de la Junta Democrática en 1972, cuyo objetivo en ese momento era acabar con el régimen franquista y quitar el rey pelele.

Tras la detención de la Inter de Comisiones Obreras en el verano de 1972, entró a formar parte del nuevo órgano de coordinación del movimiento obrero –no sindicato- siendo el encargado de dar continuidad a la revista Gaceta de Derecho Social, que habían montado los abogados laboralistas y periodistas, así como llevar la solidaridad recogida en Madrid a las huelgas de Pamplona o Vitoria.

Por cierto, lo primero que hizo Marcelino Camacho, siguiendo las consignas de Carrillo, fue enviar en 1977 a su niño Antonio Gutiérrez a tomar por asalto la redacción de Gaceta de Derecho Social y convertirla en una gacetilla a su servicio, echando a todos los que la habían hecho posible durante el franquismo.

A partir de la Revolución de Abril en Portugal en 1974, la deriva del PCE de Carrillo hacia los acuerdos con los franquistas se hizo imparable y un grupo de comunistas, principalmente valencianos y madrileños, formaron la llamada Izquierda Comunista para intentar quitar a Carrillo desde dentro, cosa que se fue viendo imposible porque lo tenía todo muy amarrado.

El propio Carrillo prohibió a los abogados comunistas defender a los miembros del FRAP y de ETA que serían fusilados el 27 de septiembre de 1975, lo que provocó la marcha de muchos militantes del PCE.

En una carta que Rafael Gómez envió a la entonces secretaria del Comité Provincial de Madrid, Pilar Bravo –que luego sería gobernadora de Castellón ya en el PSOE- le comunicó que dejaba el PCE por haberse negado a defender a las víctimas del franquismo y por aceptar ya un acuerdo para la continuidad del franquismo y de la monarquía. Pilar Bravo contestó con un escueto : Ya volverás.

Desde entonces y ya en la Transición franquista, la mayor parte de los periodistas que habían militado en el PCE y en los demás grupos de izquierda fueron captados por el franquista Juan Luis Cebrián para hacer El País, colaborando todos ellos estrechamente en tratar de echar de la profesión a los periodistas que no aceptaban colaborar con los fascistas.

Rafael Gómez Parra fue cronista político en varios periódicos catalanes, que aún no aceptaban las consignas de Madrid, y en las revistas “Mundo”, “Actual” y “Gaceta Ilustrada” para juntarse en 1984 con otros periodistas y sacar el periódico Liberación, una cooperativa donde todo el mundo ganaba lo mismo desde la secretaria al director. La aventura solo duró ocho meses ante la imposibilidad de hacer frente a los gastos que impone un diario de gran tirada sin los apoyos de publicidad e institucionales con los que contaban los periódicos del régimen.

Junto a otros periodistas malditos trabajó durante diez años en la revista Interviú, donde colaboró en desentrañar los misterios de la guerra sucia del Batallón Vasco español y los GAL, y en la difusión de los grandes conflictos obreros de la reconversión industrial, cuando Felipe González destrozó el corazón industrial del país enviando al paro y a la desesperación a miles de trabajadores, lo que supuso un duro golpe al movimiento sindical.

A partir de los años 90 del siglo pasado los medios de comunicación se convierten en instrumentos directos del capital contra los ciudadanos en general y contra el movimiento obrero en particular. Y por eso hicimos “El Otro País”, gracias a un grupo de cooperativistas que decidieron no rendirse.

Detalles

Fecha:
febrero 26
Hora:
11:00 - 14:00

Organizador

PCPE

Local

Ateneo Socio-Cultural Viento del Pueblo
calle del Río, nº. 8, Bajo
Orihuela, Alicante España
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