Seguimos en la lucha con la plantilla de Maya.

Pasan los días y la plantilla de hombres y mujeres que componen Maya siguen en pie de lucha. En contra de lo que pensaba la patronal, la plantilla no ha aflojado un punto la lucha. La razón es sencilla: son consciente de que lo que está en juego no es cobrar uno o dos sueldos atrasados; lo que está sobre la mesa es su propio futuro y el de sus familias.


La crisis capitalista continúa agravándose día tras día y las consecuencias las estamos pagando los trabajadores y trabajadoras. Hoy la lucha puede tener los nombres y apellidos de la plantilla de Maya, igual que ayer respondió a los de Kalise, Panrico o Coca-Cola y, sin duda, mañana atenderá a otros nombres y otras caras.


Pero el resultado será el mismo: hombres y mujeres que, a pesar de haber entregado los mejores años de nuestra vida en beneficio de unos explotadores, el futuro que estos nos deparan es el paro y el hambre. Así es el capitalismo. Ni más ni menos.


“No sobran trajador@s, sobran l@s explotador@s”


Pero la plantilla de Maya tiene una gran ventaja. Un alto grado de conciencia de clase. Ser conscientes a carta cabal que, como dice una de sus consignas, “no hay, no hay otra manera que con la patronal o con la clase obrera”, supone no sólo la constatación de ese grado mayor de conciencia sino, y sobre todo, el aumento natural de su combatividad pues no esperan que la patronal les regale nada.
Ese grado de combatividad y esa conciencia de clase construida sobre la base de la asamblea de trabajadores y trabajadoras, como herramienta habitual de organización en el centro de trabajo, nos prometen que, aunque hubiera que cambiar la táctica, la estrategia de lucha sigue en pie.
Este sábado pasado, por situar un ejemplo, vivimos una nueva jornada de lucha en Las Palmas de Gran Canaria. Allí estábamos presentes, junto a la totalidad de la plantilla, tanto los CUO de Gran Canaria, como los CJC y el PCPC.


Para los y las comunistas estar con una plantilla que está en combate no es sólo una parte fundamental de nuestro trabajo político diario, es la forma de vida que queremos, que hemos elegido y la única que aceptamos y entendemos.


La mejor compañía que tienen los y las comunistas es la propia clase obrera.


“La lucha--como dicen--es hasta la victoria”. Y precisamente “hasta la victoria” contarán siempre con el apoyo y la admiración de los y las comunistas, pues su victoria es la de toda la clase obrera.