Programa del PCPA para las elecciones al Parlamento de Andalucía 2026

Abr 14, 2026 | Andalucia, Territorios, Uncategorized

PAZ, TECHO Y TRABAJO


Los y las comunistas del PCPA concurrimos a las elecciones andaluzas de 2026 con un mensaje claro y contundente: la clase obrera en Andalucía y el conjunto de las masas trabajadoras necesitan tener una representación en el parlamento burgués que proclame y defienda sus derechos. Una opción comunista frente a las distintas propuestas políticas de “izquierda” o “derecha” que se disputan ser gestores del capitalismo en nuestra tierra. 

El PCPA representa esa opción, en defensa de los intereses de la clase obrera y masas trabajadoras, confrontando con el poder capitalista y su régimen de explotación de la mayoría por la oligarquía financiera. Quienes nos explotan tratan de desviar nuestra atención de nuestros intereses, ya sean inmediatos o a más largo plazo, tratando de tapar la incapacidad del capitalismo imperialista para garantizar las necesidades básicas a la población obrera. El PCPA estructura su propuesta política en torno a tres ejes fundamentales para la vida de los trabajadores y trabajadoras de nuestra tierra: Paz, techo y trabajo. Estos tres pilares para el desarrollo social en Andalucía centran el discurso comunista, y más allá de los ejes izquierda-derecha, la posición en torno a ellos distingue claramente a quienes defienden a la clase obrera de quienes quieren perpetuar su situación de explotación.  La clase obrera debe tener su propia posición al respecto: desarrollar su conciencia como clase social, y posicionarse con independencia en estos puntos clave, desechando las propuestas que defienden los intereses de otras capas o clases sociales.

Somos conscientes de que en los parlamentos burgueses nada esencial podrá ser cambiado. El PCPA no pretende generar falsas esperanzas ni expectativas, la actual democracia no pasa de ser un juego donde el capital juega con las cartas marcadas, y en la que la clase obrera jamás puede participar más allá de votar cada cuatro años quién gestionará los intereses de las capas más ricas y poderosas. Pero concurrimos a estas elecciones al Parlamento andaluz para que la clase obrera y las masas populares puedan ser oídas, para que sus reivindicaciones de clase sean situadas en primer plano.

Paz, techo y trabajo son reivindicaciones básicas. Señalan aquello más vital para nuestra clase social, y enmarcan el campo de confrontación directa, de lucha de clases, contra quienes nos explotan y nos niegan esos elementos básicos para nuestra vida. En torno a estos factores, los y las comunistas estructuramos nuestra aspiración a construir una sociedad nueva, al servicio de la clase obrera, sin explotación, donde derechos básicos como una alimentación adecuada, sanidad y educación pública, gratuita y de calidad, vivienda digna y asequible, empleos para todas las personas en condiciones justas, acceso a la cultura emancipadora y solidaria, etc. sean una realidad.

PAZ

El territorio de Andalucía es usado para la guerra, la destrucción y la muerte. En nuestro suelo existen 3 bases de la OTAN: Rota, Morón y Viator. Dos de ellas son propiedad de la potencia asesina norteamericana. Además, hay que sumar Gibraltar como colonia extranjera y base de la criminal alianza otanista.

Desde nuestra tierra circulan armas y equipos militares, se coordinan ataques, se reabastecen máquinas de guerra… Lo que representa un oprobio para nuestro pueblo, y un peligro cierto: estas bases son potenciales objetivos militares en caso de guerra. La masacre genocida del ente sionista de Israel en Palestina y Líbano, la ilegal guerra desatada contra Irán, las agresiones militares a países africanos, el sostenimiento de la guerra contra Rusia en Ucrania, etc. en todos estos conflictos, nuestra tierra es utilizada como base de operaciones para sembrar muerte y destrucción.

El multimillonario plan de rearme de la Unión Europea, unido a la obligación impuesta por EEUU a los países de la OTAN de incremento del gasto militar, no solo supone en el medio plazo un riesgo brutal de guerra de consecuencias inimaginables, sino que en el corto plazo trae recortes en el gasto social para “hacer grande de nuevo” la industria militar norteamericana, tal y como ordena Trump. Denunciamos los presupuestos de guerra que destinan miles de millones a la maquinaria militar mientras se abandonan o privatizan servicios básicos como sanidad, educación, transporte, pensiones y un largo etcétera de servicios necesarios para una vida digna de las masas trabajadoras.

Frente a este escenario, elegir comunista en estas elecciones supone apostar por:

  • Reducción inmediata del gasto militar, rompiendo cualquier compromiso con UE y OTAN al respecto. Con estos fondos rescatados, reforzar los servicios públicos con carácter inmediato, especialmente educación, sanidad, dependencia y otros servicios sociales.
  • Salida de la Unión Europea y de la OTAN, como alianzas imperialistas que amenazan la paz y la convivencia pacífica de los pueblos en todo el mundo para mayor gloria de las grandes empresas multinacionales. 
  • El cierre de las bases de Rota y Morón, y desvincular la base de Viator de la OTAN.
  • Condicionar cualquier acuerdo con Reino Unido sobre Gibraltar a su desmilitarización, prohibiendo expresamente las armas nucleares y otras de destrucción masiva. Mantener la reivindicación de su devolución a Andalucía.
  • Plan de desarrollo industrial sostenible en Andalucía, centrado en la industria civil y de bajo impacto ambiental. Cierre del cementerio nuclear de El Cabril: Andalucía no será más el lugar donde enterrar los desechos de otros territorios.
  • Prohibición del comercio de armas y otros pertrechos militares con los países en conflicto bélico. Especialmente al ente sionista de Israel.
  • Apuesta firme por la solidaridad internacionalista y antiimperialista con los pueblos agredidos por el imperialismo, como Palestina, Cuba, Venezuela, Sáhara Occidental… Instaurar una verdadera cooperación sur-norte, norte-sur en términos de igualdad entre naciones soberanas y pueblos hermanos para el aprendizaje mutuo y el desarrollo compartido.

TECHO

El acceso a la vivienda siempre ha sido un grave problema para la clase obrera y masas trabajadoras. Ningún gobierno, central o autonómico, ha apostado fuerte por una solución real. Para el capitalismo, lo gestione quien lo gestione, esta necesidad básica es ante todo un suculento negocio a nuestra costa. El franquismo quiso usar la propiedad de la vivienda como instrumento para “desclasar” a los trabajadores y trabajadoras, mientras los gobiernos “democráticos” del capital lo han visto exclusivamente como un magro negocio para banca y promotoras, un refugio especulativo donde rentabilizar capitales sobrantes incapaces de revalorizarse en la producción. 

Si ya vivimos recientemente el estallido de la burbuja especulativa en 2007 que llevó a la mayor crisis capitalista en décadas, ahora vemos como vuelve a inflarse hasta límites escalofriantes el precio de la vivienda. En muchas localidades andaluzas se está dando un proceso de expulsión de la población autóctona, que no puede asumir los precios de alquiler o compra, y tiene que buscar precios más asequibles en otros municipios más alejados de los grandes núcleos urbanos.

Denunciamos que, aun trabajando por salarios por debajo de las necesidades básicas, a las y los trabajadores les resulta imposible acceder a una vivienda o son desahuciados para beneficio de grandes corporaciones financieras. Los datos son contundentes: Andalucía tiene 650.000 viviendas vacías, 86.000 en capitales de provincia, mientras somos la segunda comunidad autónoma con más desahucios. Casi 100.000 viviendas son turísticas (más del 2% del total). El 35% de las compras se hace sin hipoteca: pasan a manos de los más ricos/as para especular; crece la compra de viviendas de más de 500.000 euros por extranjeros/as (principalmente británicos).

Cuando buscan alquiler, además de precios inasequibles, los trabajadores y trabajadoras se enfrentan comúnmente a “filtros” que excluyen a la mayoría trabajadora: exclusión de familias con hijos/as, contratos solo durante los meses de temporada baja turística, cláusulas abusivas de todo tipo, por no hablar ya si se trata de personas inmigrantes.

El PCPA propone una actuación contundente en esta línea, con propuestas que confrontan el modelo de vivienda como negocio especulativo, en defensa de un derecho efectivo de las familias obreras. Así, el PCPA propone:

  • Expropiación de viviendas vacías en manos de grandes tenedores sin indemnización alguna, y puesta a disposición de la clase obrera y masas trabajadoras en régimen de alquiler social.
  • Construcción de vivienda en régimen de protección oficial, especialmente en régimen de alquiler social para jóvenes.
  • Programa de rehabilitación de vivienda para pequeños propietarios/as, a cambio de su salida al mercado en alquiler social. 
  • Regulación del mercado de vivienda, topando precios. 
  • Ilegalización de subastas de vivienda pública.
  • Puesta a disposición de suelo público y maquinaria para la autoconstrucción.
  • Prohibición de desahucios sin alternativa ocupacional. Prohibición de las mal llamadas “empresas de desokupación”, formadas por matones neonazis, y tipificación de su actividad como delito de odio.
  • Limitación de los alquileres vacacionales, reduciendo su número y limitando su ubicación a zonas turísticas fuera de núcleos residenciales.
  • Limitación de la compra de vivienda para uso no residencial.

TRABAJO

Históricamente, Andalucía ha sido condenada al subdesarrollo, a un papel secundario y extractivo de recursos, así como proveedora de mano de obra ya sea a otras zonas del estado como a otros países.

Nos dicen que la economía va viento en popa, pero la clase obrera en Andalucía no disfruta de esas “vacas gordas”. Los salarios en Andalucía siguen siendo más bajos que la media estatal, y el volumen de empleo también. Actualmente, la masa salarial andaluza representa el 14’9% del total estatal, cuando Andalucía tiene al 18’2% de la población. La brecha salarial con el resto de España supone que los y las trabajadoras andaluzas ganamos un 22% menos que la media estatal. Un 35% de la población andaluza está en riesgo de pobreza, un 10% más que la media del estado; casi un millón de hogares andaluces están por debajo del umbral de la pobreza. El paro está un 5% por encima de la media española y un 10% por encima de la media europea. 

La mujer trabajadora sufre especial explotación y discriminación en el mercado laboral, cuando no expulsión del mismo, con casi un 12% menos de tasa de actividad que los hombres y un 5% más de paro: Andalucía es la primera comunidad autónoma en paro femenino. La feminización es la nota dominante en los sectores con peores condiciones laborales. En promedio, las mujeres trabajadoras andaluzas ganan 4654 euros menos al año que los trabajadores.

En la lógica del reparto internacional del trabajo diseñado por el capital, se nos ha asignado la función de ser un destino turístico, donde la calidad del empleo es mala y la garantía laboral inexistente. La dependencia de ese sector como fuente fundamental de actividad económica se complementa con la actuación extractiva de recursos, con un sistema depredador donde el peso de los fondos de inversión (“fondos buitre”) en el sector crece día a día. Los beneficios de la actividad turística y hostelera salen en gran medida de nuestra tierra, dejando aquí solo los menguados salarios, extraen de nuestra tierra la riqueza para mayor gloria de los grandes capitales. La saturación y sobreexplotación, especialmente en zonas de costa, unida a la estandarización de la oferta turística, hace insostenible el modelo y genera graves perjuicios sociales, culturales y medioambientales.

Seguimos sufriendo las consecuencias de la desindustrialización organizada a la que durante décadas se sometió a nuestra tierra. El modelo económico centralista, con su epicentro en Madrid, condiciona nuestro desarrollo, nuestra red de comunicaciones y nuestras posibilidades de integración y equilibrio entre provincias andaluzas.

En el campo, denunciamos un modelo agrícola basado en la exportación y la maximización del beneficio, en manos de un empresariado agrícola respaldado por corporaciones financieras y bancarias. Un sector en el que las y los obreros sufren sobreexplotación y precariedad, agravándose esta situación en jornaleras y jornaleros inmigrantes. Un sector donde el cambio de modelo productivo y comercial no ha supuesto un cambio en la titularidad de la tierra, manteniéndose el 62 % de las tierras productivas en manos de grandes propietarios.

Nuestra juventud no solo sufre el paro, la sobreexplotación y la desesperanza, sino también una alienación cultural que les convierte en presas fáciles para quienes les explotan. Denunciamos que millones de hijas e hijos de las masas obreras y populares no pueden disfrutar de deportes y ocio de calidad, al estar estos orientados al negocio de grupos económicos que se lucran de una necesidad social.

Y tras la jubilación, después de toda una vida trabajando, amplias capas de trabajadores/as jubilados/as se ven obligados a malvivir con pensiones de miseria que no garantizan una vida digna. Personas a las que no se les prestan los servicios de calidad necesarios para garantizar salud y bienestar.

Por todo ello, los y las comunistas proponemos:

  • Diversificación de la economía andaluza. Plan de reindustrialización en clave tecnológica, el autoconsumo y la sostenibilidad.
  • Desarrollo de infraestructuras y transporte acordes a ese plan económico. Apuesta por el ferrocarril de cercanías y a la vertebración de Andalucía de norte a sur y este a oeste, acorde con un modelo de movilidad segura, barata y sostenible que facilite el desarrollo equilibrado de todo el territorio. 
  • Nacionalización de la banca.
  • Nacionalización del sector energético, y puesta al servicio del conjunto de la sociedad y del plan económico. Avance hacia un modelo sostenible y autónomo de producción energía. Integración en el territorio de la producción energética sin menoscabo de las actividades agropecuarias: no a la tala de olivos y otros cultivos para extender huertos solares. Prohibición del “fracking” en la extracción de hidrocarburos.
  • Transformación profunda del modelo turístico. Combate frontal ante la estandarización, la sobreexplotación y la aculturación. Nuestras ciudades no serán “parques temáticos”, nuestras costas no se verán saturadas. Apuesta por la sostenibilidad, la oferta sustentada en la cultura y tradiciones andaluzas, el equilibrio medioambiental y el empleo altamente cualificado y de calidad.
  • Apuesta firme por el campo andaluz y la industria agropecuaria. Reforma agraria integral, expropiación a grandes terratenientes. Eliminación del mínimo de peonadas para el acceso al subsidio o renta agraria e igualación de la misma al SMI. Plan de Fomento de Empleo Agrario de 4 meses al año, con rotación para dar cabida al conjunto de trabajadores/as del campo, enfocando su actividad a un desarrollo real de las comarcas agrarias. Garantía de soberanía alimentaria sustentada en la producción local sostenible y diversificada. Mejora de la infraestructura hidráulica, apostando en la gestión del agua por profundizar en el control democrático y la distribución equitativa y sostenible. 
  • Plenos derechos para la clase obrera inmigrante, especialmente la jornalera.
  • Plan de choque de empleo juvenil. Apuesta por la formación pública, gratuita y de alta calidad para nuestra juventud. Educación 100% pública, desde infantil a universidad, con financiación suficiente.
  • Refuerzo de los servicios de empleo autonómicos, frente a la privatización y el desmantelamiento. Expulsar de nuestra tierra a las empresas de colocación privadas.
  • Defensa a ultranza de la seguridad y salud en el trabajo. Ni un muerto/a más en el tajo. Refuerzo de los servicios públicos de prevención, nacionalización de las mutuas y salida inmediata de las mismas en la atención de contingencias comunes, elección del servicio de protección ajeno como potestad de los comités de empresa y delegados/as de personal. Integración real de los trabajadores y trabajadoras con discapacidad. Sanidad pública, gratuita y universal.
  • Expropiación de los medios de producción e integración de los mismos dentro de un plan de desarrollo equilibrado en el territorio andaluz: minas, bancos, industria, hoteles… Expulsión de los “fondos buitre” de nuestra economía. 
  • Desarrollo de la industria cultural, pasando a manos públicas los grandes centros culturales. Apuesta por la cultura popular y crítica, que aporte al desarrollo intelectual y la emancipación de la clase obrera y masas trabajadoras.
  • Anulación de subvenciones, exenciones y privilegios para las confesiones religiosas.
  • Reforma fiscal profunda, que lleve a cotas elevadas de progresividad en los impuestos, persiga el fraude fiscal masivo de las grandes empresas y haga pagar a quien realmente tiene para sostener unos servicios públicos universales y de calidad. 
  • Pensiones dignas para los trabajadores y trabajadoras tras su jubilación. Eliminación de ventajas fiscales para planes de pensiones privados. Reducción inmediata de la edad de jubilación. Promoción de un ocio activo y solidario entre las personas mayores. Tanatorios 100% públicos.

En las próximas elecciones andaluzas sobre todo te llamamos a organizarte como clase que todo lo produce, para organizar un Frente Obrero y Popular  que plante cara al capitalismo, y avancemos con paso firme hacia una sociedad nueva y mejor: la sociedad socialista.

TRABAJADOR, TRABAJADORA, ORGANÍZATE Y LUCHA POR: 

TRABAJO PARA TODOS/AS.

UN FUTURO EN PAZ.

EL DERECHO A TECHO EN CONDICIONES DIGNAS.