
El miércoles 3 de junio de 2026, más de 350 drones provenientes del régimen fascista de Zelenski atacaron San Petersburgo a escasas horas de la celebración de su Foro económico, que en esta edición reunirá importantes presencias como Xi Jinping, así como representantes de 130 países, entre los que destacan Bielorrusia, Cuba, EUA, Arabia Saudita, Tanzania, India o Indonesia. Un foro, por cierto, en el que quedan patentes las contradicciones del bloque de los BRICS al invitar al sionista Narendra Modi y al grupo de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).
No obstante, este ataque supone una agudización de un conflicto que, según la prensa burguesa, estaba a las puertas de terminar. Un conflicto que enfrenta a la OTAN y a la Federación Rusa en un contexto de un emergente mundo multipolar, donde el imperialismo europeo, yanki y sionista va perdiendo progresivamente la hegemonía ante el eje Rusia‑China‑Irán. La clase obrera debe tener claro que esta guerra está producida por la crisis de sobreproducción generada por la caída tendencial de la tasa de ganancia, una crisis que impide la reproducción ampliada del capital y que, en esta fase de desarrollo, es irrecuperable.
No es casual que Mark Rutte, el Secretario General de la OTAN, haya aterrizado en Kiev poco después de los ataques y sin aviso previo a los medios de comunicación. El imperialismo necesita la guerra para provocar desiertos industriales en los que invertir a bajo coste y, además, nutrir su capital financiero y el mercado de exportación armamentística. Es decir, necesita la guerra como una medida contratendencial. Sin la guerra, el modelo económico colapsaría y eso explica su incapacidad para sostener acuerdos de paz a medio o largo plazo.
El imperialismo está en guerra contra la humanidad. A medida que aumenta la acumulación de capital y se desarrollan las fuerzas productivas, cada vez más seres humanos resultan prescindibles para el modelo de producción. Es más, resultan una carga, porque cada humano que no trabaja tiene que ser alimentado y respaldado con dinero público. La crisis del capital nos afecta en el día a día porque la clase obrera es, al mismo tiempo, la fuente de su riqueza y el obstáculo para su acumulación.
La clase obrera del Estado español no puede quedar pasiva. La lucha por las pensiones, por la sanidad, por la educación públicas y gratuitas, contra el patriarcado y el fascismo, por una economía sostenible y respetuosa con el medio ambiente, por una República Socialista Confederal convergen en un mismo objetivo: la paz entre los pueblos, que debe empezar por la salida del Estado español de la OTAN y la expulsión de todas las tropas estadounidenses.
¡OTAN NO, BASES FUERA!
¡PAZ, TECHO, TRABAJO!
4 de junio de 2026
Secretaría de Antiimperialismo y Movimiento por la Paz del CC del PCPE
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