
El 19 de julio debe inscribirse en la memoria histórica de la clase obrera de los pueblos de España : es el día en que el pueblo trabajador, con las armas en la mano, respondió al Golpe de Estado contra la II República. Ha sido el XII Congreso del PCPE (abril de 2025) quien, por primera vez la sitúa en el lugar que ocupa y despliega una política en los diversos frentes de masas para asentarla.
Las jornadas de julio de 1936 son herramienta de combate para el presente. Porque el enemigo de entonces –la oligarquía terrateniente, la burguesía financiera y sus cómplices imperialistas– es el mismo que hoy se enquista en el Régimen monárquico de 1978. Extraer sus enseñanzas es una necesidad táctica y estratégica para derribar el bloque oligárquico-burgués que oprime a los pueblos de España.
1. LA VERDADERA REVOLUCIÓN DE 1936: FRENTE POPULAR Y PODER CENTRALIZADO
El 19 de julio, las organizaciones obreras y populares supieron leer el momento histórico. La II República, tras el triunfo del Frente Popular el 18 de febrero de 1936, se asentaba sobre una base antifascista, popular y soberana. La respuesta al alzamiento militar contra la II República no fue solo defensiva: fue ofensiva para preservar esa orientación y superar las limitaciones de las estructuras republicanas. La huelga general convocada por la UGT y la CNT pidiendo armas al gobierno de la II República, el papel de las milicias obreras y populares, así como el de la mayoría de la población escenificaron el saber situarse en la realidad a la clase obrera entre el 17 de julio, día de inicio del Golpe de Estado por las fuerzas reaccionarias, y el 19 de julio, donde la presión obrera frente a la incapacidad de la burguesía-nacional republicana consiguió el reparto de armas entre la población y la práctica paralización del Golpe de Estado, dando lugar a la guerra que finalizaría de forma trágica para los pueblos de España en 1939 con el triunfo de las fuerzas reaccionarias.
La única revolución posible en aquellas circunstancias fue la que se propuso:
– Construir un poder centralizado, para restaurar el Estado bajo la orientación del Frente Popular.
– Forjar un bloque antifascista cohesionado, sin fracturas internas.
– Crear un ejército popular con mando único.
– Desarrollar una industria de guerra para ganar la guerra
Cualquier otra “revolución social” que, desde el sectarismo o el espontaneísmo, atacara la retaguardia republicana, no hizo sino favorecer a la reacción y servir a los intereses de las burguesías inglesa y francesa, que temían más a una España popular y antifascista que a los propios Hitler y Mussolini. Esa lección debemos grabarla a fuego: la unidad y la centralización son armas de clase; el divisionismo, una trampa imperialista.
2. CINCO LECCIONES PARA EL PRESENTE
Del 19 de julio extraemos cinco enseñanzas cardinales que guían nuestra acción hoy:
Primera: La necesidad de un análisis científico de la lucha de clases, a escala nacional e internacional. Sin él, toda propuesta política es retórica vacía o infantilismo izquierdista. Contra las pirámides imperialistas que solo llevan a reforzar las filas ideológicas de la socialdemocracia y dan carta blanca a la intervención imperialista.
Segunda: La corroboración práctica de ese análisis mediante la militancia activa y el debate interno. El PCE, desde 1931, dio un giro ejemplar: pasó de la consigna ultraizquierdista “¡Abajo el Estado burgués! ¡Vivan los soviets!” a la defensa a ultranza del Frente Popular. Ese cambio no fue oportunismo; fue madurez revolucionaria. En la actualidad debemos reforzar el trabajo en los frentes de masas y los sindicatos de clase, así como en todas las estructuras populares y alejarnos del “chovinismo” organizativo y el activismo marcado por los algoritmos.
Tercera: La imperiosa necesidad de un movimiento comunista internacional fuerte y coordinado. La III Internacional también se situó en el momento histórico que correspondía: “Debéis actuar exclusivamente bajo la bandera de la República” – directriz emitida el mismo 17 de julio, ante el estallido del Golpe-. La solidaridad internacional no es un adorno; es condición de victoria. Siempre con la Resistencia de los pueblos, con las decisiones soberanas de los pueblos en lucha hoy en Palestina, Líbano, Cuba o Irán.
Cuarta: Superar el localismo y el corporativismo. Hay que tener una visión global del Estado, ya fuera para consolidar la II República del Frente Popular o para derrocar hoy el Régimen del 78. El poder no se conquista por parches; se conquista con una estrategia de conjunto y con una dirección efectiva entre las masas populares.
Quinta: La importancia de un Partido de vanguardia, lejos del sectarismo y del esnobismo pseudorrevolucionario. Un Partido con vocación de influencia real entre las masas, capaz de dirigir a su clase tanto en los momentos de humildad organizativa como en los de máximo despliegue. Sin Partido, no hay victoria.
3. EL RÉGIMEN DEL 78: LA CONTINUIDAD DE LA DERROTA Y LA FARSA DE LA TRANSICIÓN
La guerra y su desenlace no terminaron en 1939; se prolongan en el Estado actual, y la llamada “Transición” no fue más que la coronación institucional de la contrarrevolución. El Régimen monárquico de 1978 está hoy en una crisis integral:
– Crisis política: el pacto de clases que sustenta la Constitución del 78 se ha roto; el pueblo se distancia de un sistema que no le representa.
– Crisis económica: la precariedad generalizada, fruto de la sumisión a los proyectos de la UE y la OTAN, ahoga a la clase trabajadora.
– Crisis social: el individualismo rampante, alimentado por las traiciones de las organizaciones obreras históricas y su mimetización con el Estado, corroe la solidaridad de clase.
La burguesía y sus lacayos llaman a la clase obrera a “salvar la democracia” –una democracia que cada vez menos gente se cree– para mantener al Régimen monárquico, a la corona, a los explotadores, a los parásitos y a los traidores que lo apuntalan.
4. NUESTRA TAREA: DESENMASCARAR Y CONSTRUIR
Frente a esa farsa, la tarea fundamental de los comunistas es clara y tajante:
– Desenmascarar al Estado monárquico-burgués como instrumento de opresión de clase.
– Señalar a los agentes del imperialismo y a los colaboracionistas de la burguesía.
– Situar a la clase obrera bajo un proyecto político revolucionario que supere el marco de las libertades democrático-populares –meras concesiones del capital– y encamine la lucha hacia la conquista del poder.
Nuestro objetivo final no es reformar el Régimen del 78, ni utilizar la lucha por la República como un movimiento democratizador del Estado. El PCPE es consciente que la clase hegemónica de la II República, la burguesía nacional, está actualmente, en el Régimen del 78, en el basurero de la historia, las burguesías imperantes en el Estado español están totalmente subsumidas a los intereses de los grandes monopolios internacionales, a la OTAN y a la UE. La clave de bóveda de su hegemonía es hoy el Régimen del 78 y su monarquía. Esto provoca que el proyecto de la República pase únicamente al campo de la clase obrera. La socialdemocracia y sus sectores afines son conscientes de esto y buscan instrumentalizar a la clase obrera para reconfigurar el Estado presentando a la República como un avance democrático sin poner en cuestión a la UE y la OTAN. Las tendencias más izquierdistas entregan la bandera de la República y abrazan la del izquierdismo revolucionario: grandilocuencia, palabrería y falta de proyecto político, de táctica y de estratégica. El PCPE sitúa en este marco la lucha por la III República como un frente donde aglutinar fuerzas contra el Régimen monárquico del 78 y recuperar el proyecto republicano bajo hegemonía obrera, el PCPE es consciente de que la caída de la actual monarquía puede ser un salto cualitativo dependiendo de cómo se concrete, debemos huir del determinismo y el mecanicismo. La lucha estratégica del PCPE es la “Dictadura del Proletariado”, entendida como la organización del poder obrero y popular, y la construcción de la República Socialista Confederal.
¡POR EL 19 DE JULIO, POR LA MEMORIA DE NUESTROS HÉROES
¡POR LA VICTORIA DE LA CLASE OBRERA!
¡CONTRA EL RÉGIMEN DEL 78, POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA CONFEDERAL!
Secretaría de Memoria Histórica y Lucha Republicana del Comité Central del PCPE.

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